• Caracas (Venezuela)

Henrique Salas Römer

Al instante

Los partidos huecos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Escribo estas líneas apresuradamente. No conviene dejar pasar el momento.

Esta semana triunfó en Guatemala un comediante, comediante y predicador. Un hombre totalmente ajeno a la vida política convencional. Su victoria con 68% de los votos fue calificada como derrota de “la vieja política”.

En Argentina, Mauricio Macri surgió inesperadamente en la primera vuelta de la elección argentina, y luce desde ya triunfador en la elección definitiva a la presidencia del país austral. Fue una derrota contundente al peronismo, algo impensable hasta el día domingo, y también del kirchnerismo, la expresión más acabada de “la vieja política” en ese país.

En Estados Unidos, se observa una tendencia similar a la renovación. El cirujano Ben Carson ha pasado al primer lugar, seguido por el showman, Donald Trump, y en el debate del día miércoles nuevamente brilló Carly Fiorina, la ex presidente de Hewlett Packard, todos, sin excepción, ajenos a la vida partidista.

De estos resultados y situaciones se pueden sustraer dos conclusiones necesariamente preliminares.

Primero, que la sociedad moderna, la sociedad de la información y las comunicaciones, no admite partidos huecos,  pragmáticos, “negociadores”, vaciados de toda ideología, huérfanos de sabor popular. Tampoco hombres o mujeres de paja, seres insensibles, ajenos al palpitar emotivo de la población.

Segundo, y he aquí quizás lo más polémico de lo que quiero plantear, que quizás, solo quizás, se está produciendo un viraje de 180 grados que de darse, como parece estarse dando, paradójicamente convertiría “la vieja política” en antipolítica, y a aquellos surgidos del sentir popular, en expresión –si bien incipiente– de la sociedad política que comienza a emerger a tono con la nueva sociedad. 

Entre tanto, Dilma Rousseff, acosada, ella y Lula, por escándalos de corrupción, solo cuenta con 10% de aprobación de gestión mientras Ollanta Humala en Perú, discípulo de Lula, sufre también un importante descalabro. Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia no viven su mejor momento.

La crisis económica que afecta duramente los commodities le ha cortado las alas al populismo. Le ha hecho ver a sus respectivos pueblos el engaño que supuso repartir dinero sin generar fuentes de empleo y, de paso, ha puesto al descubierto espantosos actos de corrupción, que en medio de la bonanza pasaban inadvertidos.

De existir en Venezuela libertad de comunicación, la situación de Nicolás Maduro, víctima además de sus propios desafueros y de la pesada herencia que Hugo Chávez le dejó, sería realmente dramática. El control por parte del régimen de la mayoría de los medios de comunicación ha impedido hasta ahora que el drama que se vive en miles de comunidades pueda transformarse en un vehemente movimiento de indignación nacional.

Sin embargo, el PSUV es hoy un partido hueco, vaciado de todo propósito de grandeza, de toda ideología, centrado solo en su propia supervivencia.

También se habla de partidos huecos en el seno de la MUD.

El sentimiento popular favorece al cambio. El control de poder, la capacidad económica, circuitos que eligen más diputados con menos votos, y las maquinitas, sí, las maquinitas, juegan a favor del régimen.

Que cada quien reflexione sobre lo que está ocurriendo en Venezuela y el mundo y, en cuanto a las elecciones parlamentarias, rodeados los electores de huecos y tropezones, lo inteligente es votar.