• Caracas (Venezuela)

Isabel Pereira Pizani
Cedice

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El profesor de Ciencias Políticas de Harvard James Robinson sostiene que el éxito económico sólo es posible si existe una economía organizada que cree incentivos y oportunidades, lo cual depende de instituciones políticas que promuevan la prosperidad e inclusión de todo el mundo.

En Venezuela, el siglo XXI anda por senderos opuestos, destructivo del espíritu empresarial, aniquilador de la propiedad privada, errores que cometieron chinos y rusos durante 80 años y que los cubanos tratan hoy de remediar desesperadamente.

En nombre de este siglo XXI se ha cometido una de las más grandes estafas contra el pueblo venezolano, al vender falsamente el argumento político de que el centro neurálgico de su modelo era redimir los sectores populares de la pobreza e injusticia. Segundo, encubiertos por esta mentira y sin piedad alguna, concentrar un voluminoso gasto social (más de 400 mil millones de dólares según Giordani) y aplicarlos sin remordimientos en programas sociales ideologizados. Tercero, provocar la degradación del verdadero patrimonio nacional de edificaciones educativas, sanitarias, vías de comunicación, servicios básicos de electricidad y agua, construidos entre 1958 y 1998, al negarles los recursos para su mantenimiento y expansión. El costo verdadero de Barrio Adentro, de la educación bolivariana y de Mercal ha sido la destrucción de la red de hospitales públicos, de las universidades nacionales, la desaparición de los productores de alimentos y las 7.500 horas sin servicio eléctrico que ha sufrido el país. Venezuela en 2015 es más pobre que en 1999 porque ha perdido gran parte de la infraestructura, tecnología y recursos humanos que acumuló y desarrollo entre 1958 – 1999 y no cuenta con nada nuevo, distinto o mejor. Un buen ejemplo de la desviación de recursos es la ocurrida en el año 2011 con el presupuesto del Ministerio del Poder Popular para la Salud con un monto 4.170 millones de dólares, en ese mismo periodo la burocracia cubana se embolsilló unos 5.700 Millones de dólares por supuestos servicios de salud, cifra equivalente al 113% del presupuesto de ese ministerio.

A estas cuentas negativas se suma el éxodo de  recursos humanos en busca de paz, seguridad y respeto profesional. En los últimos 10 años, 883.000 universitarios han tenido que abandonar el país, más de 7.000 médicos han emigrado y contingentes de ingenieros petroleros fortalecen las industrias de Canadá, México, Arabia Saudita y España, mientras Pdvsa se viene abajo en medio de la ineficiencia y de costosos errores que provocan pérdidas humanas y materiales.

El salario de un profesor universitario a dedicación exclusiva es 10% menor al sueldo de su homólogo en Colombia, Ecuador y hasta Bolivia. En 2014, es 61% menor a lo que ganaban en enero de 2008. Su salario real apenas alcanza los 2.018 bolívares al mes.

Desviar los recursos sociales hacia programas clientelares ha sido una maquiavélica operación, fría y calculada, convertida en una peligrosa pieza política, con la finalidad de imponer un clima de dependencia a subsidios y programas inmediatistas sin importar su calidad y capacidad de responder efectivamente a los requerimientos de la población más necesitada.

Hoy la tragedia del venezolano estalla con toda su negatividad: crisis económica (inflación+ escasez+ dificultad para importar) profundización de la conflictividad e inseguridad social y caída de los programas populistas-clientelares: Barrio Adentro se reduce 50%, Madres del Barrio 97%, Misión Alimentación 86%, Vivienda 50%. Mientras las universidades nacionales, las redes de hospitales sometidas a la privación de más de 70% de sus recursos se encuentran al borde del cierre técnico y los empresarios son tratados como delincuentes.

El resultado no puede ser otro que el empobrecimiento total de la sociedad, en 2014 más de 15 millones de personas sufre la pérdida de valor de sus ingresos familiares para alimentarse, cubrir gastos de salud, electricidad, transporte y alquiler de la vivienda. Hay más venezolanos en situación de pobreza que en 1998, aun cuando el precio del petróleo ha sido 10 veces superior en 2014 a los 9,0 dólares por barril de ese tiempo. Para 2015 la inflación se encamina hacia los tres dígitos y el alza de precios en alimentos, será superior a 130,0%.

El objetivo del siglo XXI no eran los pobres, era el aniquilamiento de la libertad y el control total del poder. Esa ha sido la gran estafa al pueblo, el gran robo de los recursos del país. Y el resto del país ¿Qué haremos?

*Coordinadora Unidad Políticas Públicas Cedice Libertad