• Caracas (Venezuela)

Jaime Merrick

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Tiempos de ideas y proyectos

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No podemos permanecer expectantes frente a lo que sucede en nuestro país. Es cierto que la esta crisis sin precedentes nos embarga, arropa, desespera, humilla, y nos reduce al más absoluto subdesarrollo. Todo eso es cierto. El agotamiento de un modelo político, social y económico; el desmembramiento institucional; la corrupción; la impunidad; todo esos males también deben conducirnos a preguntas transcendentales sobre el país que queremos.

Hay un modelo político, social y económico que fracasó. Pero ¿cuál fue ese modelo que hizo aguas en nuestra sociedad? ¿La Constitución del 99 o la Reforma Constitucional de 2007? En términos económicos, ¿Hacia dónde debe enrumbarse nuestro país? ¿Cómo asumir la renta petrolera a partir de ahora? ¿Qué hacer con la participación ciudadana y las leyes del Poder Popular? Simplemente trato de ilustrar el sinfín de retos que atravesará nuestro país en los próximos años.

Mientras permanezcamos polarizados en el debate político, no seremos capaces de discutir reposada y sosegadamente el país que queremos en términos educativos, estructura organizativa del Estado, economía, cultura, ciencia. ¿Hasta cuándo podremos aguantar esta dinámica política tan perversa sin saber hacia dónde queremos enrumbarnos?

No estoy conforme, hastía, cansa leer artículos de opinión que redunden y enfaticen en nuestra penosa situación. En cambio, si hay un momento histórico en el que nuestro país requiere de ideas, planes y proyectos, es este.

Iniciativa ciudadana y cambio

Venezuela en los últimos 15 años ha sido testigo cómo este proceso político intervino en cualquier expresión de participación ciudadana. Sindicatos de trabajadores, asociaciones civiles, organizaciones de profesionales, en cada ámbito expresión ciudadana, el gobierno ha podido crear organizaciones afines a éste. De esta forma, aquellas organizaciones que antes servían de válvulas de escape para la que ciudadanía se expresara sobre diversos asuntos, hoy han sido prácticamente anuladas por el discurso político oficial, y en consecuencia, han dejado de ser instrumentos legítimos para el debate plural de ideas.

De modo que, las únicas instancias que han quedado como referentes para la expresión del descontento ciudadano son los partidos políticos. Si bien es cierto que las organizaciones políticas son los instrumentos idóneos y naturales para la expresión del descontento ciudadano y la discusión de planes y proyectos sociales, no  deben ser los responsables exclusivos del debate social, político y económico de nuestro país. En países como Argentina, Brasil, Perú, los partidos políticos tienen el contrapeso –por así decirlo- de organizaciones civiles como los sindicatos, fundaciones, y los gremios profesionales, lo que permite la construcción de una visión de sociedad mucho más plural.

Hoy, a los partidos políticos hay que reivindicarlos y apoyarlos, pero no pensemos que sobre ellos recae la responsabilidad exclusiva de pensar a Venezuela.

Tiempo de ideas y proyectos, en los que nosotros, los venezolanos, deberíamos ejercer un rol fundamental.

Jaime.merrick@gmail.com

@jaimemerrick