• Caracas (Venezuela)

Henrique Salas Römer

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Henrique Salas Römer

Entre locos y locuras

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Fue la muerte de don Ramón.
 
Con su desaparición, Venezuela quedó huérfana de expresidentes. Caldera, Luis Herrera, CAP y Lusinchi, en ese orden, se le habían adelantado. Pérez Jiménez… y Hugo Chávez también. Este último, en pleno ejercicio del poder.

Transcurridos 15 años de una revolución que ha fabricado “billonarios” y arruinado al país, Venezuela, sin mando y sin referencias, marcha peligrosamente a la deriva.

Con la coronación del nuevo rey de España, mucho se ha debatido sobre la importancia de las monarquías constitucionales. “El rey representa efectivamente el pasado, vale decir, una de las dimensiones del tiempo que nos pertenece a todos”, señala Fernando Mires. Cuesta caudales mantenerlos, pero, tanto en España como en el Reino Unido, Dinamarca, Holanda, Suecia y Noruega, las familias reales constituyen piezas fundamentales porque pertenecen a todos y, en medio de un debate político frecuentemente agrio y controvertido, expresan el sentido de nación y la unidad del Estado.

En Alemania e Italia un presidente electo es quien ocupa esa posición y, siendo depositario del poder, sirve de árbitro a la hora de formar nuevo gobierno… algo que en Italia es muy frecuente.

En países presidencialistas es distinto. Allí, donde el presidente a la vez ejerce la jefatura del Estado y la jefatura del gobierno, los expresidentes, consciente o inconscientemente, constituyen referencias de ese pasado que nos “pertenece a todos”.
Estados Unidos, por tomar el caso más visible, cuenta con cuatro expresidentes vivos. Con sus virtudes y defectos, Bush I, Carter, Clinton y Bush II, son referencias compartidas.

Además, tiene la suerte ese país de contar con la fuerza inconmovible de sus instituciones.

Su Corte Suprema de Justicia es literalmente sagrada y sus decisiones se respetan con reverencia. El triunfo controversial de George W. Bush sobre Al Gore, entonces vicepresidente de Estados Unidos, fue decidido por ese tribunal, y Gore, quien había obtenido una mayoría de la votación nacional, pero con el polémico resultado de Florida, perdía el colegio electoral, lo aceptó sin chistar.

Además, cuentan con un Poder Legislativo sólido que, en permanente debate, le sirve de contrapeso en la inacabable tarea de aproximarse al sentimiento del pueblo que representan.

Estados Unidos tiene cuatro expresidentes. Nosotros nos hemos quedado solos.

La muerte de Ramón J. Velásquez, ese viejo roble que desafiaba el tiempo, selló nuestra orfandad.

Entre locos y locuras, Venezuela es hoy un barco a la deriva… pero los pueblos nunca mueren. Se acerca un nuevo amanecer.

hsr.personal@gmail.com
@h_salasromer