• Caracas (Venezuela)

Henrique Salas Römer

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Maduro, Stalin y el decreto de la Casa Blanca

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Hace pocos días, Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Evo Morales asistieron a conmemorar en el Cuartel de la Montaña la fecha oficial en la que Hugo Chávez habría fallecido y, por carambola, a un aniversario más de la muerte de Joseph Stalin, también desaparecido un 5 de marzo.

Después de las ceremonias, los visitantes expresaron su apoyo al presidente venezolano quien condenó la decisión de la Casa Blanca de extender por un año un decreto que en esencia confirma que el régimen venezolano constituye un peligro.

La decisión, que permite a Obama tomar medidas extraordinarias sin necesidad de recurrir al Congreso, fue adoptada, argumentando que en Venezuela continúa “la persecución de los opositores políticos, la restricción de la libertad de prensa, el uso de la violencia y violaciones de los derechos humanos”.

¿Dijeron toda la verdad?

Una maestra de escuela en San Felipe nos confía preocupada que en su aula 3 de cada 30 niños comen solo una vez al día. ¿Cuántos niños, me pregunto, no estarán yendo a la escuela porque sus padres deben ahorrar el costo del transporte para poderlos alimentar?

La proporción de niños subalimentados, 3 de cada 30, correspondería a 10% de la población estudiantil, cifra que luce razonable, cuando lo poco que se consigue no está al alcance de los pobres. Cabe entonces preguntarse, cuántos venezolanos estarán subalimentados. ¿Serán 3 millones? Eso sería 10% de la población. ¿Serán 4 millones, 5 millones, 6 millones, los que se acuestan sin comer o están en avanzado grado de desnutrición?

¿Por qué Nicolás Maduro no adopta las medidas necesarias? ¿Por qué todo lo deja correr? ¿Será que no le importa? Realmente no lo creo, pero cabe preguntarse si, sintiéndose acosado, se estará refugiando en los patrones de su admirado Stalin.

En su artículo Neruda, El Poema de la Maldad, y a propósito de las muertes atribuidas a Stalin, Fernando Mires, tomando fuentes soviéticas señala “(Hablo) de 8 millones de muertos en el Gulag… de entre 6 millones y 8 millones de muertos a causa de hambrunas provocadas sistemáticamente por Stalin… con el objetivo de eliminar a ‘la burguesía’ y a los kulaks”.Y remata, citando al investigador Robert Conquest, quien sostiene que el número de personas asesinadas por Stalin osciló entre 20 millones y 30 millones.

¿Será posible tanta crueldad?

Sumemos el colapso criminal de la salud. Agreguemos los apagones. No hay energía termoeléctrica suficiente y con el Guri al borde del colapso, el racionamiento eléctrico será cada día más severo. Sin electricidad no hay refrigeración ni transporte o quirófanos que funcionen, todo se paraliza.

No quiero alarmar, pero… ¿qué ocurriría si, como en Siria, centenares de miles de hombres, mujeres y niños, decidieran en su desesperación emigrar de golpe a Colombia o Brasil, o se lanzaran al mar, en un intento por llegar a Trinidad, Jamaica o las Antillas Neerlandesas? El fenómeno desestabilizaría el continente tal como está ocurriendo con los refugiados sirios actualmente en Europa.

No creo que tan lejos lleguemos… pero lo peor se aproxima.

Obama viaja a La Habana en pocos días, y los Castro mantienen un férreo control sobre el régimen venezolano que, además de arruinar al país, ha convertido el territorio nacional en santuario de las FARC y plataforma para despachar cocaína hacia el norte y hacia Europa.

Venezuela y Colombia, además de la propia Cuba, estarán en la agenda del presidente.

Además de las razones formalmente aludidas, algo muy grave debió recorrer la mente de quienes pidieron a Obama, a nueve meses de finalizar su mandato, conservar las potestades especiales que le confiere el decreto.