• Caracas (Venezuela)

Ignacio Serrano

Al instante

A favor y en contra del nuevo formato en la LVBP

La pelota venezolana tiene un nuevo formato de competencia. ¿Cuáles son sus aspectos positivos?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La logística en la postemporada será mejor. La Venezuela del siglo 21 se acerca al país del siglo 19. Hoy Maracaibo parece quedar más lejos de Caracas que hace 15 años. Es un problema de vías y medios de comunicación.

Las series directas en enero aliviarán ese problema. Además, todas, incluyendo la final, tendrán dos días de descanso. Muy bien. No sólo es positivo para el espectáculo, es necesario para los peloteros, tener esas fechas libres al mudarse las series de una a otra urbe. Son detalles que importa cuidar.

El aumento de cinco a seis clasificados incrementará, en teoría, las ganancias económicas. La buena salud financiera de los clubes fortalecerá el pasatiempo nacional. No hay modo de oponerse a esto.

Más ciudades, más aficionados, estarán pendientes de la pelota criolla en la recta final. Magnífico. Existe la tendencia a aumentar las rondas de playoffs en la MLB, la NBA y otros circuitos profesionales. Tiene sentido.

Hay aspectos, sin embargo, que invitan a la duda. Son los puntos en contra, por ahora, del nuevo formato.

La opinión pública rechaza el cambio. Una gran mayoría de analistas considera que se premia a equipos con desempeño mediocre, al permitir 75 por ciento de clasificados y que un elenco derrotado en una primera instancia de playoff tenga todavía la opción de ser campeón, mediante la antipática figura del “mejor perdedor”.

Los equipos prefieren que no se hable de “mejor perdedor” y pudiera tomarse el nombre usado en México: perdedor afortunado. Pero aunque la creación de una muerte súbita para definir al de la buena fortuna, el caso es que seguirá siendo un elenco que en cualquier otra circunstancia habría sido eliminado. Que eso no moleste en tierra azteca no quiere decir que la fórmula sea buena.

La fanaticada, que sostiene el espectáculo, parece estar en consonancia con eso. No es una encuesta científica, pero en las siguientes 24 horas al anuncio, este columnista recibió 126 opiniones a través de Twitter: 90 estuvieron en contra y 9 a favor, con 27 que prefirieron esperar ver qué pasará.

Dicen los equipos que la gente igual irá a los estadios y seguirá a sus escuadras, porque las camisetas que aman estarán en plena batalla. Es cierto. Pero es una aseveración descorazonadora, si acaso implicara desinterés por la opinión del público. Ojalá no sea esto último.

El punto central por el que se planteó un cambio sigue igual: el séptimo de la final será el 30 de enero y la Serie del Caribe pudiera ser el 1° de febrero (como en 2014); terminar la  eliminatoria el 29 de diciembre da un día para desempates, pero no deja lugar para reprogramar encuentros postergados en las últimas fechas; no habrá flexibilidad en enero, en caso de un imprevisto, pues la disputa de tres instancias más una cuarta (la muerte súbita) obligan a cruzar los dedos, para que funcione el mecanismo de relojería.

También hay una contradicción aparente: por logística se elimina el todos contra todos, pero se agregan siete choques a la eliminatoria, donde habrá que apelar a la misma logística que se quiere evitar.

Ese aumento a 70 compromisos en la fase regular implica una mayor carga, más jornadas de entrenamiento, más viajes en autobús para los mismos peloteros a los que se desea cuidar en la postemporada. Es otra contradicción aparente. De ser ese un argumento, como en efecto se ha expuesto, tal vez habría valido la pena reducir a 56 la eliminatoria, aunque significara menos topes contra Caracas y Magallanes.

Queda una duda más: ahora serán seis clasificados, sí. Pero los cinco del round robin disfrutaban de ocho taquillas cada uno, sin contar la final. Si las nuevas series terminaran en barridas, ahora un clasificado se quedará con sólo dos taquillas, otro se despedirá con tres y otros dos más apenas pudieran haber cobrado cuatro o cinco taquillas, al irse en la semifinal. ¿Mejor que el round robin?

Oscar Prieto Párraga, presidente de la LVBP, pide un voto de confianza. Es un hombre de beisbol a carta cabal, muy a pesar de lo que puedan pensar sus críticos. Además, estamos seguros de que la afición sí disfrutará del viaje, una vez se haya subido al caballo. Pero quedan muchos ajustes por hacer, antes de ver si el experimento será un suceso o un fracaso.

Ojalá haya forma de hacerlos y todo resulte un éxito, para bien de nuestro beisbol.


Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com