• Caracas (Venezuela)

Henrique Salas Römer

Al instante

Henrique Salas Römer

El parto y las pesadillas

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Atónita, la humanidad observa el revoltoso alumbramiento de un nuevo orden mundial.

En Europa surgen partidos y movimientos que desafían el establishment. Sus seguidores, en su mayoría “indignados”, pertenecen a esa ancha juventud desplazada por la digitalización que, como los campesinos exterrados por las máquinas doscientos años antes, buscan nuevas formas políticas para hacerse valer.

Crimea e Isis fueron contracciones estremecedoras del parto de la nueva época. Aunque sus motivaciones son diferentes, corresponden también a la recomposición social y geopolítica del ajedrez planetario, uno, al calor de antiguas ambiciones, otro, al amparo de odios ancestrales. En Crimea, Putin mostró las uñas de sus garras imperiales y en territorio sirio e iraquí, surgió una sanguinaria cruzada yihadista. ¿Hacia dónde marcha Europa? ¿Cómo impedir que el nuevo zar desestabilice a Europa, destruyendo los acuerdos limítrofes de posguerra? ¿Cómo frenar al “Estado Islámico” y la amenaza terrorista que lleva implícita?

Del otro lado del mundo, a Obama se le veía atrapado, mucho más, luego de la derrota que recibió su partido a comienzos de mes. Pero es un hombre con suerte.

Estados Unidos ha vuelto a ser la locomotora de la economía mundial; el dólar repunta (30% contra el rublo en lo que va del año); insospechados cambios tecnológicos en la extracción del petróleo han permitido un crecimiento exponencial de la producción; la Reserva Federal, deseosa de reducir el precio de la gasolina para mejorar la capacidad adquisitiva del consumidor norteamericano, le pone freno a la especulación bancaria en futuros de petróleo.

Todo comienza a cambiar.

En Viena, la OPEP se reúne de urgencia. Venezuela, Irán y Libia piden reducir la producción para frenar la caída de los precios. Rusia y México los acompañan. Los sauditas guardan silencio. La reducción les permite proteger sus mercados y a la vez debilitar a tres enemigos históricos: Irán, cuyos ingresos petroleros le vienen sirviendo para desarrollar su capacidad nuclear, y en el mundo árabe, para estimular la violencia. Rusia tiene su única base naval en Siria, y es protectora, con Irán, de otro archienemigo de la monarquía saudita, el régimen de Bashar al Assad.

Los precios del petróleo han caído 30%. Rusia, ya afectada por el embargo a que venía siendo sometida por sus travesuras en Ucrania, recibe otro golpe. 100.000 millones de dólares dejan de entrar en sus arcas. A Obama lo imaginamos sonriente. 

Isis también se ve afectado. Una poderosa alianza en su contra se ha armado. Europa, Turquía, el mundo árabe, los kurdos, Estados Unidos se han unido para decapitar el califato islámico.

En su país, Obama toma la ofensiva. Acorralado por un Congreso republicano, por decreto otorga a más de 4 millones de “ilegales”, en su mayoría mexicanos y centroamericanos, 4 años para arreglar sus papeles sin ser perseguidos. La enorme población de habla hispana lo aplaude.

Un nuevo orden va surgiendo. A Xi, el primer mandatario chino, se le ve tranquilo. De pronto, Obama también refleja seguridad.

¿Bajará el petróleo a 50? ¿Bajará aún más? Bashar, Putin y el ayatolá tienen pesadillas.

En sus sueños, Maduro no encuentra ni gasolina, ni cauchos, ni repuestos para su autobús.