• Caracas (Venezuela)

Héctor Concari

Al instante

Del olvido y las palabras

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Siempre Alicia es un film sobre el alzhéimer y la traducción española del título obliga a una precisión, particularmente reveladora. El original inglés Still Alice, se traduce como Todavía Alicia. El dato no es menor. La palabra Siempre, implica un estado alcanzado e irreversible y se tutea con la eternidad. Todavía remite al pasado, connota resistencia y apunta hacia un estado a defender. La distinción es interesante porque la protagonista pendula a lo largo de la película entre estos dos vocablos, intentando preservar el núcleo de su personalidad.

La trama es sencilla: Alice, una profesora de lingüística de 50 años comienza a percibir lagunas mentales cada vez más notorias en su vida diaria. El diagnóstico es tajante, padece una variedad infrecuente de alzhéimer temprano transmitido genéticamente. A partir de este momento su mundo comienza a derrumbarse y la película es la crónica de una agonía con final conocido. Hay datos adicionales que hacen su caso revelador, Alice se especializa en fonología, la rama de la lingüística que estudia la forma en que los sonidos del lenguaje codifican el sentido de las palabras.

El mayor peligro de un punto de partida tan lapidario es el del melodrama, pero para fortuna del espectador la sobriedad se impone con base en un  libreto que se dispara en dos pendientes. Por un lado la relación con los tres hijos (un médico, una actriz en proyecto y una futura madre) y el esposo, un biólogo exitoso con un trecho de carrera aún por delante. Por el otro su intimidad y la forma en que plantea la progresiva disgregación de su personalidad. Y aquí entra en escena Julianne Moore, que no en vano ganó un Oscar por la película. El rostro de la actriz es el campo de batalla de la enfermedad y transmite, con una delicadeza digna del premio recibido, la forma como su mundo comienza a desvanecerse.

Porque el drama se juega en dos terrenos simultáneos, el primero, área de conocimiento de Alice, es el lenguaje. No en vano la primera laguna es durante una conferencia, seguida por una alucinante secuencia en que se pierde en su lugar habitual de jogging, y la cámara enmarca su rostro frágil mientras deja fuera de foco un paisaje que la abandona.

Su drama es que esa relación entre las palabras y las cosas –tema de lingüistas, es cierto, pero obsesión última de la filosofía– se aleja, se afina y se pierde. Y la película es la crónica de cómo  Alice pelea por defender su lenguaje como forma de mantener su personalidad, de donde el Todavía Alicia, tan inteligente del título original. Porque el lenguaje es más que su profesión, son los límites de lo que puede conocer, y por conocer, puede nombrar. Por eso en otra secuencia dolorosa, pronuncia un discurso describiendo su mal, pulsando cada palabra como un triunfo pequeño, no sobre el olvido, sino sobre algo mucho peor: lo esencialmente desconocido, e innombrable, aquello que comienza donde termina el lenguaje, la nada, la cuna última de todos los miedos posibles.

La película es un modelo de sobriedad, no solo por la ya anotada labor de Moore (y del resto del elenco), sino porque los directores esquivan con habilidad las aristas melodramáticas del asunto prefiriendo anotar problemas cotidianos y describir la vida de una persona muy inteligente con base en los pequeños trucos que desarrolla, gracias a la tecnología para engañar a la enfermedad. Pero, además, porque un drama esencialmente íntimo es insertado dentro del marco familiar, dándole una estatura a los pequeños dramas de su entorno, describiendo las rivalidades entre los hijos, las encrucijadas profesionales de un futuro del que Alice ya no participará.

No es una película fácil, no solo por su tema, sino por la forma despiadada como el libreto hace la crónica del desbaratamiento de una inteligencia por encima de la media. Es, sin embargo, un drama dirigido con manos maestras que combinan en justa proporción la crueldad y la delicadeza.

 

Siempre Alicia. (Still Alice). Estados Unidos. 2014. Directores: Richard Glatzer, Wash Westmoreland. Con Julianne Moore, Kate Bosworth, Shane McRae, Alec Baldwin.