• Caracas (Venezuela)

Heinz Sonntag

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Heinz Sonntag

La última misión

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Las misiones que ha planteado y parcialmente traducido en hechos socialmente significativos nuestro presidente-teniente coronel-comandante en jefe-candidato parecen tener su origen en un consejo que le dio a quien llama su “padre espiritual”, Fidel Castro. Según testimonios de personas cercanas al poder, Chávez consultó antes del referéndum revocatorio en 2004 a Castro sobre cómo evitar la derrota, a lo cual éste le sugirió intensificar sus políticas sociales y darles el nombre institucional de “misiones”. Uno de los significados de esta palabra remite, de acuerdo con el Diccionario Ideológico de la Lengua Española, a lo mítico, lo sobrehumano e incluso lo religioso. Esto entusiasmó al máximo líder, que empezó a bautizar programas y proyectos con relevancia social con ese nombre, empezando por la Misión Barrio Adentro. No sé cuántas misiones fueron creadas durante los siguientes ocho años, pero el hecho es que cada una tiene un objetivo específico y una clientela, hasta la última, que sirve a la reelección y está dirigida a sus electores, especialmente a aquellos en cuyos votos ya no confía ciega y plenamente.

El anuncio de las misiones estaba vinculado casi siempre con las promesas que el jefe del Estado hizo en materia de políticas sociales. Un ejemplo particularmente patente se refiere al sector salud. En septiembre de 2007, Chávez anunció la construcción de 6 hospitales y el primer trimestre 2008 la de otros 9. En marzo de 2012, la ministra de Salud, Eugenia Sader, declaró: “Nuestra meta es terminar 17 hospitales este año. Es un reto bien difícil que teníamos desde 2006 con hospitales que se empezaron a construir y no se terminaron”. Hasta la fecha, la única novedad al respecto es que el Gobierno recurre a los hospitales prefabricados, una solución que se encuentra en experimentación en algunos países.

Para todos los venezolanos, sobre todo los pobres, no es secreto que otra misión es tal vez un mayor fracaso que la de la salud: la de la vivienda. En numerosas intervenciones, el presidente Chávez ha prometido a lo largo de los 13 años de su mandato la solución del problema de la vivienda. Sin embargo, en ningún año el Ejecutivo ha logrado construir tantas viviendas como los gobiernos de la mal llamada cuarta república en el mismo tiempo.

Más recientemente se ha constituido una misión para la solución del problema carcelario, particularmente grave en nuestro país donde mueren anualmente cientos de presos por homicidio.

Yo podría mencionar otras misiones y demostrar sus fracasos. En los últimos tiempos se han establecido dos misiones, una para atender la población de tercera edad y otra para intentar pacificar nuestra vida en sociedad, manteniendo sin embargo la protección y la promoción de las bandas armadas. Ninguna de esas misiones ha demostrado resultados visibles hasta la fecha, salvo en los “testimonios” de miembros de ellas en las pantallas de las televisoras pertenecientes a los “medios públicos”, esto es: gubernamentales.

Como universitario quiero mencionar la Misión Sucre, que, al igual que las “universidades bolivarianas”, pretende formar profesionales, sin tener las características propias de las universidades autónomas, experimentales y privadas: pluralidad, espíritu de diálogo, libertad en los diseños curriculares y un cuerpo de docentes que merecen el título de profesor y el de maestro.

En rigor, la creación de las misiones debe ser tildada como una parte del discurso gubernamental de promesas incumplidas: un acto de engaño frente a un pueblo que para el poder se compone de estúpidos y súbditos. ¿Ha escuchado usted las cadenas del Presidente y acepta sus cada vez más groseros insultos y difamaciones? A lo mejor, la última misión de él debería ser la de disculpas. Pero esperarla no es sino una ilusión, puesto que cree que con su estilo agresivo y desdeñoso hacia el pueblo va a seguir ganando elecciones.