• Caracas (Venezuela)

Héctor Concari

Al instante

Moretti vuelve

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Hay dos vertientes en la obra del italiano Nanni Moretti. Por un lado se inscribe en esa tradición imprescindible de la reflexión política y social que el cine de la península trajo a la historia del séptimo arte (El caimán, Habemus Papam). Por el otro, es capaz de llegar a dramas intimistas que ubican a sus personajes en situaciones límites de duelo (La habitación del hijo). La misma separación de roles es artificiosa, porque Moretti, presente en general no solo como director sino además como personaje, o como actor, es casi siempre capaz de teñir sus reflexiones de toques personales que se nutren de su autobiografía. Dicho de otro modo, el Moretti político rara vez establece una posición en abstracto, su reflexión parte siempre de sí mismo, de su contexto personal, de una perspectiva muy individual de ver su entorno. Mia madre, combina estos factores con otra perspectiva muy cara a Moretti: la ironía y una forma muy propia de combinar lo serio con la comedia.

Mia madre es un filme en primera persona por al menos un motivo central. La protagonista, Margarita, es una directora de cine inmersa en la filmación de un largometraje social, de nombre Nosotros estamos aquí. A este torbellino creativo se le suman unas cuantas crisis personales: el rompimiento con su novio (actor en el filme), la relación con la hija adolescente, la necesidad casi maternal de proteger a su actor italoamericano (un patán pretencioso, encarnado a la perfección por John Turturro). Todos estos movimientos se inscriben en un cuadro que opera como catalizador: su madre está muriendo, su hermano ha pedido licencia laboral para poder cuidarla y Margarita oscila entre una constelación de responsabilidades que apuntan tanto a la solidaridad con el pasado y su historia personal, como al futuro y sus promesas. Esto es lo que hace tan compleja y rica a la película, que no parece conformarse con un solo eje narrativo y salta permanentemente entre el drama (a veces cotidiano, como un percance doméstico), conyugal, o político, y la comedia más absurda que se desbarranca por el lado de su actor clave. Porque ese filme dentro del filme que Margarita realiza, y que habla de fábricas ocupadas y nuevos dueños americanos va de la mano con un actor pagado de sí mismo, que cuenta sus andanzas con los grandes, que cita a Fellini, pero es incapaz de aprenderse sus parlamentos. Y, por supuesto, despierta en Margarita y a pesar de ella, un instinto de protección que ella quisiera extender a su madre, si su circunstancia se lo permitiera, y si tuviera la posibilidad de ser tan pausada y tener un trabajo poco dado al vértigo como el de su hermano. Porque todo en el fondo se inscribe en un contexto de duelo, de desenlace inevitable, tan cruel como lento y es esta lentitud, esta parsimonia con la que las situaciones se van desencadenando la que hace de la película un todo, bien entretejido al que no le queda ninguna arista por cubrir. Margarita puede defenderse con clichés que le recita a los actores (necesito que estés al lado de ti mismo, repite sin cesar y sin sentido), o confundiéndose con sus actores, pero, al final del día, la realidad, lo ineluctable de la muerte la va a alcanzar, aunque, en la última escena se revele que la madre también apuntaba hacia un mañana. Porque la vieja mamma era una profesora de lenguas clásicas y uno de sus alumnos contará lo importante que fue en sus vidas, una forma de optimismo que Moretti, generalmente pugnaz y sarcástico se permite.

Mia madre, es una culminación en la obra del director, una forma particularmente inteligente de combinar el drama intimista, personal, intraducible, inscribirlo en una realidad laboral y social y al mismo tiempo teñirlo de una ironía no exenta de violencia, en la que el choque cultural, o el indescriptible mundo del cine aportan ingredientes muy personales. No es una película fácil, más bien es probablemente una de sus películas más duras (exceptuando La habitación del hijo). Pero es un retorno a su dialéctica del duelo, de la forma que tiene el ser humano de lidiar con sus pérdidas, de prepararse para ellas, de resignarse al inevitable claroscuro de la vida.

 

Mi madre (Mia madre). Italia. 2015. Director Nanni Moretti. Con Margarita Buy, Nanni Moretti, John Turturro.