• Caracas (Venezuela)

Henrique Salas Römer

Al instante

Perro que come manteca

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La masa al interior de una tapara se asemeja mucho a la manteca.

Muy poco informados están quienes comparan el golpe de Estado ejecutado por el TSJ contra la Asamblea Nacional con el llamado fujimorazo. Es mucho peor.

Fujimori tomó la medida al inicio de su mandato para corregir una inflación que excedía 2.000%, y liquidar el Sendero Luminoso. Un año después, la inflación había bajado a 8% y el jefe guerrillero estaba encarcelado.

En Venezuela, la medida no está dirigida a favorecer a la población, al reducir el ritmo inflacionario, y mucho menos a acabar con la guerrilla o el hampa desbordada. Todo lo contrario. Si en 2015 la inflación se acercó a 300%, este año se calcula que sobrepasará 700%. Y en cuanto a la guerrilla y el crimen organizado, ni hablar de ello en un país dominado por pranes de cuello blanco y pranes de menor jerarquía.

No es la primera vez que el régimen desconoce las potestades del Poder Legislativo. En diciembre de 2010, el golpe lo dio el Parlamento saliente, al otorgarle al comandante enfermo, que no eterno, una ley habilitante que le permitiría legislar por decreto, y secuestrar así por largo tiempo la facultad fundamental que le habría correspondido a la nueva Asamblea Nacional.

Acá, al cercenarle el TSJ a la AN facultades fundamentales, se da algo similar. Se parece, sí, pero no es igual, porque mientras los primeros hicieron una jugada política, siendo el Parlamento un poder político, acá se utiliza la justicia para castrar la facultad política de la Asamblea y además su capacidad de control.

El Tribunal Supremo de Justicia venezolano se ha convertido en lo en el mundo anglosajón se conoce como un Kangaroo Court, un tribunal que actúa y emite sentencias a espaldas de la ley. El término proviene del canguro por su capacidad asombrosa para dar grandes saltos. En este caso, el término va referido por analogía a la capacidad del TSJ para saltarse descaradamente la ley, algo que no es nuevo y nada tiene que ver con el inocente canguro.

En 2016, el TSJ es el verdugo de ocasión. Dos años antes, durante las protestas estudiantiles, el verdugo fue otro.

Perro que come manteca, mete la lengua en tapara.