• Caracas (Venezuela)

Henrique Salas Römer

Al instante

Crónica de un proceso

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Fidel y Raúl Castro venían realizando esfuerzos por reinsertar a Cuba en la economía global, sin renunciar, claro, a sus propias prerrogativas. En ello habíamos insistido en esta misma página. También habíamos afirmado que (tristemente) Venezuela era el alfil que el maestro ajedrecista, llámese Fidel, estaría dispuesto a sacrificar.

La Cumbre de las Américas todo lo confirmó.

Maduro tuvo que renunciar a sus firmas clonadas y una amplia mayoría mostró cuando menos recato frente a la posición de Estados Unidos.

Cuba fue más allá. Durante su larga intervención en la Asamblea, Castro señaló, con visible vehemencia, que “Obama es un hombre honesto”. Y luego de su reunión privada con el presidente norteamericano, agregó: “Los ritmos de la vida en el mundo actual son rápidos, puede ser que hoy… no nos pongamos de acuerdo y dentro de un breve tiempo podamos ponernos de acuerdo”. Podía igualmente haber dicho, por ejemplo, hoy no estamos dispuestos a sacrificar la revolución bolivariana, pero…

Repasemos año a año la transición cubana.

En 2008, Cuba inicia diálogo con la Unión Europea en torno a la Posición Común que somete el comercio con la isla al respeto por los derechos humanos.

“En 2010, Fidel… concede una sorpresiva entrevista a The Atlantic en la cual confiesa que “el modelo cubano no sirve ni para nosotros mismos” http://www.abcdelasemana.com/2015/02/13/la-transicion-cubana/

En abril de 2011, Raúl anuncia el inicio de la apertura económica cubana en el marco del Congreso del Partido Comunista.

En marzo de 2012, el papa Benedicto XVI conversa en La Habana con Fidel.

En 2013, se inician negociaciones globales con la Unión Europea. Y ese mismo año, hoy se sabe, se inician en Canadá, conversaciones secretas con Estados Unidos.

Hugo Chávez habría sido un estorbo. No faltan quienes piensan que por ello no está aquí.

En 2014, Estados Unidos inicia su ofensiva diplomática hacia las Américas. En Granada da el primer paso para neutralizar la petrodiplomacia venezolana; luego, proporciona un respiro a millones de latinoamericanos que residen ilegalmente en su país. Y en diciembre se produce el paso más audaz. Obama anuncia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba.

En marzo de 2015, Estados Unidos suscribe en Guatemala la Alianza para la Prosperidad, programa que favorecerá a varios países centroamericanos y dos días antes de la Cumbre de Panamá, el 7 de abril, el propio Obama ofrece a los presidentes del Caricom, reunidos en Jamaica, el suministro de energía subsidiada, léase petróleo, en condiciones más estables y ventajosas que Venezuela.

En pocos meses, el reposicionamiento estratégico de Estados Unidos en el hemisferio ha sido evidente. También el de Cuba.

No hay  peor ciego que el que no quiera ver.

La polémica en torno al decreto de la Casa Blanca pareció ser un paso atrás y no lo fue. Cuando en medio de un conflicto existen posiciones ambiguas, es preciso definir quién está de un lado y quién está del otro.

Los resultados de la Cumbre confirman el vuelco que ello ha producido. El ajedrez geopolítico del hemisferio ahora favorece al imperio… y también a Cuba, que en ausencia del subsidio venezolano, no tendría como subsistir. De hecho, podría beneficiar a todo el continente.

Pero hay quienes siguen peleando con las aspas del molino. Entre ellos, Nicolás.