• Caracas (Venezuela)

Hannia Gómez

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Fábrica de ruinas

Caracas fábrica de ruinas | The Culture Trip

Caracas fábrica de ruinas | The Culture Trip

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“Nuestra sociedad no será juzgada por los monumentos que construimos

sino por los que hemos destruido”.

Ada Louise Huxtable. (1)


1. Río revuelto

El mundo entero nos contempla. La historia se escribe segundo a segundo. Protagonistas de todo, absortos cada instante en la realidad, nosotros los ciudadanos, We the Citizens, agobiados, ensimismados, sobreviviendo, empeñados en continuar siendo los que hemos sido siempre, Nous les Citoyens. Luchando a toda costa por reconquistar la paz y la democracia, todo nuestro empeño en salir adelante.

Entretanto, el conjunto de la ciudad y sus arquitecturas, testigos inmemoriales de la historia, como inmóvil telón de fondo de una tragedia griega, contemplan indefensos la debacle. Mientras todo ocurre, se debate y pasa, la fábrica urbana también pasa… pero a un segundo plano. El río anda revuelto, la crisis lo embarga todo, la vida está primero y hablar de patrimonio es un albur. “Ya llegará el momento para eso”, se nos dice para consolarnos.

Y, sueltos como están los cabos, la mirada puesta en otra parte, la pesca es por lo tanto, favorable. La capital está a la intemperie. Y es arrasada. Depredada. Su paisaje se erosiona, como si fuera el de las mismísimas cuencas de los ríos Caroní, Cuyuní y Caura.

Y así, la ciudad pierde todo lo que la hizo bella, importante y única para la humanidad. Ella, la libertadora; ella, Caracas, la capital moderna, rival de Río de Janeiro y Ciudad de México. Los edificios con mayor valor de todas sus épocas caen o son desfigurados, sus torres Art Nouveau se derrumban, sus árboles centenarios desaparecen, y así, en cada entrañable rincón de su territorio se van borrando uno a uno e inexorablemente los trazos de la brillante memoria urbana caraqueña.

En este momento Caracas se nos ha convertido en una fábrica de ruinas. (2) Nuestros esfuerzos son a toda vista insuficientes: los conservacionistas estamos desbordados. Y no es que los vecinos preocupados no den responsablemente sus alertas: nos llueven sus llamadas. Pero es imposible asumir personalmente cada caso, como hacíamos antes. En esta situación extrema, cada quien tiene que comprender que ahora deberá erigirse en nuevo adalid de la ciudad. Necesitamos más héroes del patrimonio. Más héroes de los árboles. Más héroes del art déco, del neohispano, del neocolonial. Más defensores del arte urbano. Más activistas por el patrimonio moderno. Más fund raisers. Más abogados patrimoniales. Más periodistas de la memoria urbana. Más cineastas y escritores que cuenten nuestra historia urbana que se evapora. Porque hace rato que aquí se cruzó la raya amarilla del respeto por los valores urbanos, y los ataques a nuestro patrimonio, ellos también, vienen de todas partes. Hoy, para pasear por Caracas, si queremos proteger nuestro corazón, debemos taparnos los ojos… Tal es dimensión de la debacle.

La ciudad, empero, sigue construyéndose, como una autómata, como un gran edificio de la estupidez. (3) Eso sí que funciona. Boga sola, de la mano de la ignorancia y de la apetencia. No son suficientes los justos arquitectos que la rediman ni la poca buena arquitectura que florece aquí y allá, no obstante los tiempos salvajes. Nada se opone al libre albedrío, casi siempre distante de los buenos proyectos. En la jungla urbana, la única ley es “laissez-faire, laissez-passer”… La Caracas futura, por ahora, está naciendo, como dijera Jaques Monod refiriéndose al DNA, igual que una amorfa ameba, del azar y la necesidad.


