• Caracas (Venezuela)

Héctor Silva Michelena

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Héctor Silva Michelena

El triunvirato del terror

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Este relato del terror nazi tiene su referencia actual en el triunvirato Cabello-Carreño-Maduro, perros de presa del orden del infierno nacionalsocialista, comparable a los dos triunviratos romanos 60-53 a. C. y 43-36 a. C. y el dictador precedente, Lucio C. Sila, entre los años 81 a. C. y 80 a. C.

Una importante herramienta de este terror era el Escuadrón de Protección (Schutz Staffel), o las SS, que comenzaron como una guardia especial para Adolf Hitler y otros líderes del partido.

Los miembros de las SS, que usaban camisas negras (ahora rojas), formaban un grupo élite más pequeño, cuyos integrantes también servían como policías auxiliares y, más tarde, como guardias de los campos de concentración.

Las SS, que con el tiempo superaron en importancia a las tropas de asalto –SA–, se convirtieron después de 1934 en el ejército privado del partido nazi.

El jefe de las SS, Heinrich Himmler (ahora Diosdado Cabello) también convirtió la policía común (la que no pertenecía al partido) en un instrumento del terror. Fue él quien ayudó a forjar la poderosa Policía Secreta del Estado (Geheime Staatspolizei), o Gestapo, cuyos policías no uniformados (como los anillos de seguridad del alto gobierno) usaban métodos brutales y crueles en toda Alemania para identificar y arrestar a oponentes políticos y a otras personas que se negaran a obedecer las leyes y las políticas del régimen nazi (aquí, las manipuladas Constitución, leyes, decretos y reglamentos –el de Debates de la Asamblea Nacional, artículo 76).

En los meses posteriores a la toma del poder por parte de Hitler, los agentes de las SA y la Gestapo fueron puerta a puerta en busca de enemigos de Hitler. Los socialistas, los comunistas, los líderes sindicales y otras personas que habían hablado en contra del partido nazi fueron arrestadas, y algunas asesinadas. A mediados de 1933, el partido nazi era el único partido político (tendencia irresistible del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV) y casi toda la oposición organizada había sido eliminada. En Alemania la democracia había muerto.

El embrión de este inicio del terror fue que las SA y las SS instalaron cientos de “campos” improvisados en depósitos, fábricas y otros lugares vacíos de toda Alemania donde encerraban a los opositores políticos sin juicio y bajo condiciones de gran crueldad (cárceles venezolanas).

Uno de estos campos se estableció el 20 de marzo de 1933 en Dachau, en una fábrica de municiones abandonada desde la Primera Guerra Mundial. Ubicado cerca de Munich, en el sudoeste de Alemania, Dachau se convertiría en el campo de concentración “modelo” de un vasto sistema de campos de las SS. (Iris Varela dijo: “Capriles Radonski, no va a quedar impune este crimen en el que eres autor intelectual. La única buena noticia que puedes tener es que la cárcel que te espera no va a ser las que heredamos de la cuarta República”. El Universal, 23/04/13).

Los perros de presa del triunvirato transformaron en un infierno un hemiciclo democrático lanzando una batida salvaje contra la oposición. Las palabras del diputado Julio Borges lo resume bien: “Hay que responsabilizar directamente al señor Diosdado Cabello, que encarna el odio, la represión, el fascismo de que él quiere acusar al resto del país”, y acusó a Cabello, de permitir “gente armada dentro del hemiciclo, con guardaespaldas”.

La brutal agresión contra diputados opositores en la Asamblea Nacional recuerda con dolor y sangre los tiempos aquí relatados. La sangre derramada rescatará la voluntad del pueblo.