• Caracas (Venezuela)

Héctor Silva Michelena

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Héctor Silva Michelena

Película La ola. El chavismo, ¿un movimiento fascista?

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La película La ola se basa en un hecho real. Durante una semana de 1967 el profesor de Historia Ron Jones llevó a cabo un experimento en el Cubberley, un colegio de Palo Alto, California. Al no poder explicar a sus alumnos por qué los ciudadanos alemanes permitieron que el Partido Nazi exterminara a millones de judíos y otros llamados “indeseables”, decidió mostrárselo.

Jones escribe que comenzó con cosas simples, como la disciplina en el salón de clases, y que logró convertir a su clase de Historia en un grupo con un gran sentido de propósito. Jones llamó al movimiento “La Tercera Ola”, debido a la noción popular de que la tercera de una serie de olas en el mar es siempre la más fuerte, y afirmó que sus miembros revolucionarían al mundo. Al parecer, el experimento cobró vida propia y alumnos de toda la escuela se unieron a él. Jones se preocupó acerca del resultado del ejercicio.

Decidió finalizar el experimento. Antes de detenerlo les dijo que el movimiento tenía un líder mundial. En un acto final, y para que sus alumnos se diesen cuenta realmente de qué se trataba el experimento realizado, Jones les mostró una película donde aparecía ese líder mundial. Se trataba de Adolf Hitler.

En película La ola se habla básicamente de psicología social, pero también está relacionada con la sociología, la antropología y las ciencias políticas. Intentaremos aclarar algunos conceptos: 1) Autocracia o totalitarismo: el profesor se propone explicar en qué consiste la autocracia. La autocracia es siempre un sistema político opuesto a la democracia, básicamente por la servidumbre implícita. No obstante, creemos que el término más apropiado que la película debería haber utilizado sería tiranía, dictadura o quizá totalitarismo. 2) Eliminación de grupos de pertenencias ajenos al Estado.
Atomización de la sociedad civil. La necesidad que tienen Marco o Tim de sentirse reconocidos dentro de un grupo; los dos alumnos en los que más evidente es la carencia de un ambiente familiar, es lo primero que verán satisfecho al entrar en La Ola. Las sociedades totalitarias se nutren de individuos que no tienen arraigo familiar y tienen un déficit de pertenencia. E incluso fomentan este desarraigo. Una organización más abarcadora (el partido, o en su caso el Estado) les ofrecerá satisfacer este sentimiento de pertenencia frustrado.

En tercer lugar, el uso del uniforme. El profesor propone una de las características más habituales de los gobiernos totalitarios: el uniforme. En este caso, camisa blanca. Este rasgo fomenta el sentimiento de pertenencia al grupo, elimina diferencias individuales y difumina la capacidad crítica y racional. El sentimiento de grupo aumenta y surgen algunas características positivas. Algunos alumnos que antes se comportaban de modo egoísta, ayudan a otros compañeros. Les facilitan camisas blancas que estos no tenían. En realidad el altruismo que emerge (compañerismo, solidaridad) tiene también un aspecto negativo que a menudo pasa desapercibido: un egoísmo de grupo que aumenta el sentimiento de hostilidad hacia los otros grupos.

El grupo antagonista.

La forma de gobierno totalitaria afecta a las personas dentro del grupo, pero también a las que están alrededor y no pertenecen a él. En este sentido es algo evidente desde la psicología social y la antropología que la identidad colectiva (grupo de parentesco, nación, raza, etc.) siempre se configura a través de un grupo de elegidos cuya misión es exterminar a otros grupos antagonistas que son demonizados, como ocurre con los patriotismos, nacionalismos e ideologías asumidas como verdad única y excluyente. Es el caso de la Alemania nazi, donde los otros eran los judíos, los comunistas, los liberales, etc. También lo es del estalinismo que se impuso como pensamiento único y verdadero, los otros eran contrarrevolucionarios y debían ser purgados. Inclúyase también a los Castro de Cuba, la dinastía de Kim Il-sung en Corea del Norte, y también, ¿por qué no?,... ¡el chavismo!

La simbología es otro de los rasgos de los gobiernos totalitarios: sus símbolos, colores, saludos, calificativos de migrantes, insultos aplicados a “los otros”, los “escuálidos”, en la neolengua chavista etc. La no utilización de los mismos por miembros considerados del grupo es causa habitual de repudio y discriminación. Otro rasgo es la supresión de libertades civiles. En un sistema totalitario la divulgación de ideas contrarias a la ideología vigente o el mero librepensamiento no están permitidos. La libertad de expresión y demás libertades civiles están prohibidas si van en contra de las normas establecidas por la autoridad. Se explica entonces que Karo y Mona, las alumnas que no están de acuerdo con La Ola, sean reprimidas por la propia organización. Asimismo, la violencia y la represión fluyen siempre en la misma dirección: hacia los otros, los que no son de La Ola o los que, siendo, comienzan a ser críticos con algunos aspectos de ella.