• Caracas (Venezuela)

Hannia Gómez

Al instante

Hannia Gómez

De escalinatas

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

"Oh siglo vulgar y sin gusto!".

Cátulo.1

 1. Ceci N'est Pas Una Valla

La infausta noticia aparecida hace una semana de la construcción en medio de la Escalinata monumental del patrimonial Parque El Calvario de un mosaico policromo rectangular representando los ojos de un desaparecido presidente, nos obliga a volver sobre la historia de este magnifico elemento urbano de nuestra capital para llamar a la reflexión y exigir la remoción inmediata del tan desubicado mosaico.2

No han sido suficientes al parecer todas las ponderaciones y análisis de nuestra historiografía sobre el Parque El Calvario para que se aprecien sus valores, y quizás de aquí tanta incomprensión y desatino recientes. Aunque el primer parque urbano y jardín botánico de nuestra historia fuera declarado Bien de Interés Cultural de la Nación, habremos aun que insistir en su singularidad en la historia del urbanismo y de la arquitectura paisajista a ver si algún día lo entienden y no lo siguen destruyendo. La declaratoria es contundente, señores de la Alcaldía de Libertador: su mosaico/graffiti tergiversa la percepción de esta gran puerta urbana del Parque El Calvario, alterando su naturaleza, la apreciación de su geometría y, por ende, deseducando a la población en los significados de esta arquitectura de fines del siglo diecinueve. Ojo @ipcbicentenario.

La "Gran Escalinata" de 110 escalones, como originalmente se le llamaba (y luego también, "Gradería Colón" al recibir a la estatua de Colon proveniente de la Exposición Universal de Chicago, 1893), fue diseño del arquitecto e ingeniero Luciano Urdaneta (Maracaibo, 1825 – Caracas, 1899), hijo del prócer Rafael Urdaneta -para mas señas patrióticas-, quien se graduó en la École nationale des ponts et chaussées de Paris. El parque decretado por el General Antonio Guzmán Blanco en 1873 convirtió a El Calvario en el lugar principal de recreación de los habitantes de la ciudad "siguiendo la topografía original", una decisión que es crucial en la definición de su personalidad única como parque urbano.3

No tenían Guzmán Blanco ni su ilustrado arquitecto en mente fabricar aquí en el flanco este de la colina una gran valla publicitaria de su gobierno ni nada que se le parezca. Al construirse el nuevo puente sobre el Caroata y facilitarse el paso al parque, lo que quisieron fue hacer, como corresponde con la  naturaleza y escala de la intervención, una gigantesca puerta urbana, invitante, curiosa y monumental. En 1882 ya la construían. Y  en 1896 El Cojo Ilustrado daba fe de su existencia, con la publicación de una foto de la obra terminada.4

Nuestra caraqueña escalinata no tiene nada que envidiarle a las mejores escalinatas monumentales del mundo. Es más: nos atreveríamos a decir que es única en su tipología. Esta escalinata de arco helicoidal en forma de abanico es la blanca heredera -aunque convexa- de los anfiteatros de piedra de Grecia y Roma, de la gran escalinata de l'Orangerie de Versalles, de la escalinata de la Santa Trinita dei Monti en Roma... entre otras muy bellas referencias. Es a su vez, la antecesora de otras famosas graderías, aquí y afuera; pensemos, por ejemplo, en el acceso al Cerro de Santa Lucia en Santiago de Chile (1903)… o en el mismísimo Helicoide. Arriba, otro espiral también le hace eco a sus formas proto-Art Noveau: el llamado "Caracol".

La mejor lectura que debe hacerse de ella, por ende, es la del gran espectáculo plástico de sus paralelas líneas paralelas concéntricas derramándose por el flanco de la colina. Follie extrema, catarata de cemento. Tan bella es, que no hizo falta que la revistieran de mármol. Como una gran escultura urbana, solo esta aquí para decir: entrad.

 

2. Majestuosas, monumentales, cultas

Insistamos en la estirpe arquitectónica de nuestra arquetipal escalinata. Y hagamos memoria urbana. Una bella pista quedo lanzada al saber que Luciano Urdaneta se había formado como arquitecto en Paris. Recordemos entonces su otra gran obra en Caracas, el Capitolio (1873). Tiene este edificio la otra gran escalinata decimonónica de Caracas, la cual también se abre graciosamente como un blanco abanico, esta vez a un patio.

Antecediendo en dos años a la Grand Escalier de la Opera Garnier, (1875), a la cual se parece tanto, la escalinata capitolina desciende desde el ligero pórtico tropical del Palacio Federal (otra elipse) hacia el patio, desplegando una suave y amplísima curva en arco elíptico que, como en el teatro parisino, es recogida a ambos lados por sendos candelabros. Como en los mejores proyectos de su época, aquí está presente la memoria de muchas de las grandes escalinatas de la historia, y a la vez anticipa las que vendrán. Urdaneta sabia lo que hacia. Era un gran arquitecto. Era el Sprit du temps. Honor a quien honor merece.