• Caracas (Venezuela)

Hannia Gómez

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Nuevos paisajes

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Con el paso el tiempo es natural esperar que las ciudades crezcan, se fortalezcan y se perfeccionen. Así debe ser. Es lo que conocemos por progreso. Mas en términos urbanos, en los pasados tiempos modernos la palabra "progreso" significó lamentablemente la destrucción de nuestras ciudades. Demasiado borrón y cuenta nueva se justificó contra la ciudad en aras de la ciudad misma. 

Hoy, ante la celebración de un nuevo 25 de julio, Caracas está a punto de iniciar el camino que la llevará a cumplir cuatro siglos y medio en 2017. Haciendo memoria urbana lo primero que recordamos en esta efemérides es la importancia que tuvo para todos nosotros el Cuatricentenario en 1967. Las celebraciones. Los certámenes. Las exposiciones. La memorabilia. Las publicaciones. Las obras. La emoción. A pesar de la tragedia del terremoto del 29 de julio, el Cuatricentenario se quedó en nuestros corazones. 

Cincuenta años más tarde, vamos a celebrar de nuevo la ciudad. Y esta celebración del #CCS449 –luego de la larga e insoportable debacle urbana y el estado de estancamiento, deterioro y deuda en que está sumida la capital– solo puede tratarse de prolongar la celebración… Hasta que haga falta y Dios mande. Es el inicio ya sin retorno de una reconstrucción contemporánea que llevará a Caracas hasta donde todos queremos: hasta recuperar su estatus de gran capital moderna de Latinoamérica y del mundo. Un foro permanente, en el que todas las fuerzas y los grupos que piensan, trabajan y viven en la ciudad se reactiven como nunca para impulsarla y relanzarla hacia el futuro. La nueva efemérides nos convoca y nos motiva. El cambio político también. 

Ahora bien, "progreso", hoy, como en 2017, significa una forma novísima de progreso, incluso para Caracas porque la ciudad ya no es más una tabla rasa para quienes vendrán a invertir en ella. No. Caracas no podrá ser vista nunca más como un terreno vacante y baldío, abierto para el libérrimo albedrío porque esta ciudad no es una tierra muerta. Esta es una ciudad mayor, una capital de la modernidad que el mundo entero admira. Llena, eso sí, de ideas inconclusas, de aspiraciones, de proyectos no construidos, de lugares y de sitios por rescatar y de planes por terminar de una buena vez. Es un paisaje cultural de los más bellos del mundo. Quién duda que nuestra Caracas le disputa en belleza natural a Río de Janeiro! Nuestra ciudad ya es lo que se conoce como un paisaje inteligente, o "pays sage". Un lugar donde la memoria urbana es parte indispensable para la planificación, ya que la memoria, como dijo Alain Robbe-Grillet, "es parte del proceso imaginativo y está en los mismos términos de la imaginación". Usémosla, pues, jóvenes arquitectos. 

Así, Caracas, como expresó Ana Akmahtova refiriéndose una vez a Italia, "es un sueño que está regresando siempre por el resto de nuestras vidas". Caracas es sueño infinito porque su eje mayor está inconcluso y sigue alienado y bloqueado; porque su Parque Lineal del Ávila nunca se ha construido para nada, ni del lado del valle ni del lado del litoral caraqueño; porque su Parque Vargas quedo inconcluso y fue desvirtuado; porque sus ríos norte-sur siguen enterrados y envilecidos; porque sus barrios están más que nunca distantes de ser reconvertidos en los nuevos distritos humanizados de la ciudad donde deberemos convivir y disfrutar todos porque su paseo fluvial monumental es una esperanza todavía vana; porque cada parroquia de esta ciudad tiene sus espacios urbanos destruidos, desfigurados, borrados o no construidos...

Hagamos la lista. Quien quiera pensar algo distinto, muy bien! Pero… recuerden! Todo está por rehacer, todavía! Hay demasiados lugares bombardeados por la ignorancia; demasiadas aspiraciones truncadas, demasiada memoria que nos inspira y que necesariamente deberá conducirnos de la mano para la reconstrucción de la ciudad. Memoria y creación, porque junto con lo totalmente nuevo también es necesaria.
 
Historia visible. Caracas tiene a la vista su historia: los restos de su paisaje urbano en ruinas nos hablan a todos hoy. Es completamente visible. Leámosla. Mientras no haya una reconstrucción fidedigna de nuestra magnifica ciudad de acuerdo con sus proyectos y aspiraciones originales, no estará la labor completa. Nuestros nuevos paisajes siguen siendo los de siempre, no los abandonemos hasta que los tengamos del todo. Viven junto a lo nuevo. Nuestros nuevos paisajes tienen que hablar del espíritu del lugar. Y de su memoria urbana. No habrá una Caracas Cuatricincuentenaria del futuro sin que su pasado urbano haya sido reconstruido antes. Oh croquises, oh sketches, de antes y de ahora! Hagamos la historia de Caracas visible. Proyectemos de acuerdo con los nuevos tiempos y a la más exquisita y delirantemente refinada contemporaneidad.