• Caracas (Venezuela)

Hebert Gatto

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Hebert Gatto

República Bolivariana

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A raíz de la crisis política de Venezuela, es común escuchar que lademocracia de ese país se encuentra en peligro. Esto dicho así, sin mayoresprecisiones, constituye un error que induce a malinterpretar los conceptos y apor lo mismo errar en las valoraciones. Hace ya bastante tiempo, por lo menosdesde Chávez en adelante que Venezuela ha dejado de ser una democracia en elsentido moderno de la expresión que la asimila a democracia liberal con todas lasdiferencias en la valoración que esto supone. De hecho confunde el género (lademocracia) con la especie, un tipo específico y diferenciado de ella.

En el caso que nos ocupa aclararlo es importante para precisar que tipode régimen gobierna en Venezuela.

Como es sabido la democracia como gobierno del pueblo, o de los más, opor derivación de los pobres, es una forma de gobierno creada en Grecia hacemás de dos mil quinientos años en un largo proceso que tuvo su auge en Atenas yse fue perfeccionando hasta su ocaso casi definitivo unos trescientos añosantes de Cristo. Desaparecida casi totalmente durante veinte siglos, a partirde las grandes revoluciones atlánticas, particularmente las revolución inglesadel siglo XVII y la posterior americana y francesa, la humanidad se reencontrópausadamente con el olvidado legado, en sueño desde la decadencia griega.

Por más que no se trató de un reencuentro meramente pasivo. En los trescasos los receptores de esta tradición democrática, recogiendo una concienciahumanista, aportaban a su vez ideas novedosas, desde el valor de lasubjetividad humana hasta el conjunto en expansión de los derechos del hombrecomo su corolario. También surgían las garantías constitucionales queconsagraban la idea que el sistema debía reputarse como un pacto constitutivoentre el pueblo y el estado que eliminara o atenuara la arbitrariedad en elgobierno concebido como un contrato. De esta manera del encuentro entre lanoción que la soberanía residía en el pueblo, pese a las limitaciones que esteúltimo concepto en la antigüedad, y las ideas liberales que la época imponía,surgió una nueva síntesis: la democracia liberal como flamante marcoinstitucional que marcará la modernidad.

La innovación, como todas las transformaciones culturales fue lenta ysu importancia fue en su momento escasamente valorada pero a su término laestructura del estado había cambiado de manera fundamental. En la democraciagriega los derechos humanos eran pocos -fundamentalmente la prerrogativa departicipar en la Asamblea-y unos pocos más, difíciles de alegar especialmente si se pretendía hacerlosvaler contra el estado.

Quienes no eran ciudadanos, que eran la mayoría, vivían como apátridasprivados de garantías, y por ejemplo, cualquiera podía ser desterrado, si asílo decidía una mayoría circunstancial. En el liberalismo por su parte, era unapequeña minoría la que gobernaba cualquiera fuera la relevancia de la medidacolectiva a adoptar. De allí la importancia de fusionar ambas tradiciones.

En Venezuela la democracia liberal no corre peligro, sencillamenteporque hace años que no existe. Impera un gobierno de mayorías que no es lomismo y una falta aguda de derechos y garantías individuales en la población.Nadie debería preocuparse ni añorar un régimen como el actual, con tan agudascarencias. Más bien corresponde aplaudir la protesta pacífica.