• Caracas (Venezuela)

Ignacio Serrano

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El ejemplo de Grégor Blanco

Grégor Blanco brilló en el segundo partido de la Serie Mundial / EFE

Grégor Blanco / EFE

La convocatoria del equipo ideal para un Clásico Mundial chocará siempre con las urgencias de los grandeligas venezolanos

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Alex Torres y Mauricio Robles probaron el amargo postre que anteriormente han recibido otros venezolanos que asisten al Clásico Mundial de Beisbol.

A pocas horas de volver al campo de entrenamiento, Torres con los Rays y Robles con los Filis, fueron enviados a las menores, sin recibir al menos un juego para defender su candidatura a un puesto en el roster inaugural.

Del primero podría decirse que lo vieron entregar dos boletos, permitir un hit y dos carreras en dos tercios de inning con la selección nacional. Pero ¿y del segundo? Robles dejó el complejo primaveral de Filadelfia, en un momento crucial para jugadores como él, que carecen de un lugar garantizado en el roster.

Esta semana comenzaban los cortes masivos y 18 criollos fueron bajados entre lunes y martes, uno de ellos el propio relevista, que ni actuó con la Vinotinto ni pudo mostrarse el fin de semana con los cuáqueros, a quienes un episodio con dos o tres ponches quizás habría hecho considerar la posibilidad de alargar su audición algunos días más.

Grégor Blanco ha podido contarles su experiencia.

Blanco no es titular con los Gigantes, lucha por serlo durante el spring training, aunque es seguro que estará arriba el 31 de marzo, cuando abran los fuegos en las mayores.

No aceptó reforzar la novena venezolana por dos motivos relacionados: de lo que haga con San Francisco en los juegos de exhibición depende que empiece como dueño de alguno de los jardines y ya en 2009 sufrió el destino que pueden vivir los peloteros de sus características cuando abandonan temporalmente la preparación primaveral.

Hace cuatro años, Blanco todavía era un prospecto de los Bravos y tenía buenas posibilidades de ser uno de los patrulleros en el vamos, pero aceptó la convocatoria del manager Luis Sojo y se ausentó tres semanas, mientras Venezuela batallaba para avanzar a la final. A poco de volver a Florida, Atlanta reclasificó al mirandino, enviándolo a las menores.

El piloto Bobby Cox lo explicó: no pudo ver a Blanco, que además apenas jugó en esos 20 días, y debía ir a triple A, para poner a tono el swing. Nunca volvió a tener una oportunidad tan clara con los Bravos y finalmente salió de esa organización.

La convocatoria que se haga a finales de 2016, con vistas a la próxima edición del Clásico, deberá tener en cuenta que muchos peloteros útiles darán un paso a un lado por motivos así.

Los problemas físicos impidieron la participación de Víctor Martínez y Johan Santana; también habrían terminado por sacar a quienes se lastimaron en los entrenamientos, como Franklin Morales, Héctor Sánchez y hasta Félix Hernández.

Algunos astros simplemente no fueron convocados, como José Altuve y Alcides Escobar.

Franklin Gutiérrez prefirió no arriesgarse a una enésima lesión y seguir alistándose poco a poco con los Marineros; Blanco, Juan Rivera, Freddy García, Félix Doubront, Ezequiel Carrera, Juan Carlos Gutiérrez, Endy Chávez, Maicer Izturis, Gorkys Hernández y otros sin un papel garantizado se hicieron a un costado.

Quienes estén en un trance similar a Rivera, Doubront y compañía en el spring training de 2017 volverán a faltar en la Vinotinto.

El trabajo será contar con una comunicación fluida, directa, personal, que motive a quienes tienen un puesto seguro, como hoy Rafael Betancourt, Edward Mujica y otros más que se bajaron del avión antes del roster preliminar. Y contactar en diciembre a los gerentes generales y managers de grandes ligas, para ver cuál de esos aspirantes sin cupo seguro no se vería perjudicado por irse con la Vinotinto.

Es la tarea crucial que tendrá en sus manos el próximo cuerpo técnico de la selección nacional.