• Caracas (Venezuela)

Héctor Silva Michelena

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Noticias sobre la mujer

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El pasado 8 de marzo se celebró, en casi todo el mundo, el Día de la Mujer. ¿De dónde viene?¿Cuál es el origen del 8 de marzo? Como sabemos, este día se celebra el Día de la Mujer, momento en el que la defensa de los derechos de la mujer es lo que cuenta y en el que debemos reivindicar dichos derechos públicamente con más fuerza que nunca. El Día de la Mujer se celebra desde principios del siglo XX, pero existe cierta polémica sobre la semilla que lo ha originado, polémica trataremos de esclarecer en este artículo con la ayuda de un trabajo de investigación que sólo pretende el mejor conocimiento de nuestra historia como mujeres libres.

Una de las versiones sobre este tema cuenta que el 8 de marzo de 1857 en Nueva York las mujeres de una fábrica (cuyo nombre también varía según la fuente) protestaron por la mejora de sus condiciones laborales, tras lo cual el empresario dueño de la fábrica las encerró y prendió fuego a la fábrica muriendo 129 mujeres. El mito continúa afirmando que en conmemoración de este suceso surgió más adelante el Día Internacional de la Mujer, pero en realidad no existe ningún documento fiable que corrobore esta versión.

Con respecto al incendio anteriormente mencionado: si ocurrió, pero no en 1857, ni en 1908, sino el 25 de marzo de 1911, pocos días después del primer encuentro internacional y en la fábrica Triangle Shirtwaist Company de Nueva York, donde murieron más de un centenar de trabajadoras. La relevancia que se le otorga es debida a que se hizo referencia a él en muchos de los encuentros anuales posteriores, pero no fue el origen del Día Internacional de la Mujer. Del mismo modo se sabe que si ocurrió una manifestación del sector textil, pero el 27 se septiembre de 1909, y la huelga se prolongó durante 13 semanas (hasta el 15 de febrero de 1910), pero tampoco tuvo parte en la instauración de la celebración del 8 de marzo.

Fue el 8 de marzo de 1917 en Rusia donde, como consecuencia de la escasez de alimentos, las mujeres se amotinaron. Este importante acontecimiento marcó el comienzo de la Revolución Rusa, que derivó en la caída del Zar y en el establecimiento de un gobierno provisional que por primera vez concedió a la mujer el Derecho a Voto. Por la relevancia de este suceso, y sobre todo porque fueron las mujeres quienes lo llevaron a cabo parece ser que se situó definitivamente en el día 8 de marzo del calendario gregoriano el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Y en 1920 en Estados Unidos se logra la aprobación de la Decimonovena Enmienda de la Constitución Estadounidense por la que se otorga a las mujeres el derecho al sufragio en este país.

Veamos ahora algunas noticias recientes, para adentrarnos, más abajo, en una noticia prehistórica sobre la mujer. ¿Cómo se celebró en Turquía? ¿Fue feliz el día internacional de la mujer en ese país? Citemos las palabras de Suleyman Demirci, jefe del Departamento del AKP Promoción y Medios de Comunicación: "Una mujer sin velo es como una casa sin una cortina. Un hogar sin una cortina es ya sea para la venta o en alquiler." Bueno, ocurre que en Turquía, al igual que en muchos países musulmanes (Afganistán lleva esta bandera con sangre de mujer), las mujeres están oprimidas en casa y fuera; continuamente insultadas por las autoridades estatales o el clero, e incluso golpeadas o asesinadas por no ser lo suficientemente "obedientes", o por querer conseguir un divorcio.

 ¿Por qué alguien acepta colgar a una mujer para que sea golpeada por la turba de fanáticos islámicos? Peor aún, ¿por qué alguien se ve obligado por ley a colgar en torno suyo a una mujer para que sea golpeada, como una piñata? Tal vez porque para muchos hombres la pérdida de control sobre un ser del otro sexo es de temer, al igual que el propietario de esclavos teme, como un inconveniente mayor, que le prohibieran tener a sus esclavos. La dominación masculina y menospreciar la mujer está tan profundamente arraigada en la cultura islámica que los hombres musulmanes acérrimos ni siquiera ven que lo que hacen a las mujeres es, en realidad, más que una manera de justificar el maltrato - y todo bajo la máscara de "homenaje " a ellas y su" protección " es, suponen, ¡por el propio bien de la mujer! Tristemente, encerrar a las mujeres en la guardería o en la cocina no es "proteger" u "honrar" a nadie. Simplemente está encarcelando a un siervo no remunerado. En este sentido, es una forma de esclavitud. Se trata simplemente de un abuso tratando de hacerse pasar por caballerosidad.

