• Caracas (Venezuela)

Humberto Márquez

Al instante

Maduro y las agencias

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Rayos y centellas lanzó el presidente Nicolás Maduro contra las agencias noticiosas internacionales, porque varias de ellas llamaron “espías” en vez de “héroes” a los cinco cubanos que, a órdenes del gobierno de La Habana, se infiltraron en organizaciones anticastristas en Estados Unidos. Ellos, ya liberados, visitaron Venezuela.

Nombró a Reuters (británica), AP (estadounidense), EFE (española) y AFP (francesa).

Según el gobernante venezolano son “corporaciones que marcan la pauta mundial y declaran la guerra cuando tiene que haber guerra, y perdonan y convierten en un angelito a quien haya que convertir, así sea el asesino más grande del mundo”.

Cuando obvian lo de héroes y mencionan lo de espías, de acuerdo con el argumento de Maduro, las agencias se revelan como “maquinarias de guerra psicológica, para imponer matrices de opinión, para manejar la mente humana, y así se pretendió 16 años con ustedes”, según dijo a los cinco cubanos a quienes condecoró en cadena de radio y TV.

Las líneas maestras de la conducta atribuida a las agencias estarían además en un “Guión de Estilo”, término (hasta ahora desconocido) que el presidente rápidamente corrigió por “Manual de Estilo”, en la interlocución con su equipo al imponer las condecoraciones.

Surgidas a mediados del siglo XIX, las agencias de noticias dominaron, durante los dos primeros tercios del siglo XX, el flujo de información internacional y a menudo fueron propuestas y percibidas como componentes o transmisores de las industrias culturales e intereses políticos y económicos de sus Estados de origen.

Por ello fueron señaladas las estadounidenses AP y UPI, la francesa AFP o la española EFE, pero también la soviética TASS, la china Xinhua o la cubana Prensa Latina.

Las cosas cambiaron desde finales del siglo XX, con el fin de la bipolaridad Estados Unidos-Unión Soviética, el auge de la globalización, la multipolaridad, la revolución tecnológica con Internet como locomotora, la adecuación de los medios convencionales, el surgimiento de nuevos y muy poderosos medios globales y el acceso de millones y millones de individuos a los nuevos recursos de expresión y comunicación.

Ahora en el planeta se multiplican las cadenas de TV globales, y los medios emanados de la red de redes. Allí están las estadounidenses CNN o Fox, las (in)formantes Google o Youtube, las recicladas BBC o DW, pero también, pues todo hay que decirlo, la rusa RT, la china CCTV, la árabe Al Jazeera, la iraní IRIB, la latinoamericana Telesur... con presupuestos de decenas o centenas de millones de dólares anuales.

Debe agregarse la globalización emprendida por numerosos medios referenciales y los que aspiran a serlo. Allí están los numerosos medios europeos y norteamericanos que se codean a veces, y a veces se dan codazos, con las agencias de sus países, pero también medios de otras regiones del mundo, del llamado Sur en desarrollo.

Es un tablero mucho más extenso, con más cuadros sobre los que se mueven muchos más actores que el limitado encierro de unos pocos hilos informativos de que disponían los consumidores de información internacional hace 30, 40 o más años.

Son cuestiones tan a la vista del ciudadano común que no es posible desdeñarlas como insumo al apreciar –o al ejercer la crítica– sobre el trabajo que realizan las agencias. Culparlas de asuntos como guerras psicológicas, siembra de matrices o manipulación de mentes, en sociedades cuyos ciudadanos pueden seguir con pocos recursos cientos de canales de TV o de páginas web cargadas de información, resulta no solo una injusticia sino la renuncia a la más elemental objetividad en el análisis.

 

@hmarquez26







...