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Héctor Silva Michelena

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Héctor Silva Michelena

Albert Camus no fue al paraíso

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Ahora se rumora que Albert Camus podría haber muerto a manos de los servicios secretos de la Unión Soviética; así, el accidente donde el Facel-Vega en que viajaba se estrella espectacularmente contra un árbol podría haber sido provocado por el KGB. Bueno, nada de que extrañarse, asesinar oponentes es algo que los comunistas han hecho y continúan haciendo muy bien, no olvidar al presente a China, a Corea del Norte y, claro, a Cuba; viejo y eficiente oficio de los camaradas en cualquier tiempo y latitud.

Los rumores sobre una muerte provocada se recogen en "¿Fue Albert Camus asesinado por el KGB?", del escritor cubano Antonio José Ponte (del Diario de Cuba digital, Madrid) publicado en El País (5-11-11) basado a su vez en un artículo aparecido en Corriere della Sera (11-8-11), apuntan a que, presumiblemente, los camaradas vengaban de ese modo la condena que hiciera Camus de la invasión soviética a Hungría y su apoyo al escritor ruso disidente Boris Pasternak para que obtuviera el Nobel. El cañón de la izquierda intelectual parisina apuntó a Camus.

Y es que Camus, nacido el 7 de noviembre de 1913 en Mondovi, Argelia, y muerto el 4 de enero de 1960 en Villeblevin, Francia, desarrolló una carrera literaria en la defensa de un humanismo fundado en la conciencia del absurdo de la condición humana. Ganador del Nobel 1957, precisamente por "el conjunto de una obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy", no podía ser ajeno a los avatares de un escritor disidente como Pasternak y, por supuesto, al abuso soviético invadiendo a una pequeña Hungría que clamaba ¡libertad! El escritor sabía muy bien de qué se trataba, pues muy joven conoció en Orán y Argel no sólo el cine, el teatro y el fútbol sino también el comunismo, y se entusiasmó con el tema social hasta ingresar en el Partido Comunista de Argelia, 1935-1936, cuando la Internacional de los camaradas apoyaba a los primeros movimientos independentistas; al ser abandonados, Camus se separó del partido para iniciar su propia andadura, primero como individuo y luego como autor. Con la publicación de El hombre rebelde, 1951, su heterodoxia frente al dogma marxista quedó clara.

A continuación copio la parte esencial del texto de A. J.

Ponte (El País, 5-11-11) titulado "¿Fue Albert Camus asesinado por la KGB?": "El pasado agosto de 2011 el Corriere della Sera habló del asesinato de Albert Camus a manos de la KGB. El diario italiano citaba al eslavista Giovanni Catelli, este citaba una entrada de los diarios del checo Jan Zabrana y su encuentro con alguien próximo a la inteligencia soviética. Según esa versión, lo que fuera considerado en 1960 un accidente mortal de tráfico había sido, en el fondo, un asesinato político. Camus pagaba de ese modo su condena de la invasión soviética a Hungría y el apoyo ofrecido a Boris Pasternak para el Nobel".

"Escuché algo sumamente extraño de boca de un hombre que sabía muchas cosas y contaba con fuentes bien informadas", anotó Zabrana en su diario. Aquel hombre confesó que el accidente automovilístico había sido orquestado desde Moscú. Ofreció detalles de la operación (un artefacto segó el neumático que giraba a alta velocidad) y del procedimiento: la orden venía del propio ministro de Exteriores, Shepílov, a quien Camus había acusado de las muertes ocurridas en Hungría.

Zabrana no dejó pistas acerca de la identidad del confidente. Su viuda (él murió en 1984) se inclina por dos candidatos: un checo estadounidense de Waterloo y un canadiense. De ellos, solamente vive el segundo, que evitó comentar la noticia. ¿Dudaba? Ad orbis non veritas.

No sabemos si efectivamente la KGB mató o no a Albert Camus, pero, lo que sí sabemos es que Camus era el tipo de persona que la KGB solía matar, prototipo de su novela El extranjero, 1942, de los que también murieron por millones en los gulags y paredones en la URSS, China, Corea del Norte y Cuba, los más despiadados en la escabechina.