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Mueren peces a causa del derrame petrolero

Un bagre rayado flota sin vida en el caño Colorado de Monagas | William Dumont

Un bagre rayado flota sin vida en el caño Colorado de Monagas | William Dumont

Las especies acuáticas del río Guarapiche y los caños cercanos fueron afectadas por el crudo. En la población de San Vicente aseguran que algunos habitantes han consumido pescado contaminado

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Un bagre rayado flota sin vida en el caño Colorado de Monagas. Está a pocos metros de una estrecha galería de manglares donde la corriente corre más lento. Es uno de los puntos hasta donde llegó el petróleo que se derramó en el río Guarapiche por el accidente en la planta de extracción de Jusepín en el estado oriental. Las hojas y las raíces de los árboles están manchados de negro, pero también en las aguas hay señales de contaminación. Una de ellas es ese pez solitario cuya especie está incluida en la lista de las que consumen habitualmente los moradores de las riberas de los ríos monaguenses donde se virtió el crudo.

Otro bagre rayado, pez característico de los llanos venezolanos, aparece muerto en el caño que se localiza entre el río Guarapiche y el San Juan. El lanchero que guía la expedición no deja de sentirse sorprendido de ver tan pocos animales sin vida en un recorrido de seis horas: “Ayer vi muchos flotando por ahí”. Arquímedes Marcano, pescador de Caripito, de 45 años de edad, también se queja con tono amargo: “Todo eso quedó contaminado en los caños Colorado, Francés, Cuatro Bocas, Gallina, Toro y Mariela. Ahí es donde está la mejor pesca y ahora estamos parados sin saber cuánto tiempo va a pasar para que eso se recupere. Da lástima ver esos pescados”. Espera, como otros colegas de la zona, que Pdvsa lo contrate para las labores de recuperación ambiental. Es la única opción

a mano dadas las secuelas del accidente petrolero.

El tiempo de navegación no alcanza sino para cubrir una parte de los caños que Marcano menciona: Colorado, Francés y Cuatro Bocas. Los biólogos aprecian la cuenca del río San Juan, donde desemboca el Guarapiche, por la riqueza de su fauna acuática. Antonio Machado Allison, profesor del Instituto de Zoología Tropical de la Universidad Central de Venezuela, calcula que en ella hay 218 especies de peces de las 1.200 del país. La lista incluye 4 que no existen en otras partes del mundo y que se conocen con los nombres populares de corroncho, corroncho aguja, petra y sardinita de agua dulce. La muerte de bagres es significativa, según Machado Allison, porque esos peces viven en el lecho del río. “Eso indica que el crudo llegó al fondo y se sedimentó”.

El petróleo derramado es un peligro porque bloquea o irrita las branquias de los peces: “Eso impide que respiren y así mueren”. Un segundo efecto está relacionado con la micro- flora y la microfauna perjudicadas por la contaminación de las aguas y de las raíces de los manglares: “Disminuyen, y eso quiere decir que hay menos alimentos no sólo para animales como los bagres, sino también para los crustáceos, por ejemplo”. Las muertes representan un síntoma de la alteración de los equilibrios ecológicos: “Los peces, a su vez, son la comida de otras especies que igualmente sufrirán el impacto”, añade el experto.

Menos alimentos. Los pobladores de las riberas de los ríos ya padecen las consecuencias. Santa Amarista, de 55 años de edad, vive en Caripito y no oculta su malestar. La disponibilidad de pescados de río ha ido mermando, afirma. Eso amenaza su presupuesto: “El kilo de curvinata está a 30 bolívares, el de róbalo también, el de blanquín se encuentra a 20 bolívares y el de bagre amarillo a 45. Si uno quiere comer pescado debe comprar los de mar, que son mucho más caros”.

