• Caracas (Venezuela)

Jaime Merrick

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Opinión pública y crisis venezolana

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Una de las tantas consecuencias que se derivan de la crisis que vivimos como país es, justamente, la polarización política. Ya sea que nos encontremos en un bando u otro, la política venezolana ha sido polarizante. Polariza el chavista más fanático de todos, así como el opositor más obcecado. Y como parte de esta sociedad dividida por valoraciones políticas, la opinión pública venezolana no escapa de esta circunstancia.

“La opinión pública, el otro gran torrente del universo de la información –ese que cierto periodismo literario suele soslayar– se encargará de empaquetar, clasificar y etiquetar el más virtuoso de los ejercicios literarios en los antipáticos dominios de la política” (http://prodavinci.com/blogs/periodismo-literatura-y-opinion-publica-por-alonso-moleiro/). La cita pertenece al periodista Alonso Moleiro, y resume perfectamente el rol que supone la opinión pública en el campo de la política en Venezuela.

Por sí misma, la política genera pasiones muy fuertes, al punto de que, por ejemplo, en Venezuela existen familias divididas por razones de tendencias políticas. He conocido casos de núcleos familiares que simplemente no se hablan porque uno es chavista y otro es opositor. A ese extremo hemos llegado. Y eso es una simple anécdota de cuán irracionales somos. Las etiquetas y los estigmas nos han convertido en más fanáticos, más desesperados, más ansiosos, más aprehensivos. Menos personas, más animales.

Imaginemos, entonces, lo que sucede cuando esa dinámica polarizante, la vertimos en la “opinión pública”. El resultado es que lo irracional se vuelve opinión. Nuestros prejuicios y valoraciones políticas se convierten en panorama general de un país. Influenciamos, no de la mejor manera, pero influenciamos…

Actualmente estoy convencido de que Venezuela ya no se encuentra dividido por las etiquetas de chavistas y opositores, o al menos los extremos políticos han dejado de ser los ejes de identificación para el ciudadano de a pie. Por el contrario, existe una sociedad venezolana cada vez más crítica con la oposición y el gobierno; existen más chavistas y opositores desencantados. Por ejemplo, los casos de Julio Coco y Marea Socialista. Son manifestaciones de sectores críticos y hastiados de la forma como se ejerce y se hace política en Venezuela.

Sí creo que quienes ejercemos la opinión pública tenemos una enorme responsabilidad con el país. Si Venezuela suplica, implora, ruega a sus dirigentes políticos entendimiento, paz, conexión social (principalmente a la MUD), entonces, ¿qué hacemos desde la opinión pública polarizando? Pienso que, para quienes escribimos y tenemos la oportunidad de difundir ideas, la despolarización es una herramienta poderosísima y mucho más útil para identificarnos más con la mayoría de los venezolanos hartos de la división y los estigmas políticos.

En esta crisis política que padecemos, no somos mejores columnistas por escribir cualquier cantidad de visceralidades políticas con intención de leernos nosotros mismos.

Jaime.merrick@gmail.com

@jaimemerrick

Jaimemerrick.blogspot.com