• Caracas (Venezuela)

Jaime Merrick

Al instante

Suerte a la MUD en 2015

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Estas líneas persiguen hacer una reflexión sobre cómo el diseño institucional de Venezuela afectará las próximas elecciones parlamentarias y cuál debe ser el papel de la oposición venezolana en este sentido.

El centralismo histórico presente en la organización institucional del Estado venezolano, las normas electorales vigentes y  la ausencia de instituciones públicas imparciales son variables que favorecen que los cambios políticos en Venezuela ocurran desde el poder nacional hacia las instancias regionales y municipales de participación, es decir, de arriba hacia abajo.

A las causas señaladas previamente, actualmente hay que agregarle la creciente censura informativa de los medios de comunicación; la excesiva regulación del Estado en los sectores productivos; el establecimiento de estructuras de participación dependientes del Poder Ejecutivo Nacional; y la dificultad que ha tenido la oposición venezolana en erigirse como alternativa política.

Por eso, los cambios políticos que esperamos no suceden: ¿para qué cambiar y fortalecer las instituciones públicas del país, si con ellas se mantiene un férreo control económico, político y social? Sin instituciones públicas fuertes e imparciales, los cambios políticos, sociales y económicos a que aspiramos permanecerán en una élite militar y política. 

Sobre esas circunstancias votaremos las elecciones parlamentarias del año 2015.

La Asamblea Nacional es el termómetro del debate político por excelencia, y, por hoy, no es más que la representación lamentable de cómo los poderes públicos en Venezuela se encuentran sumisos al Poder Ejecutivo. Hoy no existe Asamblea Nacional.

Votaremos, de eso no hay duda. Pero de ahí a tener la convicción de que ganaremos, es muy difícil.

Soy totalmente escéptico con las expectativas que se quieren generar.

A la oposición venezolana no le sirve acudir a las elecciones de la Asamblea Nacional y ganar ajustadamente, pues ello no es garantía de que el resultado corresponda con la cantidad de puestos en órgano legislativo. En el año 2010 se ganó por 4 puntos y, aun así, no se renovaron poderes públicos, se inhabilitó a dirigentes de oposición, e incluso, se otorgaron leyes habilitantes.

(Reconozco, eso sí, la gallardía de muchos diputados. No olvidemos que fueron brutalmente golpeados, difamados e inhabilitados).

Si la oposición gana ajustadamente en 2015, habrá reedición de las elecciones de 2010. Ganaremos ajustadamente, pero será insuficiente. Eso es seguro.

La importancia de ganar la Asamblea Nacional radica en dos aspectos fundamentales: el primero de ellos, es que la sociedad venezolana verá en la MUD un actor político de peso en instancias de decisiones políticas (hoy por hoy la MUD es un cero a la izquierda); y el segundo aspecto, el más importante, es que abonará el terreno para el revocatorio del año 2016.

Estoy convencido de que si no se obtiene mayoría en la Asamblea Nacional en el año 2015, será muy difícil afrontar el revocatorio de 2016. ¿Quién se sentirá representado con una MUD derrotada electoralmente en dos oportunidades consecutivas?

Para la MUD es una situación muy delicada. Tendrán que afrontar, entre otras variables, la abstención características de estos comicios, el ventajismo electoral, la censura informativa que les impedirá hacer campaña, sortear las disputas internas por los circuitos “papayas”, circunscripciones electorales que beneficiarán al gobierno y, además, la presión social y política propia de las fechas electorales.

Parafraseando a Vladimir Villegas: le deseo mucha suerte a la MUD, y me ofrezco para apoyarlos en lo que necesiten, porque desearle mal sería igual de catastrófico.

Jaime.merrick@gmail.com

@jaimemerrick