• Caracas (Venezuela)

Hannia Gómez

Al instante

Hannia Gómez

Un libro encantador

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“A todos los que entran en este lugar feliz: bienvenidos.

Esta es vuestra tierra. Aquí se reviven los amados recuerdos del pasado

y la juventud puede saborear el reto y las promesas del futuro”.

Placa en el Town Square de Disneylandia, Anaheim, Calif.1

 

1. Cuento de hadas

En la década de los cincuenta la industria del turismo echó mano de un recurso sumamente hechizante para atrapar el sueño fugaz de un viaje. Se trataba de unas diminutas guías que mostraban a las ciudades del mundo adoptando la curiosa forma de pequeños libros que alcanzaban a lo sumo cinco centímetros de altura. Yo misma tuve en mi infancia varios little books como este que les traigo hoy aquí. Los liliputienses libritos podían ofrecerse colgando de un llavero, o en solitario, a manera de charm.
Sin santo ni seña en la tapa, al abrir cada Miniature Souvenir Book Charm (libro-dije-recuerdo en miniatura), nos encontrábamos con su título. El mío era: Caracas. No obstante su arcaico aspecto exterior adornado de arabescos, la historia que se nos presentaba era moderna. En el caso de Caracas, la narración comenzaba con la visión de una torre inexpugnable, enclavada a la mejor manera de un castillo Walt Disney en lo alto de una montaña: el Hotel Humboldt. Acto seguido, la magia se desencadenaba... a manera de abanico caían en cascada sobre la mano dieciséis vistas estampadas a color por ambos lados de la ciudad: la estación Maripérez, el Teleférico, la estación Pico del Ávila, la Autopista del Este, el Palacio Federal, la avenida Urdaneta, la Plaza Bolívar.

Ni más ni menos: la Tierra del Futuro encerrada dentro del Reino de la Fantasía.

 

2. Once Upon A Time

“Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, érase una ciudad encantada...”. Y de ahí en adelante el bello volumen, enjaezado de piedras preciosas, bisagras crujiendo, abría lentamente su pesada portada para empezar a dar rienda suelta al cuento.

Walt Disney fue el más hábil artífice en la reelaboración de esta imagen en los cincuenta. Inspirado en los libros medievales que una vez iluminaran los más virtuosos artistas de la época, iniciaba siempre sus películas animadas con un ejemplar que era un objet de vertú: tan precioso en sí mismo como su atesorado contenido. ¡Qué potencia, qué fuerza tenían estos libros como cofres, joyeros guardando tras siete cerrojos el inmortal tesoro de una historia! Y, ¡cuánto más poderosos se volvían los relatos y las leyendas tras la gruesa cerradura y sus tapas centinelas! La maciza carátula en oro, plata, bronce o cuero, recamada de joyas, encerraba un mundo y desataba un sortilegio: la capacidad de poder despertar para nuestras vidas, si tenemos el amor suficiente, a la belleza que duerme.

Viéndolo ahora de nuevo, mi librito vintage de Caracas, con sus postales fotográficas en blanco y negro que hace mucho, mucho tiempo fueron dulcemente iluminadas a mano en tonos rosa y azul, amarillo y verde, probablemente por un secreto amanuense de alguna abadía medieval de esta comarca, quizás tenga mucho que ver con la visión de la ciudad que hoy conservo, como ese territorio fantástico, ese mágico reino, esa arca inagotable en historias maravillosas que solo se devela a quienes son capaces de creer con fe y perseverancia en su inmortal hechizo.  Charming… isn’t it?

 

1. Libro-dije-recuerdo en miniatura (cerrado)

 (Archivo Fundación de la Memoria Urbana)

 


2. Libro-dije-recuerdo en miniatura (abierto)

 (Archivo Fundación de la Memoria Urbana)

 

Notas

1. Cristopher Finch, The Art of Walt Disney: From Mickey Mouse to the Magic Kindoms, Harry N. Abrams, INC., New York (1973): p: 293.