• Caracas (Venezuela)

Héctor Silva Michelena

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Violencia sexual contra niñas y niños

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La Sección de Datos y Análisis, División de Datos, Investigación y Políticas de Unicef (3, United Nations Plaza, Nueva York, NY 10017, Estados Unidos, e-mail: data@unicef.org) acaba de publicar un informe de gran significación y calidad, que debe ser leído por gobiernos y ciudadanos del mundo entero, a fin de que se formen una idea clara sobre los graves problemas, de diversa índole, de los cuales son víctimas los niños y niñas en un siglo que nada tiene de luces. A continuación, presentamos una sinopsis global de este inmenso drama o tragedia que ocurre diariamente a pleno sol. El informe se titula, muy certeramente, Ocultos a plena luz. El objetivo del informe consiste en emplear los datos para dar mayor visibilidad a la violencia contra los niños y sus muchas ramificaciones, a fin de que se comprendan mejor la magnitud y la naturaleza de este fenómeno y se ofrezcan pistas y sugerencias para prevenirla.

Afirma el informe de Unicef que la protección de los niños contra toda forma de violencia es un derecho fundamental garantizado por la Convención sobre los Derechos del Niño y otros tratados y normas internacionales de derechos humanos.
Sin embargo, e independientemente de las circunstancias económicas, sociales, culturales, religiosas o étnicas de los niños, la violencia aún es un componente muy real de sus vidas en todo el mundo. Con frecuencia, el desarrollo de los niños que han sido objeto de abusos graves o de abandono es inadecuado, y tienen dificultades de aprendizaje y desempeño escolar.

También pueden tener bajos niveles de autoestima y sufrir depresión, lo que, en el peor de los casos, puede ser motivo de que adopten conductas de alto riesgo y comportamientos autodestructivos. Similares consecuencias pueden sufrir los niños que presenciaron episodios violentos. Los niños que crecen en hogares o comunidades violentas tienden a interiorizar esas conductas violentas como manera de resolver disputas, y a repetir esas pautas de violencia y abuso contra sus cónyuges e hijos. Aparte de sus consecuencias trágicas para los individuos y familias, la violencia contra los niños conlleva graves costos económicos y sociales debidos tanto al desperdicio de potencial como a la reducción de la capacidad productiva.
De seguidas exponemos lo relativo a las víctimas infantiles sometidas a relaciones sexuales forzadas y a otras agresiones del mismo género.

Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de una de cada 10) han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas y otras agresiones sexuales en algún momento de sus vidas. Sin embargo, las niñas que viven en determinadas partes del mundo parecen correr más peligro que otras. En 13 de los 18 países del África subsahariana sobre los que se dispone de datos pertinentes, las tasas de prevalencia de las relaciones sexuales forzadas son del orden de 10%, por lo menos. Por otro lado, en todos los países de Europa Central y oriental y la Comunidad de Estados Independientes con datos comparables (excepto la República del Moldavia), la proporción de niñas adolescentes que denunciaron haber sufrido violencia sexual fue inferior a 1%.

También se analizó la edad en que las niñas fueron objeto de violencia sexual por primera vez. En 18 de los 21 países con datos comparables, la mayoría de las adolescentes dijo haber sido objeto de violencia sexual por primera vez entre los 15 y los 19 años. Sin embargo, una proporción substancial de ellas sufrió agresión sexual por primera vez a edad aún más joven. En los 21 países, con la excepción de la India, Liberia, la República de Moldavia, Santo Tomé y Príncipe y Zimbabue, por lo menos una de cada 5 niñas que dijeron haber sufrido un incidente de violencia sexual como mínimo señaló que la primera agresión ocurrió cuando tenía entre 10 y 14 años.

En la gran mayoría de los casos, los responsables de la violencia sexual contra las niñas son los cónyuges, novios o parejas íntimas presentes o pasados. En el Estado Plurinacional de Bolivia, en Guatemala, Kenya, la República de Moldavia, República Dominicana, la República Unida de Tanzania y Uganda, una considerable proporción de niñas afirmó haber sido víctima de agresiones sexuales por parte de amigos y conocidos.

Según datos correspondientes a cuatro países, los niños varones también son víctimas de la violencia sexual, aunque en mucho menor medida que las niñas. En Uganda, la proporción de adolescentes varones que denuncia incidentes  de relaciones sexuales forzadas u otros actos sexuales forzados es casi dos veces menor que la proporción de niñas adolescentes que formulan denuncias similares. En Mozambique, la proporción de adolescentes varones que afirmaron haber sido objeto de violencia sexual también es muy inferior a la de las niñas de la misma edad (3% y 9%, respectivamente). Al igual que sucede con las niñas, los incidentes iniciales de violencia sexual contra los niños ocurren cuando tienen entre 15 y 19 años de edad, y son generalmente perpetrados por parejas íntimas actuales o pasadas.

