• Caracas (Venezuela)

Heinz Sonntag

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Heinz Sonntag

Otra vez sobre las universidades

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En la prensa del pasado lunes 24 apareció una información de alta importancia para las universidades del país, especialmente para las autónomas y las experimentales.  La noticia reseñó el contenido de lo dicho por el vicepresidente de Planificación y Conocimiento, el inefable Ricardo Menéndez, en una rueda de prensa. Aparte de lugares comunes, como la indicación de que el Estado venezolano “velará porque la oferta académica de las universidades esté vinculada con los planes de desarrollo socio económico del país”. Luego afirma que “este tema no tiene que ver con preferencias políticas” y deja constancia de que tales planes se resumen en uno solo: el Plan de la Patria. En él “se asume el desarrollo de la economía de una manera determinada”. Todos los ciudadanos están enterados del contenido de este plan cuya ejecución ha contribuido a la grave crisis que sufre nuestra economía. Menéndez postula además que “debe existir sincronía con las carreras que estudien los jóvenes venezolanos”. En otras palabras, el Estado no es solo responsable de la realización del plan sino también de las carreras y los planes de estudio de las universidades nacionales, lo cual es una evidente violación del artículo 109 de la Constitución que “reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. …Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión.” El vicepresidente señala también que “a partir de 2015 los comandos del Plan de la Patria deben ser las características que deberán regir el ingreso a las universidades y su oferta general”. A continuación destacó “el impulso que se ha dado al sector universitario en los primeros quince años de revolución bolivariana”. Esta última afirmación es simple y llanamente cínica y para los universitarios dolorosa puesto que desde el inicio del gobierno del comandante eterno en 1999 el gobierno chavista no solamente ha declarado sino llevado a cabo una guerra contra las universidades autónomas, experimentales y privadas, con ataques de grupos armados (los colectivos) contra bienes de las universidades y hasta contra la integridad física de muchos de sus integrantes.

Al final de su exposición Menéndez presenta una estadística: “Venimos de un país de cerca de 500.000 estudiantes en el sistema universitario y en este momento tenemos 2.630.000 universitarios” y celebra que “anteriormente la educación privada universitaria representaba 46% de la matrícula, mientras que en la actualidad abarca cerca de 19%.” Esta última frase subraya uno de los éxitos que ha tenido la lucha de 15 años contra las universidades no dispuestas a integrar el sistema universitario socialista que es el objetivo de ese combate.

Termino este comentario personal a Ricardo Menéndez, quien hace años fue alumno mío de postgrado a quien le ayudé a terminar su tesis de grado, preocupado porque él lamentablemente no aprendió la ética universitaria que también traté de transmitirle.