• Caracas (Venezuela)

Humberto González

Al instante

Si suspenden el revocatorio dividen a las FANB

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Chávez desnaturalizó la esencia de las fuerzas armadas. La tradición militar, basada en ascensos y designaciones con base en méritos y capacidades, quedó relegada para imponer una política perversa de incondicionalidad con la revolución y sus caudillos.

Esa perversión es la que ha llevado a que muchas veces las FANB guarden silencio, al menos en forma pública, cuando se cometen flagrantes atropellos a la Constitución y las leyes. Además de la amenaza de perder la carrera militar, el régimen usa el bozal de arepa para designar militares como gerentes públicos de recursos que deliberadamente no están sometidos a rendición de cuentas ni al control legislativo. Una manera de corromperlos para tenerlos como aliados.

Sin embargo, a pesar de estas manipulaciones, hay malestar en las FANB. Hay sectores que cuestionan la manera como el gobierno ha colapsado al país y al mismo tiempo, con sus desaciertos, ha empantanado la imagen de las Fuerzas Armadas. Muchos oficiales jóvenes fueron formados en la idea de venerar a Chávez y la revolución bolivariana como símbolos de un proceso político. Estos oficiales hoy tratan de reconciliar esos conceptos con la realidad brutal de la calle que, además, les es muy familiar porque la sufren todos los días en la precariedad de sus hogares.

Es inocultable que en el seno de las FANB hay inconformidad por diversas razones. Muchas de ellas van desde la decepción de la tropa y jóvenes oficiales con la vomitiva corrupción de los generales, hasta el desengaño con los falsos valores que defiende la revolución bolivariana. A eso hay que agregar la contradicción que viven miles de oficiales formados en la idea de respetar y defender la Constitución y las leyes, a quienes ahora se les pretende pedir que violen esos preceptos para defender la agonizante revolución.

En las FANB se vive una situación muy delicada. Es un error del régimen pensar que puede manejar todos los estamentos y grupos de las Fuerzas Armadas como borregos. Es ingenuo creer que estos militares no leen o se informan, ni tienen un criterio sobre lo que debe ser el país. Hace muchos años el propio Chávez acabó con la obediencia ciega en los cuarteles cuando impulsó la participación de los militares en la política. Ahora es muy tarde para dar marcha atrás.

El desarrollo de la actual coyuntura política que vive el país estará marcado por el cumplimiento o no de la Constitución y las leyes por parte del régimen. Hasta ahora el gobierno solo ha hecho escarceos jugando con la candela; amenazando con suspender el revocatorio, en unos casos, y ejecutando algunas medidas ilegales para validar la fuerza de sus amenazas, sin llegar aún al extremo de hacerlo.

El gobierno estaría considerando suspender, vía Sala Constitucional del TSJ, la recolección de firmas para el referéndum prevista para los días 26, 27 y 28 de octubre. Si lo hace, las consecuencias sociales y políticas no se harán esperar. Y una que especialmente el régimen no debería subestimar es la reacción en el seno de las FANB.

Ya de hecho existe una división en las FANB entre oficiales que cuestionan la corrupción y los enchufados. Un golpe al RR podría desatar un enfrentamiento entre quienes escogerían defender la Constitución y quienes quieren seguir medrando del poder, pisoteando la legalidad. Aquí no habría espacio para la neutralidad ni la indiferencia. El delicado equilibrio que ha mantenido el general Padrino López entre las facciones internas hasta ahora, quedaría completamente destrozado.

Será muy difícil para los generales enchufados explicarles a los oficiales y tropa que no importa lo que esté escrito en la Constitución, lo único que vale es lo que diga la Sala Constitucional del TSJ. Las garantías civiles y políticas están escritas en la carta magna en forma tan clara que no admite interpretaciones falaces, ni siquiera del Tribunal Supremo de Justicia. Suspender el revocatorio provocaría una crisis de proporciones nucleares en las FANB.