También corren riesgo de violencia sexual los adolescentes que viven en países de altos ingresos. En Suiza, por ejemplo, una encuesta nacional de niñas y niños de 15 a 17 años que se llevó a cabo en 2009 puso en evidencia que 22% de los niños y 8% de las niñas, respectivamente, sufrió por lo menos una vez en su vida un incidente de violencia sexual que involucró contacto físico. En ese país, la forma más común de violencia sexual, tanto para las niñas como para los niños, es la victimización a través de Internet. En Estados Unidos, la segunda encuesta nacional sobre la exposición de los niños a la violencia National Survey of Children’s Exposure to Violence (NatSCEV II), que se realizó en 2011, registró las tasas de victimización sexual de los varones y las niñas de 14 a 17 años. Las mismas fueron de 35% para las niñas y de 20% para los varones.

Las víctimas no suelen denunciar sobre los incidentes de violencia, y esto es una calamidad. Independientemente del tipo de violencia que hayan sufrido o las circunstancias en que esta se haya producido, la mayoría de las víctimas la mantiene en secreto y no solicita ayuda. Los datos que se ofrecen en este informe confirman que casi la mitad de todas las niñas adolescentes de 15 a 19 años que mencionaron haber sido objeto de violencia física o sexual también dijeron que nunca se lo había contado a nadie. En Jordania, Kirguistán, Nepal, Nigeria, Pakistán, Tayikistán y Uganda la proporción de las víctimas que han guardado silencio supera 50%. Las niñas y mujeres que sufren violencia sexual constituyen el sector menos proclive a informar sobre el abuso, al contrario de las que solo son objeto de violencia física o de una combinación de violencia física con violencia sexual. Un análisis comparativo de los datos de países sobre los que se disponen de datos correspondientes a ambos sexos indica que los niños varones tienden a mantener su victimización en secreto en la misma medida que las niñas.

Entre las niñas adolescentes de 15 a 19 años de edad que alguna vez han sido víctimas de violencia física y/o sexual, casi 7 de cada 10 indicaron que nunca pidieron ayuda para poner fin a la situación de abuso. Aunque las razones sean diversas, muchas niñas dijeron que no se percataban de que sufrían una forma de violencia y que no creían que el abuso fuera un problema. Según una cantidad limitada de datos estadísticos, en algunos países los varones tienden a pedir ayuda en proporciones aún menores que las niñas. Y de manera similar a las niñas, la mayoría de los niños que han sido objeto de violencia mantienen el silencio con respecto a sus experiencias, independientemente del tipo de violencia que hayan sufrido, porque no consideran que se trate de un problema. Cuando las niñas y mujeres que han sufrido violencia piden ayuda, la mayoría la solicita a sus familiares. Generalmente buscan el apoyo de personas conocidas más que de instituciones como la policía, las agrupaciones religiosas o los organismos de servicios sociales, aun cuando sepan que estas les pueden ayudar.

He aquí, crudamente expuestos, diez datos relevantes que presenta Unicef (2014), en su informe Ocultos a plena luz, cuya sinopsis hemos expuesto:1) Solamente en 2012, el número de niños y adolescentes menores de 20 años que fueron víctimas de homicidio llegó a 95.000, casi 1 de cada 5 víctimas de homicidio al año. 2) Alrededor de 6 de cada 10 niños del mundo (unos 1.000 millones) de 2 a 14 años de edad sufrieron de manera periódica castigos corporales a manos de sus cuidadores. 3) Cerca de 1 de cada 3 estudiantes entre los 13 y los 15 años en el mundo informaron haber participado en una o más peleas en el último año. 4) Casi más de 1 de cada 3 estudiantes entre los 13 y los 15 años en el mundo sufrieron actos de acoso o intimidación de forma sistemática. 5) Casi una tercera parte de los adolescentes de 11 a 15 años de Europa y América del Norte reconocieron haber acosado o intimidado a otros en la escuela por lo menos una vez en los últimos dos meses. 6) Casi una cuarta parte de las niñas de 15 a 19 años del mundo (unos 70 millones de niñas) dijo haber sido objeto de alguna forma de violencia física desde los 15 años de edad. 7) Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas y otras agresiones sexuales en algún momento de sus vidas. Los niños también están en peligro, aunque no hay un cálculo mundial debido a la falta de datos comparables. 8) A nivel mundial, casi 1 de cada 3 adolescentes de 15 a 19 años (84 millones) que integran uniones formalizadas ha sido víctima de violencia emocional, física y/o sexual por parte de su marido o pareja en algún momento de su vida. 9) Alrededor de 3 de cada 10 adultos del mundo creen que para criar o educar de manera adecuada a un niño es necesario apelar al castigo físico. 10) Casi la mitad de las niñas de entre 15 y 19 años de todo el mundo (unos 126 millones) creen que en algunas ocasiones se justifica que los maridos o las parejas íntimas golpeen o agredan a sus cónyuges.

Mencionemos que entre nosotros la violencia infantil vuelve a tocar las puertas de nuestra conciencia, gritándonos desesperadamente que algo sigue mal. De 190 países, 3 naciones de América Latina encabezan un nuevo informe estadístico del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), sobre la violencia contra menores en el mundo.

Los 3 países con las cifras más altas en homicidios de niños y adolescentes son El Salvador, con 27 muertes violentas por cada 100.000 habitantes. Guatemala, con 22 por cada 100.000, y Venezuela se ubica en este renglón con una tasa de 20 homicidios de niños por cada 100.000 habitantes. El informe menciona que en todos estos países el homicidio es la principal causa de muerte entre los hombres adolescentes.