• Caracas (Venezuela)

Ignacio Serrano

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El Emergente

Miguel Cabrera /AP

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El jonrón de Miguel Cabrera a la banda derecha desató una fiesta en el Comerica Park y le puso el cierre perfecto al mes de abril de los bateadores venezolanos. La imagen fue la muestra perfecta del toletero que hoy en día es el aragüeño. No debe haber otro en las mayores con más fuerza al irse a la banda contraria. Cuando el pitcheo de Vance Worley estaba por llegar al home, el antesalista levantó el pie trasero, el de apoyo, y dio un pequeño paso hacia la parte exterior de la caja. Y justo cuando ese pie estaba en el aire, hizo contacto y disparó la línea por el right. La sonrisa del toletero derecho al cruzar por primera base lo dijo todo. Torii Hunter le esperó en el home y ambos soltaron una carcajada. Unos metros más allá, Prince Fielder esperaba con la misma alegría. Detroit parece tenerlo todo para gozar de una buena temporada y el triplecoronado lo tiene todo para alargar su reinado.

El tablazo fue el colofón para la expedición venezolana, porque representó una marca para los bengalíes. Al menos desde 1921, y el equipo no consiguió registros anteriores a eso, nadie había empujado 28 carreras en abril vistiendo el uniforme con la D germánica. Curioso, fue apenas el cuarto cuadrangular del nativo de Maracay. Si las proyecciones funcionaran, Cabrera terminaría la temporada con 24 vuelacercas, la cifra más reducida de su trayectoria, y 168 impulsadas, su cantidad más alta. Ya sabemos que las proyecciones sólo son eso: un divertimento, una manera de determinar el momento actual de un pelotero, pero en modo alguno es la forma científica de saber cuáles serán sus estadísticas. El slugger bien podría volver a cerrar sobre 40 bambinazos y con “sólo” 120 remolques. Ya se verá. Como sea, el suyo es uno de los inicios más vigorosos en un recorrido que ya le ha hecho ser el mejor bate venezolano de todos los tiempos: empezó 2013 con una línea ofensiva de .363/.436/.559 y la gran promesa de exhibir un OPS de .995, casi 40 puntos por encima de la media de su carrera.

José Altuve en lo más alto del lineup de los Astros, líder en hits de la Liga Americana, con 37, y nuevo propietario del tope de imparables para un camarero de Houston en el mes de abril, desplazando nada menos que a Craig Biggio. Altuve y su línea de .330/.374/.438, superior a sus promedios de 2011 y 2012. Carlos González en tan buen inicio, que a pesar de un slump de semana y media terminó el período con .303 de average y .940 de OPS, con mejores números fuera de casa que en el Coors Field. Luis Valbuena aferrado a la titularidad con los Cachorros, con cinco bambinazos y un ramillete de elogios del manager Dale Sveum, que admite no tener modo de enviarlo al banco, incluso si el titular Ian Stewart regresa. Omar Infante bateando sobre .300, convertido en el infielder que soñaban los Tigres cuando crecía en las granjas de Detroit, más de una década atrás, como prospecto número uno. Alcides Escobar demostrando poder y nuevamente ligando para contacto. Pablo Sandoval acallando los comentarios sobre su peso corporal de la mejor manera posible: con tablazos de todas las medidas y una línea de .333/.366/.495 como caudillo de los Gigantes. Gerardo Parra aprovechando las oportunidades para jugar a diario y meterse entre los peloteros con más hits en la Liga Nacional. El comienzo ha sido lo suficientemente auspicioso como para tapar el lento inicio de Víctor Martínez, Asdrúbal Cabrera, Elvis Andrus, Marco Scutaro, Salvador Pérez, Miguel Montero, Martín Prado, Grégor Blanco y las lesiones de  Franklin Gutiérrez. Mientras estos despiertan o sanan, Venezuela baila al ritmo de Miguel Cabrera y su gran combo.