• Caracas (Venezuela)

Ignacio Ávalos

Al instante

Ignacio Ávalos

Las venezolanas en el mundo académico

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

I.
El machismo ha hecho de las suyas desde la época de las cavernas. Que el hombre tiene más bíceps y espaldas más anchas que la mujer fue el argumento para empezar con el dominio masculino. Afortunadamente hoy se ha mitigado a punta de civilización, pero todavía está presente. Una prueba de esto es la celebración, cada año, del Día de la Mujer, establecido, según se supone, para no olvidar que a la mitad de la población mundial se la mira desdeñosamente como si fuera el “sexo débil”. Avances ha habido, cierto, pero todavía queda mucha agenda pendiente. Diversos organismos ocupados en el tema – y cuya mera existencia debiera ser, de por sí, un bochorno para la especie humana – no paran en su necesidad de reiterar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y de atropellos de variado calibre

A uno le parece que debiera haber ciertos ámbitos sagrados, vetados al machismo en cualquiera de sus formas. El académico debiera ser es uno de ellos. Pero resulta que allí también gobiernan los prejuicios, aunque, insisto, mucho menos que antes. A estas alturas de la historia en algunos espacios, por ejemplo, la ciencia contemporánea todavía continúa empeñada en la tarea de identificar las diferencias existentes en las habilidades cognitivas en función del sexo.

II.
Digo lo anterior porque acabo de leer un excelente documento, hecho a pulso por la dificultad de encontrar los datos necesarios, escrito por Jaime Requena (Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales), Domingo Vargas (Universidad Simón Bolívar) y Carlos Caputo (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas). Me refiero a From University halls to Research Laboratories: gender gap jading in Venezuela, trabajo en el que señalan cómo, a partir de la mitad del siglo pasado, la presencia de la mujer en las actividades académicas y científicas se ha ido haciendo cada vez más relevante en nuestra sociedad. Así, un país en el que la mujer no contaba casi nada en estos ámbitos, ha pasado a tener hoy en día, a pesar de que aún persisten desigualdades imperdonables, una matrícula universitaria bastante pareja y, por otro lado, una producción científica, medida por artículos publicados, también similar entre uno y otro género.

El panorama descrito por los autores habla de un fenómeno social importante y abre el camino para intentar explicaciones y calibrar repercusiones que no podemos darnos el lujo de no hacer.  

Harina de otro costal

Veo que en China celebran por todo lo alto los cien años del natalicio de Den Xiao Ping, el líder que, vaselina política mediante, le enmendó la plana a Mao. Al hacerlo me doy cuenta, una vez más, que Venezuela es seguramente el único país del planeta que marcha en clave de transición al socialismo del siglo XX (ojo, dije Siglo XX, no siglo XXI). Por si las pruebas no sobraran, ahora tenemos la implantación de un sistema biométrico como vía para resolver el problema del contrabando de alimentos y, de paso, el de su acaparamiento. Es, le parece a uno, como ponerle una curita a una persona que sufre apendicitis y encima ponérsela donde no es, por ejemplo en un tobillo. Pareciera, pues, que el Gobierno sigue desentendiéndose de la realidad, inventando medidas de vigilancia, al paso que sigue demostrando que, del proyecto político inicial del chavismo, el que cautivó con sus promesas de justicia social, la única idea que va quedando en pie es cómo diablos quedarse en el poder a través de un menú amplio y variado de controles.

De paso, da miedo imaginar cómo se encontrara el paciente, dentro de dos meses, tras su apendicitis tratada con la curita colocada en el tobillo.