• Caracas (Venezuela)

Héctor Cruces

Al instante

¡Acabe con los kilos de más posvacaciones!

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Se acaban las vacaciones. Después de algunas semanas de descanso sin horarios ni grandes responsabilidades, vuelve la rutina. El día a día suele estar enmarcado por obligaciones, demandas y exigencias, madrugar, llevar a los niños al colegio, carga laboral, colas, todo esto trae consigo síntomas físicos como cansancio, dolor de cabeza y el insomnio, otros como  ansiedad, desórdenes en la alimentación, apatía, irritabilidad, tristeza y falta de interés

Los kilos de vacaciones son un recuerdo de lo bien que lo hemos pasado durante la temporada vacacional, para muchos resultó imposible resistirse a las múltiples tentaciones, esos continuos caprichos gastronómicos, excesos dietéticos que se pasan por alto o están “camuflados” por el sosiego que da “estar de vacaciones”, pero que no tardan en verse reflejados cuando se toma la decisión de subirse a la balanza.

Es normal. En vacaciones nos dormimos y despertamos más tarde, solemos descuidar horarios y frecuencias de las comidas, tendemos a librarnos de todas las obligaciones, incluidas las de una alimentación variada, balanceada, y se hace menos actividad física. Además, es posible que el consumo de alcohol y dulces haya aumentado, gracias a esos cócteles con los que te deleitaste al atardecer o esos helados que alegraron las sobremesas.

Una vez pasada la página es necesario poner orden “al desorden”. Retomar los buenos hábitos es el mejor regalo que puedes hacerte después de unos días de disfrute.

  1. La alimentación es un factor básico, empieza por llevar una ingesta equilibrada “en la que no falten alimentos reguladores como frutas, verduras y ensaladas”.
  2. No existen dietas “milagros”; de todas las dietas que pueda ver o leer en cualquier medio, debe entender que la más variada y equilibrada es la mejor opción. 
  3. Vacíe la casa de tentaciones.
  4. Desayune, este hábito le ayudará a mantener constantes niveles de energía y evita la sensación de hambre que podría llevarle a tomar alimentos poco saludables a lo largo de la mañana. Evite sustituir comidas principales por un batido comercial. No se deje llevar por ofertas engañosas que van en detrimento de su salud.
  5. Realice entre cinco y seis comidas al día en intervalos de tiempo de tres a cuatro horas. Eso le ayudará a sentirse pleno, satisfecho. Paradójicamente, y contrario a lo que muchos creen, para perder peso es necesario hacerlo comiendo.
  6. Opte por una ingesta rica en antioxidantes y alimentos con elevado contenido de fibras (pan integral, arroz integral, pasta integral, granos, frutas en trozos, vegetales, legumbres y semillas).
  7. Controle la ingesta de carnes rojas. Opte por pollo, pescados, y retire toda la grasa visible antes de la cocción.
  8. Olvídese de jugos procesados, incluso los naturales, bebidas gaseosas, maltas u otras que resultan ser una bomba de azúcar con un alto aporte de calorías.
  9. No elimine ningún tipo de alimento, cambie la preparación. Opte por preparaciones sencillas. ¡Lo más natural posible! Asados, cocidos, horneados o al vapor. Evite las frituras o alimentos rebozados con grandes cantidades de salsas altas en grasas saturadas porque duplican y hasta triplican las calorías.
  10. Para aderezar sus alimentos válgase de las bondades de la naturaleza, opte por aliños naturales potenciadores de sabor como ajo, cebolla, ají, romero, pimentón, cilantro, perejil, albahaca, así como el aceite de oliva, vinagre, limón y mostaza natural. Absténgase de usar salsas industriales que aportan calorías vacías y un alto contenido de sodio. 
  11. ¡Cuidado con lo light! Los alimentos light solo alcanzan a reducir 30% de su valor calórico normal, por consiguiente nada lograría comiendo el doble o triple de la porción.
  12. ¡Muévase más! Realice una hora de actividad física al menos tres veces/semana. Combine el ejercicio aeróbico (caminata, bailoterapia, step, spinning, elíptica y escaladora) con ejercicios de fuerza, musculación tales como máquinas, mancuernas, barras o ligas. Si no combina ambos ejercicios, corre el riesgo de lucir un cuerpo flácido, sin tonificación. Recuerde que lo ideal es iniciar con el ejercicio de fuerza, y luego el cardiovascular intenso. 
  13. Busque asesoría. Acuda a la consulta presencial con un nutricionista colegiado, ambos establecerán metas realistas. El profesional prescribirá un tratamiento nutricional personalizado. Cada ser humano tiene antecedentes y circunstancias personales (edad, género, etnia, ocupación, objetivos, costumbres y poder adquisitivo) todo esto amerita un plan adaptado. La nutrición es una ciencia que debe tratar al ser humano en su totalidad: cuerpo, mente y espíritu.
  14. Olvídese de los productos milagrosos (pastillas, batidos, diuréticos, geles, fajas, termogénicos, laxantes, vasodilatadores). Esos elementos externos que prometen resultados fáciles en un corto tiempo pueden poner en riesgo su salud. Antes de iniciar cualquier suplementación lo recomendable es consultarlo con un especialista