• Caracas (Venezuela)

Ignacio Serrano

Al instante

Las tareas de Oscar Prieto

Oscar Prieto / Leonardo Guzmán

Oscar Prieto / Leonardo Guzmán

El nuevo presidente del beisbol profesional venezolano tiene varios retos que acometer en el inicio de su gestión

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Oscar Prieto Párraga está obligado a hacer una gran gestión como presidente de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.

Lo está, por ser hijo de Oscar “Negro” Prieto, por su reputación de larga data en el circuito y por el afecto que profesa por la pelota rentada nacional.

Muchos aficionados alertan sobre el pasado caraquista del nuevo titular del despacho de El Recreo y ese también es un motivo obligante para que, al dejar el cargo, el balance esté en azul y no en rojo.

Pero hay algo que aclarar: todos los presidentes anteriores fueron primero aficionados. Hay ligas, como la de baloncesto, donde la presidencia incluso rota entre los directivos de cada escuadra.

Prieto todavía tiene corazón de león, pero no porque acaba de dejar su cargo como asesor de los melenudos. Una década apartado de esa divisa no haría disminuir su amor por el Caracas. El punto es que sea capaz de tomar decisiones equilibradas, en las que sea justo y no parcial.

Si usted, estimado lector, duda que eso pueda ser posible, haga primero un ejercicio y póngase en el trance de decidir entre algo con lo que se identifica, pero que sabe errado, y algo que considera justo. ¿Qué camino elige?

La sociedad está llena de pillos, de blandos, de personas que se aprovechan de su posición para hacer lo que les conviene o que, simplemente, carecen de carácter para dar a cada quien lo que corresponde.

Por fortuna, los buenos son mayoría. Y así como usted puede ser justo, puede serlo quien además tiene el estímulo adicional de que su afecto por los Leones sólo es superado por el propio afecto que siempre ha confesado por el proyecto que ahora preside.

“¡El mundo es de los valientes!”, exclamó Pedro Corujo durante el golpe de estado al presidente José María Vargas, en 1835. “No, general, el mundo es de los justos”, respondió el magistrado, sin renunciar a su cargo.

Esa es la Venezuela honesta y buena que queremos. Es tarea de cada uno construirla, incluyendo a Prieto desde la LVBP, con una ejemplarizante gestión.

¿Qué tareas tiene el nuevo titular?

Ya asomó una que es perentoria: eliminar las lagunas en los estatutos y las condiciones de campeonato, que han derivado en multitud de protestas, reclamos y situaciones ambiguas con los prospectos recién firmados, la adquisición de importados, los refuerzos de postemporada y un largo etcétera.

No estaría de más, ante la posibilidad de que las liebres sigan saltando, que piense también en un mecanismo que permita abordar esas contingencias de modo transparente, inmediato y equilibrado.

El calendario es otra parte de la herencia y una preocupación que comparte. ¿Será posible reestablecer el 2 de febrero como fecha de inicio de la Serie del Caribe?

Parece menos probable que mover el torneo local, bien sea empezando unos días antes o al menos hallando el modo de que, sin perderse el atractivo económico y competitivo del round robin semifinal, la postemporada pueda terminar el 28 de enero, a más tardar, con dos días de descanso para la final.

Hay mejoras que pueden y deben hacerse en los estadios, situaciones que afrontar con antelación. No hay derecho que la temporada 2012-2013 se haya jugado a veces en campos con gramado lamentable o pobre iluminación. O el desorden con los uniformes.

Que el deseo de mejorar el arbitraje apuntale el buen camino ya iniciado y que se unan fuerzas en la liga para rescatar el espíritu de hasta hace pocas décadas, cuando la violencia era impensable e imperaba la deportividad.

El beisbol permite reforzar valores vitales en la creación de ciudadanía. Prieto y su nuevo equipo no sólo administrarán un espectáculo: también tienen la oportunidad de contribuir a que tengamos un mejor país.