• Caracas (Venezuela)

Ignacio Serrano

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Freddy García | AP

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Freddy García estaba listo para comenzar ayer su décimo quinta temporada en las grandes ligas. Ningún pitcher venezolano ha disputado tantas en su carrera. Wilson Álvarez compartía con él la marca de 14 torneos, pero el mirandino le arrebató el récord, como alguna vez también le desplazó en la lista de victorias para un criollo. García, sin embargo, no es el nativo con más edad en subirse a un montículo en las mayores. ¿Saben quién fue? Recordarlo es un reto a la memoria.

El derecho de El Güire se unió el viernes a los Orioles, en Anaheim, y admitió que, a pesar del ultimátum que su agente le dio al equipo, no iba a declararse en libertad si los oropéndolas no lo subían. “No iba a irme a otra organización para volver a triple A”, confesó al Baltimore Sun. “Lo mejor era seguir y lanzar todo lo que fuera necesario, hasta que me llamaran. Sabía que necesitaban pitcheo. En algún momento iban a necesitarme. Es una de las divisiones más difíciles y siempre hace falta pitcheo”. Ha sido un largo camino para el derecho, desde que se declaró agente libre en 2006. Acababa de ganar 17 juegos por tercera vez en su carrera. Comparando con los tiempos en que las rotaciones eran de cuatro brazos, en casi toda la vigésima centuria, es similar a ganar 20 tres veces en los tiempos de Christy Mathewson, Bob Feller o Sandy Koufax, cuando un abridor hacía unas 40 salidas (hoy hacen 34 como máximo). Parecía seguir en el mejor momento de su carrera, aunque la velocidad había declinado. Apenas en 2005 ganó en grande el último juego de la Serie Mundial. Su ida a la Liga Nacional era un auspicio, un circuito con menos ofensiva que la Americana. Entonces se lesionó el hombro, fue a dar al quirófano y nunca volvió a ser el as que brilló con los Marineros y los Medias Blancas.

Del traspiés en Filadelfia, en 2007, a un fugaz retorno con Detroit, en 2008, a su vuelta a Chicago, un año después. Con los patiblancos recuperó su estatus: a finales de 2009 y durante todo 2010 fue parte de la rotación. También lo fue con los Yanquis, en 2011, pero un mal comienzo y un peor final en la temporada pasada le hizo perder atractivo como agente libre. Los Padres apostaron por él en la primavera, pero le dejaron ir tras verle ser bateado. “No tuvieron paciencia”, barruntó el caraqueño. El manager Buddy Black remachó siempre que García todavía tenía las herramientas, que el problema era la ubicación de sus envíos; se estaba quedando muy alto. Pero el control reapareció en triple A: aunque le dieron cuatro jonrones, entregó sólo dos boletos en cinco salidas. “Trabajé realmente duro”, aseguró. “Es difícil cuando pasas tanto tiempo en las grandes ligas y de pronto eres un triple A. Los hoteles, la comida, los largos viajes en autobús. No tienes nada seguro, sólo debes seguir trabajando fuerte”. Ningún venezolano ha comenzado más juegos que García en las mayores, 344 antes de esta zafra. Sus 152 victorias y sus 2183.2 innings también marcaban el tope, listo para sumar más a partir de ayer. Es un reto, pues el este de la Americana es, ciertamente, una selva con equipos competitivos y estadios favorables a la ofensiva. Con 36 años de nacido, es el abridor criollo con más edad, una marca que también compartía con Álvarez, desde que lo hicieron con 35. Giovanni Carrara trabajó como relevista a los 38 y Rafael Betancourt acaba de igualarlo. Pero el pitcher venezolano más viejo no es uno de ellos. La respuesta es tramposa, en realidad, pues David Concepción tenía 39 años, 11 meses y 16 días de nacido cuando los Rojos le pidieron, el 3 de junio de 1988, que subiera al montículo por primera y última vez.