• Caracas (Venezuela)

Hannia Gómez

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La ruina perfecta

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“Lo que este movimiento hacia Cuba significa

en términos de arquitectura es potencialmente enorme.

La Habana es una de las grandes glorias urbanas, una bella durmiente".

Michael Kimmelmann.

1. Bella durmiente

Con el histórico anuncio la semana pasada del reestablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, leímos entre las multiples expresiones de alegría y esperanza que inundaban las redes también los comentarios de muchos amantes de la arquitectura preocupados por el futuro de los centros históricos de la isla. Razón tienen esos preocupados tuiteros: a pesar de la labor lenta -aunque perseverante- del Consejo Nacional del Patrimonio Cultural a traves de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y de las Oficinas de los conservadores de las otras siete ciudades patrimoniales y demas centros historicos cubanos, la verdad es que la fábrica urbana de la isla, tras pasar sesenta largas décadas suspendida en el tiempo, asemeja hoy a una bella durmiente a punto de despertada.

Conservada como dentro de un glaciar a pesar de estar bajo el cielo tropical, el cuerpo antiguo de las ciudades cubanas, aunque ruinoso, deteriorado, degradado por la pobreza, el abandono, la miseria y también por los tifones que azotan la isla cada invierno, ofrece al mundo todavía en gran porcentaje las formas arquitectónicamente magníficas que tenía antes de entrar en su largo letargo revolucionario. A pesar de los avances en las restauraciones, especialmente en La Habana gracias al Plan Maestro (liderado por su historiador, Eusebio Leal Spengler), el cual inserta en el degradado tejido histórico las intervenciones con el sueño de conseguir un efecto de acupuntura, gran parte del turismo que se hace a la isla va también para experimentar el hermoso espanto de su ruina perfecta.

Hermoso espanto de la conservación forzosa, de la suspensión inanimada de unos edificios que por razones obvias no sufrieron los avatares, las demoliciones ni las transformaciones que el resto de las ciudades libres del mundo. Súmese a ello la calidad, variedad e importancia de la arquitectura cubana de todas las épocas, desde la colonial a la moderna de mediados del siglo veinte, y se comprenderan mejor los lamentos de quienes ven con horror la posible llegada de las inversiones inmobiliarias contemporáneas y por ende, de la diversidad de criterios para atacar la renovación de esos paisajes urbanos para hacerlos rentables, los mediocres incluidos.

Menudo problema para la Oficina del Historiador de la Ciudad. Esperamos que en la larga transición que ahora se inicia, tenga tiempo para idear un método que canalice, que modere, que contenga, que sopese y que lleve por buen camino la energía que traerá consigo el efecto del beso inminente.


1. Vista de La Habana (f. Tomado de Wikipedia.org)


2. Patina

Otra parte del mundo, esta vez Chartres, Francia, ha dado origen a un debate mundial justamente sobre este tema de la arquitectura frente al tiempo. La majestuosa Catedral de Chartres, monumento de la arquitectura gótica, construida entre 1194 y 1230, desde 2009 ha sido sometida por los Monumentos Históricos del Ministerio de Cultura francés a una radical restauración. En ella amplias áreas de la superficie de piedra color gris oscuro de este Monumento Patrimonio Mundial Unesco (1979), han sido pintadas "en un intento de devolver el santuario a su esplendor gótico". La fantasía medieval evocada se trocó en algarabía pictórica de los restauradores, quienes pintaron la piedra "en color ocre pálido con un patrón de delgadas líneas blancas perpendiculares que imitan al mortero entre bloques de piedra", los paneles "en mármol azul falso", los capiteles y rosetones en dorado, y los pilares "en un amarillo brillante marmolizado".

Nadie se explica cómo una restauración que ha costado 18 millones de euros (a ser inaugurada en 2017) no consideró como un valor el efecto estético logrado en la catedral por el paso del tiempo, es decir, la patina oscura de los ocho siglos de antiguedad de la fábrica de piedra. Antes de la intervención, el templo era "una sombría concha Nautilus donde cada ventanal sucesivo emergía con la sorpresa y la fuerza de una revelación".

Ahora, la pálida nueva atmósfera ha roto ese encantamiento. Los magníficos vitrales, recortados contra los pálidos muros recién pintados, no se perciben igual. El interior de la catedral "ha sido alterado hasta quedar irreconocible".

Un desastre cultural que nos despoja de un valor semejante a lo que podría perderse en La Habana y demás centros históricos de Cuba: su aura centenaria.


2. Interior de la Catedral de Chartres, "con las bovedas del coro repintadas contrastando con la nave y los transeptos preexistentes" (f. 2012, Hubert Fanthomme/Paris Match via Getty Images)

NOTAS:


1. Michael Kimmelman,  "What this move toward Cuba means in terms of architecture is potentially huge. Havana is one of the great urban glories, a sleeping beauty", @kimmelmann, Diciembre 17 (2014).,  https://twitter.com/kimmelman

2. "La Habana: Renacer de las cenizas: Entrevista al Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler", Blog Sopa de cabilla: http://sopadecabilla.blogspot.fr/2013/01/la-habana-un-legado-proteger-para-las.html , La Habana, enero (2013)

3. Martin Filler, "A Scandalous Makeover",  The New York Review of Books, Dec 14, 2014:  http://www.nybooks.com/blogs/nyrblog/2014/dec/14/scandalous-makeover-chartres/

4. M. Filler, Op. Cit. (2014)

5.  Madeline H. Caviness and Jeffrey Hamburger, reply by Martin Filler, "The New Chartres: An Exchange", The New York Review of Books, Diciembre 17, (2014):  http://www.nybooks.com/blogs/nyrblog/2014/dec/17/new-chartres-exchange/