• Caracas (Venezuela)

Ildemaro Torres

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Ildemaro Torres

Punto y seguido

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Hemos estado durante un tiempo algo largo, inmersos en la tensión inherente a un proceso comicial con todas sus implicaciones, sin que el camino recorrido haya sido expedito, despejado, sino con la ciudadanía sujeta a oficialistas acciones represivas, burlas humillantes, amenazas, e impúdica exhibición del descarado financiamiento de la campaña del comandante con fondos de la nación; ciertamente agredida, pero con el empeño firme de avanzar, en expresión de la convicción de que la victoria electoral de los vastos sectores democráticos, inteligente y sensiblemente constituidos en una gran fuerza unitaria, significaría (y no deja de significar) poder devolverle al país la dignidad que le ha sido usurpada y desvirtuada por la pandilla gobernante de corruptos cívico-militares.

Ese mismo tiempo también nos ha permitido hacer observaciones y precisiones que nos han elevado o mantenido en alto el espíritu, esencial para la lucha en el enfrentamiento a la barbarie, y hemos acumulado experiencias, vivencias, revelaciones, y hechos que con todo y llevar implícitos alguna paradoja, nos enorgullecen. Así, para mencionar uno de muchos ejemplos significativos: la extraordinaria movilización popular espontánea en torno al liderazgo joven, inteligente y valiente de Henrique Capriles Radonski, donde quiera que éste iba, y una muestra luminosa de la cual, lo fueron las concentraciones de los habitantes de cada lugar visitado en su extenso recorrido nacional, así como la multitudinaria marcha que lo acompañó en la avenida Bolívar al cierre de su campaña; marcha de gente entusiasta, resuelta y decidida a ir adelante en la construcción del futuro que nos merecemos como pueblo y país.

Es evidente que abundan las razones para no decaer en la búsqueda y fomento de esos cambios esenciales que nos urgen en razón de la salud nacional. Así que, no nos dejemos llevar de una ocasión en que el déspota reelecto ponga cara de simpático sonriente e invite a conversar; difícilmente ha de cambiar alguien a quien la mentira le es consustancial y que antes que asomar algún signo de enmienda de su hoja delictiva, le suma nuevos pecados a su prontuario con el uso indebido de los bienes nacionales para su beneficio personal, asegurando su continuidad en el ejercicio del poder. Por lo tanto, las ofensas sistemáticas que les dedica a sus opositores no son simples manifestaciones de ordinariez, sino la actitud deliberada y de objetivo calculado de reducir, incluso ante nuestros propios ojos, la significación personal de cada quien.

El régimen, en ejercicio totalitario pretende trastocarnos la historia, la realidad y la vida; y su propósito definitivo es llevarnos al convencimiento de que valemos poco. Se fomenta la corrupción, con lealtades ganadas mediante sobornos y sin que importe el grado de perversión que ello implique. Los rasgos del gobernante incluyen una deplorable vulgaridad, el apego al engaño, la negación de toda forma pacífica de entender la vida ciudadana, y un delirio de eternización en el poder Es manifiesta su ambición y propensión a seguir en lo mismo. No renunciemos nosotros a nuestro deber de enfrentar el atraso y detener la ruin degradación de la Venezuela militarizada, menos cuando se suma a lo vivido, la profunda emoción que nos ha producido la lectura de algunos artículos y disertaciones de nuestra admirada Gabriela Montero, y constatar que antes que envanecerse con su más que merecido prestigio musical de notable pianista, opta también por darnos de cara al mundo, las evidencias de lo mucho que le preocupa y duele Venezuela. Hay efectivamente y nunca lo perdamos de vista, un país pensante, creativo, fiel a valores éticos y humanísticos esenciales.