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Ismardo Bonalde

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Ismardo Bonalde

IVIC, Estado y populismo

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El proyecto de Reforma de la Ley del IVIC, que fue aprobado por la Asamblea Nacional en primera discusión el pasado noviembre, pretende eliminar el IVIC y crear otra institución. Ante el abrumador rechazo expresado por la sociedad venezolana académica y no académica, los diputados proponentes de este proyecto ahora afirman que lo que se quiere es cambiar la estructura y valores del instituto para alinearlo al Plan de la Patria. Ese cambio es justamente una eliminación de facto. El gobierno también ha llamado al cambio, aunque ha tenido el cuidado de distanciarse de la propuesta del Poder Legislativo. Por otro lado, un número importante de investigadores del IVIC se ha sumado a estas convocatorias de hacer cambios a la ley vigente.

Creo que la Ley del IVIC vigente (del año 2000) no necesita cambios. No son letras sobre papel lo que se requiere para elevar la excelencia del IVIC, si ello fuese lo que se quiere. Lo que se exige es voluntad y compromiso de los líderes científicos y administrativos de la institución para interpretar y ejecutar a los estándares más altos lo establecido en la ley vigente y su reglamento. Si se quiere eliminar (o cambiar) el IVIC para crear otra institución que sea más “útil”, eso es demagogia. El IVIC es bastante útil y lo ha sido desde su fundación en 1959. Relativo al número de investigadores, es el mayor generador de conocimiento científico del país. Conocimiento que ha permitido resolver problemas nacionales en biomedicina, ambiente, nutrición, agroindustria, petroquímica, etc., no solamente a través de investigación directa, sino también vía servicios y asesorías técnicas. El IVIC es un asesor principal y regular del gobierno. El Centro de Estudios Avanzados del IVIC ha otorgado títulos de MSc y PhD  a más de 1.250 estudiantes de Venezuela y Latinoamérica. Esta formación de talento humano al mayor nivel educativo ha contribuido al crecimiento de los sectores educativo, social e industrial de nuestra nación.

En general, los cambios más resaltantes propuestos por el Poder Legislativo son de tipo político. El más determinante de todos es igualar las responsabilidades de científicos, técnicos y obreros, que en un instituto de investigación científica y tecnológica es un sinsentido de corte claramente populista.

Quizás el único argumento no demagógico para el cambio es también inválido: que se debe fortalecer la tecnología y la innovación en el IVIC. No tiene validez porque la tecnología y la innovación son un mandato de la Ley del IVIC vigente a través de su Reglamento de 2004, que explícitamente establece la existencia de un Centro Tecnológico para cumplir con tales funciones. Incongruentemente, el gobierno habla de fortalecer la tecnología y la innovación en el IVIC pero ahora mismo se producen cambios en ese centro de tecnología que eventualmente conducirán a su desaparición.

Parece inminente la desaparición del IVIC o un cambio en el mismo que seguro tendrá rasgos populistas que lo llevarán a ser inoperante. La esencia de esta acción es que se agrede nuevamente a la ciencia venezolana. Como se hace con las universidades autónomas a través del cerco político y económico y como se hizo en los casos de la reforma de la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología y la eliminación del PPI.

 

*Investigador titular del IVIC

Miembro de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales