• Caracas (Venezuela)

Héctor Cruces

Al instante

Año nuevo… ¿dieta nueva?

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Es común empezar el año con muchas promesas y resoluciones. ¿Ya te planteaste las tuyas? Quizás una de ellas sea “entregarte en cuerpo y alma al gym y a la vida fitness”, todo esto con la intención de mejorar tu cuerpo y salud...

Iniciar una “dieta” o un nuevo estilo de vida debe ser precedido por un profundo estado de conciencia, que genere suficiente confianza a la hora de afrontar estos nuevos cambios.

Culminaron las fiestas decembrinas, todos disfrutamos de esos consabidos encuentros con amigos y familiares; esto trajo como consecuencia lo que hoy se ve como un tormento, comieron y bebieron lo que no debían y probablemente lo hicieron hasta en exceso. El sedentarismo, aunado a la elevada ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares refinados, bebidas alcohólicas y tabaquismo son elementos suficientes para generar un incremento de peso y medidas, además de ello aparecen o se acentúan ciertas dolencias que van en detrimento del completo estado de salud y bienestar.

La obesidad se comporta como un problema de salud pública a nivel mundial, Venezuela es considerada de acuerdo con el más reciente ranking realizado por la OMS como el vigésimo cuarto país más gordo del planeta y para su tratamiento se requiere de un acercamiento multidisciplinario que combine tratamientos nutricionales, médicos y psicológicos.

El desarrollo de la obesidad se da de manera gradual, es probable que desde hace algún tiempo vienes cargando con “algunos kilitos extras” un nuevo año suele ser sinónimo de cambios e inicios, entonces, quizás esta no sea la primera vez que te haces la pregunta: ¿Cómo lograr mis objetivos de salud propuestos para año nuevo? Oportunidades anteriores tuviste la voluntad de iniciar y… ¡Qué éxito! Arrancaste… Fuiste al nutricionista, muy emocionad@ empezaste la dieta, te inscribes en el gym… Pero ¿cuánto tiempo te mantuviste enfocad@ en tu objetivo? Abandonas la dieta y el ejercicio, buscas la dieta milagrosa de Internet, compras productos mágicos, vas al esteticista, te haces masajes. ¿Te sientes identificada/o?

Entonces entre millones de excusas y autocomplacencias pasan los 12 meses del año en un retórico círculo vicioso. Lamento decirte que mientras no tengas constancia los kilitos extras (cauchitos, lonjas, salvavidas, koala) seguirán allí amargándote tus días. 

El poco apego a los planes de alimentación (dietas) y estilos de vida saludables, dificultad para iniciar el tratamiento, suspensión prematura o abandono, cumplimiento incompleto o insuficiente de las indicaciones nutricionales, inasistencia a consultas e interconsultas, la ausencia de modificación de hábitos y estilos de vida perjudiciales, hasta la práctica de automedicación son razones suficientes por las cual los resultados son efímeros y solubles en el tiempo.

Es obvio entonces que la alimentación adecuada y la instauración de hábitos saludables son indispensables para mantener el estado de salud, mejorar la enfermedad y acondicionar nuestro cuerpo.

Principalmente el tratamiento nutricional debe ajustarse a cada etapa de cambio de hábitos, ofreciéndonos flexibilidad. Los esquemas de alimentación “radicales” extremistas con metas poco realistas llenan de frustración y molestia, por tanto irás al gym obligado, tu comida será insípida, monótona, desde ese ángulo no obtendrás buenos resultados, empieza por comprender que estás construyendo tu cuerpo, tu casa, tu templo, llénate de alegría, confianza y con optimismo visualiza el final de tu obra maestra. Pon en práctica ejercicios mentales que te permitan apreciar el proceso de transformación con motivación, decisión, compromiso y autoeficacia.

Sencillos consejos para el inicio:

  1. Realice pequeños cambios: modifique el consumo de frutas y verduras. La meta será consumir de 6-8 porciones/día entre frutas y verduras, por ejemplo añadiéndoselas a los sándwich o arepas.

  2. Coma menos grasas saturadas: esta se encuentra en las carnes principalmente las rojas, los productos lácteos y alimentos procesados. La idea es que coma las aves sin la piel y carnes sin tanto contenido de grasa visible, aumente la ingesta de pescados y sardinas.

  3. Utilice grasas líquidas en cantidades limitadas: prefiera aceites vegetales como los de oliva, girasol, soya maíz, canola.

  4. Consuma harinas y cereales integrales: aportan fibras que facilitan la digestión, ayudan al tránsito intestinal, son ricos en vitaminas y antioxidantes esenciales para la salud.

  5. Agregue menos sal: de 3-5 gr al día. Cada gramo de sal equivale a una cápsula vacía. Ingiera menos alimentos procesados como cubitos o embutidos.

  6. Consuma leche y quesos descremados: ricota, blancos descremados, mozarella, etc., use quesos maduros (parmesano, amarillo, manchego, etc.), como aderezo en cantidades limitadas.

  7. El consumo de azúcares refinados no son necesarios: estas promueven el sobrepeso y la obesidad; opte por usar edulcorantes sin aportes calóricos para ciertos tipos de bebidas acidas o amargas.

  8. La hidratación constante, es clave: tomar buches de agua o cantidades pequeñas a lo largo del día es lo ideal. La meta es tomar 2 lt de agua como mínimo al día.

  9. Realice entre 5 y 6 comidas al día en intervalos de tiempo de 3 a 4 horas. Eso le ayudará a sentirse pleno y  satisfecho. Lo ideal es realizar 3 comidas principales y 2 meriendas, una por la mañana y otra por la tarde.

  10. Olvídate de jugos o bebidas procesadas: incluso los naturales, bebidas gaseosas, maltas u otras que resultan ser una bomba de azúcar, con un alto aporte de calorías.

  11. Aproveche las bondades de la naturaleza: utilice aliños naturales potenciadores de sabor como ajo, cebolla, ají, romero, pimentón, cilantro, perejil, albahaca,

  12. Realice actividad física acorde con su salud y edad: No debe ser algo extenuante, encuentra el equilibrio, suficiente con 45 minutos o una hora al día, mínimo 3 veces por semana. El ejercicio aeróbico, como caminata, bailo terapia, step, spinning, elíptica y escaladora entre otros, generará el mayor porcentaje de pérdida de grasa, pero resulta necesario combinarlo con alguna rutina de ejercicios de fuerza, musculación tales como máquinas, mancuernas, barras o ligas para buscar un equilibrio metabólico.

  13. Busque ayuda profesional y certificada. Acude a la consulta presencial con un nutricionista colegiado, ambos establecerán metas realistas. El profesional prescribirá un tratamiento nutricional PERSONALIZADO, cada ser humano tiene antecedentes, circunstancias personales que le hacen distinto, edad, género, etnia, ocupación, objetivos, costumbres y poder adquisitivo que amerita un plan adaptado.



Nutricionista dietista ULA / Estudios en alto rendimiento deportivo

CENTRO ODONTOMÉDICO EL RECREO –Urb. Bello Monte/ Sabana grande calle Coromoto entre Av. Casanova y Venezuela – Piso 1 – Consultorio Nro. 10 Teléf. 02129527160- 9523064

Twitter e instagram: @SportDiet

Nutricionista colaborador: Jesús O Guerire