Los testimonios de los pobladores de San Vicente, en las riberas del Guarapiche, no pueden ser ignorados. Los vecinos afirman que el domingo 5 de febrero, un día después del derrame de Jusepín, vieron llegar la mancha de crudo que tiñó casi por completo el río. Con ella se comenzaron a observar los peces agonizantes o muertos. “Se vio de muchos tipos, pero especialmente bagres. Gente de la comunidad se los llevó de todas maneras porque les pareció una pesca fácil. Algunos los han comido y dicen que saben como a gasoil”, declara Alba Ramírez, de 51 años de edad, cuya vivienda está a medio kilómetro del Guarapiche. Miguel Ordaz, de 43 años de edad, es otro vecino que está preocupado: “Se les ha dicho que no deben comerlos, que están contaminados, que es peligroso, pero las personas igual lo hacen y no sé qué pasará”.

En varios puntos del río Guarapiche –en los sectores Viboral, La Hormiga y Bajos de El Furrial, por ejemplo– se pudo constatar la presencia de petróleo que circula sobre las aguas o que permanece acumulado en recodos alejados de los lugares donde Pdvsa ha activado el plan de saneamiento. Se observan, además, manchas iridiscentes –parecen del color del arcoiris y son semejantes a la que deja el motor de una lancha sobre un río o la playa– que denotan contaminación. Todavía está pendiente que las autoridades confirmen el alcance preciso de los daños ambientales que ocasionó el derrame. Los peces muertos son una señal. 

El Dato

El río Guarapiche tiene una extensión de 205 kilómetros y el San Juan suma 173 kilómetros. El último forma parte de la cuenca del golfo¿ de Paria y desemboca en el mar Caribe. Entre ambos hay una compleja red de caños, algunos de los cuales fueron afectados por el derrame.

La Cifra 

218 especies de peces existen en la cuenca del río San Juan, donde desemboca el Guarapiche, que fue contaminado el 4 de febrero. 

95% de avance

Pdvsa divulgó ayer el tercer comunicado oficial sobre el derrame de petróleo en el río Guarapiche, Monagas, dos semanas después de que ocurrió. Ramiro Ramírez, director de Ambiente de la compañía estatal, afirmó que se ha recogido 95% del crudo, pero no precisó qué cantidad se vertió en el cuerpo de agua dulce a raíz del accidente en el complejo de Jusepín. La nota de prensa señala lo siguiente: “El director ejecutivo de Ambiente de Pdvsa explicó que se están recolectando los restos de vegetación flotantes con residuos de crudo en el río, para luego transportarlos al sitio de tratamiento de disposición final”. De acuerdo con la información, se comenzaron a emplear aerobotes o “lanchas pantaneras” para acelerar la velocidad de la limpieza. Pdvsa –según el comunicado– dividió en secciones el río Guarapiche para organizar las labores según un plan supervisado por el Ministerio del Ambiente. “El plan de saneamiento del río puede ser consultado por las comunidades y los trabajadores, para que estén enterados de lo que se hace con el material extraído del río”, se asegura en el despacho de prensa. Ramírez señaló que hay supervisores de ambiente de la empresa petrolera desplegados que trabajan 24 horas con las comunidades afectadas.

Silencio que preocupa

El diputado Hiram Gaviria, presidente de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional, dijo que le preocupa el silencio que han guardado los voceros de Pdvsa con respecto a las causas y consecuencias del derrame ocurrido el 4 de febrero en Jusepín. “Hasta ahora el único que ha dado la cara es Alejandro Hitcher, ministro del Ambiente, aunque lo hizo de una manera muy torpe, porque ha negado los daños ecológicos”, refirió el parlamentario. Apenas ayer la compañía divulgó el tercer comunicado oficial sobre el hecho y el miembro del Gabinete calificó de “tremenda mentira” el trabajo publicado por El Nacional el sábado, en el cual se documenta la existencia de una zona de manglares contaminada de petróleo en los caños Colorado, Francés y Cuatro Bocas, que se encuentran entre los ríos Guarapiche y San Juan.