• Caracas (Venezuela)

Henrique Salas Römer

Al instante

La salida

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A dos años de prisión

 

Maduro camina sobre tierra movediza y, sin embargo,  muestra pocos signos de desesperación. Sabe algo que los demás ignoramos. Eso comentaba yo desde este mismo espacio hace apenas tres semanas.

Hoy, en cambio, corre por las redes que cinco naciones estarían buscando para él una salida, vaya ironía, LA SALIDA.

Busca refugio. Querrá vivir tranquilo, de ser posible en el anonimato. Pero con Cilia atrás, y la ristra de hijos y reputados sobrinos, es imposible.

Hizo dos o tres viajes a Qatar el año pasado, paraíso fiscal extensamente utilizado por las FARC. ¿Tendrá allí su cochinito?

De Colombia llega otra pista. El ex presidente colombiano Ernesto Samper, hoy al frente de Unasur, estaría negociando con el gobierno de su país brindarle refugio al presidente venezolano. Si el ferviente lugarteniente de Pablo Escobar, Popeye, anda por la libre ¿por qué no darle con Maduro las mismas prerrogativas? Después de todo, es un ciudadano colombiano y, en el marco de las negociaciones con las FARC, una “salida” que no se puede descartar.

Pero volvamos la vista sobre Venezuela.

En un plano institucional hay un empate. De un lado un gobierno con poder pero sin votos. Del otro, una oposición con votos pero sin poder. No importa. Serán las realidades sociales, económicas y financieras las que inexorablemente se impondrán.

He leído gritos de indignación, sí, leído, sí, GRITOS, ante la militarización de la industria petrolera. También he escuchado voces sosegadas que sostienen que ante la inminente quiebra de Pdvsa, Maduro estaría intentando poner a salvo la producción petrolera.

Nada es descartable. Venezuela es Macondo. Luis Salas tuvo que ser destituido. No le quedaban tetillas donde tatuarse el inminente default. También la ministra de Desarrollo Agrícola “Urbano”. La que propuso sembrar en perolitos para no morirse de hambre.

Si los pranes imponen la ley, ¿por qué no gobernar desde el manicomio?

Maduro busca su salida.

En 2011 sugerí en Washington a un alto funcionario del Departamento de Estado una solución diplomática para Venezuela que incluyera a Cuba. De allí el e-mail que fue utilizado para acusarme de conspirar contra el régimen, y mis dos años de exilio. Mi sugerencia de incluir a Cuba fue muy bien recibida, y me complace que el proceso haya avanzado. Era la única fórmula –pensé entonces y lo sigo pensando hoy– de arbitrar una solución medianamente pacífica a la enmarañada realidad venezolana. Pronto Obama visitará Cuba. ¿Será en busca de una salida?

La realidad norteamericana es compleja. Por un lado anda el gobierno, Obama, y por otro la implacable administración de la justicia. Y allí reina la expectativa.

Si el escándalo FIFA tuvo repercusión mundial, mañana en retrospectiva, podría ser visto como simple preámbulo de algo mucho mayor, el escándalo Pdvsa… a punto de estallar.

La crisis venezolana se mueve como río crecido entre sus dos escarpadas riberas, la del régimen y la de la oposición. Y aunque todos parecen saber hoy lo que hace tres semanas solo Maduro sabía, no podemos descartar que las aguas se salgan de su cauce o que sean las realidades –y no los deseos Maduro– las que muy pronto encuentren LA SALIDA.