Manifestantes en Turquía denunciaron el asesinato de Ozgecan Aslan, joven mujer que intentó impedir que un hombre la violara, a mediados de febrero de 2015. Fue un brutal asesinato de esta estudiante universitaria, de apenas veinte años de edad. Este cruel hecho provocó protestas masivas en muchas ciudades de Turquía. El cuerpo quemado de Ozgecan Aslan, que había estado ausente durante dos días, fue descubierto el 13 de febrero en el lecho de un río en la sureña provincia de Mersin. Un conductor de autobús, Ahmet Suphi Altındoken, de 26 años, confesó que había intentado violarla después de que ella había subido al minibús que conducía. Dijo que la había apuñalado a muerte, luego le cortó las manos para evitar dejar su ADN bajo las uñas, antes de quemar el cuerpo.

El presidente turco, Tayyip Erdogan, condenó el asesinato, diciendo: "Allah ha confiado las mujeres a los hombres, pero hay feministas que vienen y nos preguntan: '¿Qué significa que las mujeres están confiadas a los hombres '? Ellas afirman que tal sentencia es un insulto. Erdogan  remató así su frase:" No tiene nada que ver (el feminismo) con nuestra civilización, nuestra fe, nuestra religión".

Vayamos ahora a la historia de la prehistoria, porque entonces existían mujeres a quienes quisieron borrar del tiempo y del espacio. Fue Enheduanna, del año 2.500 a.C., la primera voz femenina de la historia. Hace años, Clara Janés acudió a un encuentro con poetas árabes. Al encuentro acudió, también, una poeta musulmana, que no pudo participar más que como oyente. Del encuentro entre ambas surgió una fugaz amistad y un detalle luminoso: un libro que la poetisa prestó a Janés, en el que se hablaba de la sacerdotisa acadia Enheduanna. Enheduanna, que vivió hacia el año 2.500 antes de Cristo, encarna la primera voz poética con nombre propio de la humanidad. Esa mujer desconocida era, ni más ni menos, que el primer escritor de quien se tiene constancia. “Resulta que el primer escritor del que hay noticias es una mujer, pero eso es algo que nadie sabe” reflexiona ahora Clara Janés. “Cuando lo descubrí me llevé una sorpresa tremenda. ¿A qué ese afán por borrar a las mujeres de la historia?”, lamenta.

Destellos de este tipo, impactos sobre mujeres cruciales cuya importancia ha sido tapada por la hegemonía masculina, la escritora los recopila ahora en su libro Guardar la casa y cerrar la boca  (Ediciones Siruela, Madrid, 2014), sentido homenaje a quienes le han obsesionado a lo largo de su vida “desde el primer trabajo que realicé en mi primer año en la universidad”, recuerda. “También he investigado sobre otra mujer a reivindicar, la provenzal Condesa de Día. Sacar a la luz a estas mujeres olvidadas ha sido un trabajo que he ido realizando durante muchos años”.

Desde las poetisas arábigo-andaluzas, trovadoras, escritoras del Punyab (el actual Pakistán), o místicas, hasta el propio género de la novela, donde también la mujer se anticipó al hombre cuando, sobre el año 1.000 la japonesa Murasaki Shikibu escribió La historia de Genji. Desde la española Oliva Sabuco, quien descubrió el líquido cefalorraquídeo, un hallazgo que su propio padre pretendió usurpar, hasta las numerosas órdenes de caballería exclusivas para las mujeres. “Todo han sido nombres que necesitaba sacar del olvido. Mujeres que deberían, y merecen, estar presentes en la historia”, explica la escritora.

 También recorren el libro de Clara Janés prisiones íntimas, como las de las reinas prisioneras de sus damas. “A lo largo de las épocas las mujeres se han encontrado con condiciones muy hostiles. Por ejemplo, había reinas que no podían estar nunca solas salvo cuando estaban con el rey, e incluso tenían que bailar enmascaradas”, relata. Y ‘prisiones’ físicas que en realidad liberaban. “En la clausura del convento muchas mujeres hallaron la libertad. Tras los muros, muchas religiosas pudieron cultivarse, como santa Teresa de Jesús o sor Juana Inés de la Cruz”.

Guerreras, científicas, literatas. Mujeres, todas ellas, válidas pero silenciadas, que ahora Janés reivindica con un único fin: llevarle la contraria a esos versos de Fray Luis de León que bautizan al libro: "Porque así como la naturaleza hizo a las mujeres para que, encerradas, guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca"; y cambiarlos por la dedicatoria que la escritora firma a sus lectoras más jóvenes: “Para ti, estos ejemplos”. Entre ellos, el de la mujer venezolana, siempre colocada en minusvalía tanto en el sector público como en el privado. ¿Cuánto vale el trabajo de una mujer que ha cultivado el conocimiento y la ciencia? En eso no se piensa. Afortunadamente, en nuestras universidades la presencia activa de la mujer, como estudiante y como profesora, como autoridad o como gerente, sigue creciendo sostenidamente. ¡Enhorabuena por el país y por ellas!