• Caracas (Venezuela)

Ignacio Ávalos

Al instante

Viaje a tierras del “socialismo fallido”

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I.

Este último viaje a China se hizo, como el anterior (y como los próximos, seguramente), con el propósito de pedir oxígeno financiero. Si bien se firmaron unos cuantos kilos de acuerdos, lo más importante fue un crédito de 5 millardos de dólares otorgados para pagar ciertas deudas que tenemos pendientes con los propios chinos. Y se habla, igualmente, de una porción que pudiera dedicarse a la campaña electoral, con el fin de que se reviertan los malos presagios dibujados en las encuestas, recogidos en cifras que castigan severamente al gobierno.

Nada se informó, por cierto, acerca de la enorme comitiva que integró la gira presidencial, más de cien personas, incluyendo familiares y, entre otros casos extraños, a la ministra Iris Valera, cuya supuesta presencia en el avión (en este país se ha vuelto difícil precisar las cosas) se constituyó en uno de los misterios más oscuros del periplo, pues nadie imagina que haya sido un premio a su gestión en el manejo de las cárceles nacionales ni, por otro lado, se tiene noticia de que por esos lares el sistema penitenciario sea una maravilla. Fue, pues, un viaje ostentoso, irrespetuoso para con los venezolanos, víctimas hoy en día de una realidad hostil y dolorosa, con visos de desmadre nacional.

II.

En China y en Vietnam, otro de los países visitados en la gira internacional de acuerdo con la idea, piensa uno, de la “hermandad ideológica” que orienta la diplomacia bolivariana, al presidente se le vio como en casa, políticamente muy confortable, pensando que chinos y vietnamitas andan en lo mismo que nosotros. Venezuela tiene allí un espejo en donde mirarse para construir su futuro socialista, vamos bien por donde vamos, parecía decirle a la oreja al ministro Meléndez, siempre a su lado.

Sin embargo, cualquier terrícola de a pie está enterado de que la sociedad china lleva largo rato transitando con rudeza por los caminos del capitalismo, sin renunciar, claro, ni a la hoz ni al martillo, es decir, con el visto bueno del Partido Comunista y sin mucho apego a los cánones que rigen los sistemas democráticos.

Por otro lado, Vietnam, se administra de acuerdo con una receta muy parecida. A partir de 1986, recorre, también bajo el control del Partido Comunista, el camino de una economía regida por el mercado, fundamentada en el sector privado, que genera más de dos tercios del PIB, y con incentivos variados y generosos para la inversión extranjera. Y, por decir algo más, es un país que pertenece a todas las organizaciones que presumen de poner orden en la economía mundial, incluso al odiado FMI. 

En fin, ni China ni Vietnam están abriendo  nuevos “cauces civilizatorios”. Como parece reconocerlo hasta Cuba, aun con su pañuelito en la nariz, el planeta Tierra gira en clave capitalista. En suma, para bien y para mal, las dos cosas, es principalmente administrado por los códigos propios del mercado.

III.

Desde diversas y numerosas investigaciones se va sabiendo, cada vez con mayor certeza, de los desacomodos que sufre el mundo. El tipo de desarrollo que, desde hace rato pauta nuestra manera de estar en él, se encuentra en el banquillo de los acusados bajo múltiples cargos: ambientales, políticos, sociales, económicos, éticos. Y a pesar de importantes esfuerzos correctivos, quedan demasiadas cosas por enderezar. Hay, afirman los expertos, que repensar a fondo, desde su propia lógica, el modelo que nos ha traído hasta acá. En este sentido, y si nos remitimos a los hechos, el socialismo del siglo XXI ha sido pura bulla ideológica y no pocas mentiras

La izquierda se encuentra, así pues, en situación de déficit. Sigue sin ser capaz de mostrar, por ahora, una nueva opción para encarar los temas del siglo XXI.

Harina de otro costal

“Ya no tengo ganas de seguir”, declaró, entre algunas lágrimas, en rueda de prensa. Fue la frase que escogió para despedirse luego de haber sido uno de los más notables futbolistas venezolanos de la historia, seguramente el mejor de la última década. Aquí entre nos, da un sustico imaginar que ya no estará jugando en la selección nacional. No será fácil encontrar una pierna zurda como la de Juan Arango.