• Caracas (Venezuela)

Ignacio Serrano

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El emergente

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¿Qué le pasa a los campeones defensores? ¿Toca la hora de sonar las alarmas? Es imposible ganar siempre. Hasta esta versión casi inconcebible de Aragua, que ha disputado nueve de las últimas diez finales, algún día declinará. El alto mando, hasta ahora, ha podido superar los cambios generacionales gracias a una base de veteranos sobre la cual se agregan cada año nuevos protagonistas. Por eso han triunfado, a pesar de faltar Miguel Cabrera y Martín Prado, lesionarse Horacio Estrada y marcharse Luis Rodríguez. La gerencia ha entretejido una red antiaccidentes que combina juventud, experiencia y, sobre todo, brazos confiables para el staff.

El repaso inicial es desolador. Ese average colectivo de .265 es casi el cuarto mejor del torneo, equivalente al .267 de Lara y al .266 de Caracas, sin duda, pero esconde que la ofensiva no ha hecho el trabajo. Para anotar hay que embasarse primero y empujar después; pues bien, los felinos son penúltimos en promedio de embasado, con .331, y penúltimos en slugging, con .376. Esta grave situación se alimenta de dos falencias adicionales: nadie en la liga ha tomado menos bases por bolas que los centrales y sólo los Cardenales tienen menos jonrones hasta ahora. Como los bengalíes no son un equipo rápido, necesitan embasarse más y sumar más extrabases, especialmente vuelacercas. Pero la situación es más mucho más grave en el pitcheo, la razón por la que la tropa de Buddy Bailey ha conquistado seis de las últimas nueve diademas. Tigres y Tiburones comparten un ominoso último lugar en efectividad colectiva, con 5.21 y 5.22, y sólo los escualos han dado más boletos. Miren el contraste: esas 84 bases por bolas aragüeñas son 20 más que el antepenúltimo lugar, ocupado por los Leones. Es un exceso insostenible.

¿Es esto irremediable? Aragua tiene fuera por lesión a Héctor Giménez, acaba de recibir a Ronny Cedeño y algunos de sus bates no han dejado de aportar: Alex Romero, por ejemplo, y Luis Hernández, Ramón Castro, Carlos Colmenares y Edgardo Alfonzo. Es verdad, nunca llegó el jonronero Dallas McPherson y ni Jae-Hoon Ha ni Ty Wright han producido lo esperado, pero en dos semanas, al regreso de Giménez, Alfonzo y Luis Maza, el lineup debería ofrecer lo suficiente como para competir, siempre y cuando ocurra un condicionante que señalamos al inicio del torneo: que la sangre nueva dé un paso al frente ya. Yangervis Solarte, Oswaldo Arcia, Josmil Pinto y el recién llegado Rossmel Pérez tienen que batear, para hacer diferencia.

¿Será suficiente? No. Es imposible aplicar la fórmula Bailey sin buenos relevistas ni abridores que garanticen cinco entradas. La verdadera emergencia está en esa rotación, en la que apenas dos pitchers tienen efectividad mejor que 5.00 (Seth Etherton y Carlos Hernández) y sobre todo en un bullpen que perdió a Francisco Buttó y que no ha contado con Eduardo Sánchez, Wilfredo Ledezma ni José Mijares. La lesión de Justin Hampson y el flojo inicio de los otros importados complicaron todo, dejando una carga pesada sobre Víctor Moreno y Yohán Pino. Manaure Martínez, Ángel Mata y Jorge Rondón han estado bien, y hay esperanzas de contar con un sólido staff cuando sane Buttó y debuten Sánchez, Ledezma y Mijares, aunque los dos últimos demorarán. Este es el flanco a atacar de inmediato. Estrada asoma en la paralela como alternativa para la rotación y falta menos para que Yorman Bazardo y Omar Poveda empiecen a abrir juegos. A finales de noviembre, el plantel estará completo. Pero si no enderezan el rumbo ahora, corren el riesgo de tener entonces a los hombres para clasificar, pero no el tiempo para hacerlo.

Twitter: @IgnacioSerrano
www.elemergente.com