• Caracas (Venezuela)

Henrique Salas Römer

Al instante

Henrique Salas Römer

Tiempo de espera

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Giacomo Leopardi: “La paciencia es la más heroica de las virtudes, precisamente porque carece de toda apariencia de heroísmo”.

Viajo a 12.000 metros de altura, quizás más. Una tormenta provocó un retraso de 6 horas. Ahora, entre bache y bache, recorro un camino de tierra que surca los cielos, sin poder ver la polvareda de nubes que se levanta en medio de la oscuridad.

No, esta noche no llegaré a casa. Creí que podría hacerlo y dejé el carro en el aeropuerto. Pero no es lo mismo llegar a las 7:00 que después de la media noche... mañana cogeré carretera.  
Reflexiono.

Cuánto han cambiado mis planes desde que viajé con Raiza, mi compañera de vida, a celebrar nuestros respectivos cumpleaños
con los hijos y nietos que por años han permanecido fuera.

Salimos en abril, decididos a regresar en junio. Calculaba que las cosas se pondrían calientes en julio… después del Mundial.

Una pequeña historia.

Cuando cumplí 7 años y aprendí a ensillar y ponerle el freno a mi caballo, no pocas veces, galopando, sentí muy adentro rabia, una profunda rabia infantil, por no haber nacido a tiempo para cabalgar junto a Páez y tomado parte en sus gestas.

¿Cómo imaginarme que Venezuela, aquella gloriosa y libérrima Venezuela que yo adoraba entonces y que hoy me es consubstancial, perdería su independencia o que, ya lejos de aquella infancia de ensueños, se libraría una orden en mi contra, sin darme siquiera tiempo para desenfundar la lanza y acompañar a Florentino en su duelo con Satanás?

La polvareda de nubes abre paso. El avión calma sus ánimos. Pero en mi mente no logro disipar las tinieblas.

Hay pensamientos que me asaltan.

“Al comienzo todo es confusión… sustraigo del I Ching… Las dificultades nacen del encuentro de fuerzas que luchan entre sí para darle forma a lo que ha de nacer… Todo está en movimiento… Si se persevera, vendrá el éxito, pese al peligro circundante”.   

Pero Venezuela está en guerra.

Sun Tzu explica a sus discípulos. Hay tiempos de guerra y tiempos de espera.

“Cuando es tiempo de guerra, muévete como el fuego. Cuando es tiempo de espera, crece como los bosques”. ¿Cómo los bosques? ¿Echar raíces? ¿Fortalecer el tronco? ¿Multiplicarse?

Es tiempo de espera.

El avión finalmente llega a destino. Pero por el retraso, el tráfico se ha acumulado. Procedentes del mundo entero, decenas de aviones han llegado al mismo tiempo. Hay que hacer cola en el aire. Dar vueltas y giros, esperar con paciencia, mucha paciencia, nuestro turno para aterrizar.

En Venezuela todo está en movimiento, pienso, y también es tiempo de espera.

¿Estaremos creciendo como los bosques? ¿Preparándonos para el alumbramiento? ¿Perseverando? ¿Confiando en el porvenir?

Llega el momento de aterrizar.


hsr.personal@gmail.com
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