• Caracas (Venezuela)

Ignacio Ávalos

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Ignacio Ávalos

Oscar Pistorius

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I.                    

Se trata de un joven de 28 años, perteneciente a la clase media surafricana, que nació sin el peroné en cada una de sus piernas. Los médicos determinaron, entonces, que lo más conveniente era amputarle ambas extremidades un poquito más abajo de las rodillas, lo cual se hizo cuando aún no había dejado de ser un bebé. Así, nunca caminó con piernas de carne y hueso, siempre gracias a unas prótesis, convertidas en su naturaleza. Su biografía revela cómo desde muy temprana edad se las ingenió para poder participar en varios deportes (rugby, críquet, tenis y lucha olímpica), hasta convertirse, luego, en el corredor paralímpico más rápido del planeta.

A partir de 2004, cuando solo tenía 18 años se hizo figura destacada durante los Juegos Paralímpicos celebrados en Atenas, y a partir de allí continuó sumando triunfos y récords en las pruebas de 100, 200 y 400 metros planos.

 

II.                          

En el año 2008 se le negó su participación en los Juegos Olímpicos de Pekín, en los que pretendía correr contra rivales “normales”. Fue, la de impedírselo, la respuesta que tuvieron más a la mano las autoridades con relación a Oscar Pistorius, un ser considerado híbrido que combinaba elementos de carne y hueso con máquinas y aditamentos electrónicos. Tras ser examinado múltiples veces en lo que se refiere a su desempeño, y arrojando en cada ocasión conclusiones distintas en cuanto a si las prótesis le daban o no ventaja sobre sus rivales, finalmente fue autorizado para participar en las últimas olimpíadas, celebradas en Londres, en las que llegó hasta semifinales en la cerrera de 400 metros, y se convirtió así en el primer atleta discapacitado en competir contra deportistas no paralímpicos. Sin embargo, su caso fue otra vez revisado y las nuevas investigaciones determinaron que no podría competir en las próximas olimpíadas, que se celebrarán en Brasil, puesto que sus prótesis representarían, dada la evolución tecnológica, una clara diferencia con relación a sus rivales.

 

III.

El de este atleta –hoy en día condenado a prisión, culpable del asesinato de su novia y sin más futuro deportivo– es un caso sorprendente. Su participación en eventos con corredores no discapacitados ha causado un verdadero motín en los medios deportivos, y ha colocado en la vitrina mundial las consecuencias que se desprenden del brusco desarrollo de la tecnociencia, anclada en la nanotecnología, la biotecnología, la informática y las ciencias cognitivas. Pistorius re plantea de alguna manera su discapacidad al poder competir frente a deportistas “no especiales”, sugiriendo, así, el fin del deporte paralímpico. Por otro lado, muestra en un horizonte, tal vez no muy lejano, al atleta posthumano. Y, más allá de la cancha deportiva, la posibilidad, dicen algunos, de la sociedad posthumana.

 

Harina de otro costal

En 1999 el gobierno se propuso acabar con la dependencia del petróleo, pero tres lustros más tarde la situación es peor: en medio de la bulla ideológica nuestra economía es casi únicamente el petróleo que se produce y exporta. La Venezuela potencia, tiene, pues, patas cortas: el rentismo ha dejado mal parada la retórica revolucionaria. La reciente baja de los precios en el mercado internacional encuentra al país casi desvalido desde el punto de vista productivo.

Así las cosas, a uno le parece que seguramente el chavismo puede andar sin Chávez, pero ¿podrá andar con menos petróleo? Si la respuesta es afirmativa, la verdad es que causa un cierto desasosiego porque, si con el barril por encima de los 100 dólares nos fue como nos fue, cómo será si el precio es un poco más de la mitad, según parece que puede ocurrir. Causa desasosiego, dije. ¿No será más bien susto?