• Caracas (Venezuela)

Jaime Merrick

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Jaime Merrick

El discurso de la pobreza

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Recientemente, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) publicó un estudio del cual se desprende el aumento de la pobreza en Venezuela en 6,2% entre los años 2012 y 2013. Según ese mismo informe, la Cepal calcula que 32,1% de la población venezolana es pobre. En sentido similar, de los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.gov.ve/documentos/Social/Pobreza/xls/Serie_Pobreza_1s997-2s2013.xls) se evidencia que los hogares venezolanos en situación de pobreza representan 27,3% de la población. En ese mismo informe, el INE revela que entre el segundo semestre de 2012 y el primer semestre de 2013 la pobreza en Venezuela aumento 8,2%.

Ya sea que se tomen como ciertos los datos de la Cepal o del INE, podría decirse que en Venezuela existen entre 8 millones y 9,5 millones de personas en situación de pobreza, aproximadamente.

Mientras la pobreza aumenta en Venezuela, el 25 de febrero de 2014, en el marco de un foro para la reducción de la pobreza extrema en Venezuela, el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, afirmó: “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarla a la clase media, para que después aspiren a ser escuálidos” (http://www.el-nacional.com/politica/Hector-Rodriguez_0_362363877.html). En esa línea discursiva, el 4 de septiembre de 2014, el gobernador del estado Aragua, Tareck el Aissaimi, durante un acto del Partido Socialista Unido de Venezuela, sostuvo: “Mientras uno más consigue pobreza hay más lealtad a la revolución y más amor por Chávez, mientras el pueblo es más pobre es más leal al proyecto revolucionario” (http://www.el-nacional.com/politica/Tareck-Aissami-pobreza-lealtad-revolucion_0_476952469.html).

Y más recientemente, el 1° de febrero de 2015, en un acto de profundo irrespeto a la independencia de los poderes públicos, el presidente de la república declaró en nombre de la Fiscalía General de la República, celebrando la detención de los directivos de Farmatodo. Con soberbia aseveraba: “…Ayer detectamos, saben ustedes, una cadena de tiendas famosa [refiriéndose a Farmatodo] conspirando, irritando al pueblo, llegamos y regularizamos la venta y convocamos a los dueños y les pusimos los ganchos y están presos por provocar al pueblo por hacer guerra económica contra el pueblo…”.

Pobreza y más pobreza. Para que nuestro pueblo sea leal a Chávez; para que jamás sean escuálidos de clase media.

Así como el desarrollo tiene su discurso, la pobreza también.

El desarrollo tiene como pilares fundamentales el fortalecimiento de las instituciones, la educación, la libertad económica, por ejemplo. En temas económicos, el desarrollo entiende perfectamente que mientras menos pobreza exista, hay muchas más posibilidades para que el ciudadano genere riqueza. Y mientras sean muchos los ciudadanos que produzcan riqueza, es más el ingreso por cada hogar, hay más generación de empleo, existen más inversiones, el pueblo se educa y aspira a más y más.

La pobreza, en cambio, habla como Héctor Rodríguez, Diosdado Cabello, Elías Jaua, Tareck el Aissaimi y Nicolás Maduro. El discurso de la pobreza hace menos digno al ser humano. Lo humilla. Es un discurso corrupto, miserable e hipócrita.

El discurso y las políticas sociales y económicas de los dos últimos presidentes chilenos han hecho que la pobreza en ese país represente 7,8% de su población; por su parte, el discurso  de los últimos presidentes venezolanos ha empobrecido a 30% de sus ciudadanos.