2. El futuro no se opone al pasado

En el centésimo aniversario del nacimiento de la periodista Jane Jacobs, defensora de la calidad de vida en las ciudades, a quien el mundo entero celebra estos días –hasta con un Google Doodle–, da pena ajena que muchos de nuestros conciudadanos aun no se hayan dado cuenta –o ni siquiera se hayan enterado– de la buena noticia: la conservación el patrimonio es una de las principales herramientas para la prolongación de la vida de nuestra especie y para la salvación de nuestro planeta. (4) La resistencia cultural de una ciudad es también la resiliencia de una ciudad.

Lo dijo André Malraux, ministro de Cultura de  Francia (1958-1969): “El futuro no se opone al pasado: lo resucita”. (3) Así, pues, entiéndanlo de una vez, urbi et orbi, señores de las ingenierías municipales de las alcaldías de aquí y de allá: no se pueden seguir paralizando más los inventarios patrimoniales en los municipios, no se pueden seguir engavetando las denuncias ni permitiendo las desfiguraciones arquitectónicas, no se puede seguir dando permisos así. Disparando primero, preguntando después.

Porque “no hay nada épico”, como escribiera John D. Hirst, quien fuera diplomático por muchos años en Caracas, “en contemplar el suicidio de una civilización”. (5) Así como no es dramático “contemplar las ruinas de la antigua Grecia; o el Partenón iluminado en azules y verdes. La Acrópolis. O el Coliseo en Roma. O caminar en las polvorientas calles de Timbuktu y admirar maravillados las viejas mezquitas de barro mientras reflexionamos sobre cuando esos lugares tenían energía y un propósito, sí lo es recorrer la fábrica galopante de ruinas que es hoy Caracas”. (6) El Parque del Este desfigurado y su burlamarxiano paisaje moribundo; las quintas neohispanas de todo el valle invadidas; las obras de arte de nuestros maestros modernos (Di Sapio, Beckhoff, Mujica…) desahuciadas con permisos perfectos otorgados legalmente.

Caracas va a cumplir en 2017 cuatrocientos años de haber sido fundada. Es hora de que sigamos adelante para salvar su memoria urbana y su gran epopeya arquitectónica. Cuatro siglos y medio después, es la hora de progresar, conservando su memoria.


Caracas, fábrica de ruinas (f. The Culture Trip, 2015).


Patrimonio en Peligro. Parque del Este, Roberto Burle Max (1961). Caracas (f. Emily Avendaño, 2016. Tomado de Clímax, elestimulo.com)


Patrimonio en Peligro. Villa La Soledad, Manuel Mujica Millán (1930s). Los Chorros, Caracas (f. Valeria Ragonne, 2009. Archivo Fundación de la Memoria Urbana)


Patrimonio en Peligro. Quinta Yolanda, Federico G. Beckhoff, (1960s). Altamira, Caracas (f. Hannia Gómez, 2015. Archivo Fundación de la Memoria Urbana)


Patrimonio en Peligro. Quinta Tierra Firme, autor desconocido (1940s). Altamira, Caracas (f. Sara Maneiro, 2006. IPC-FMU)


Patrimonio en Peligro. Edificio Gastizar, Miguel Salvador Cordón (1950). Las Mercedes, Caracas (f. Frank Alcock, 2015. Archivo Fundación de la Memoria Urbana)


Patrimonio en Peligro. Quinta Sofia, Lomas de Las Mercedes, Caracas (Hannia Gómez, 2016. Archivo Fundación de la Memoria Urbana)


NOTAS:

1. Ada Louise Huxtable. “Society will be judged not by the monuments we build but by the ones we have destroyed”.

2. (Agradecemos a Frank Alcock la lectura de este artículo). John D. Hirst. “Ruins in the making”. En: “The Suicide of Venezuela”, John D. Hirst’s Blog, Abril 23 (2016): https://joelhirst.wordpress.com/2016/04/23/the-suicide-of-venezuela/

3. André Malraux. «Dans notre civilisation, l’avenir ne s’oppose pas au passé, il le ressuscite». “Presentación del proyecto de ley que completa la legislación sobre la  protección del patrimonio histórico y estético de Francia y tiende a facilitar su restauración”, Asamblea Nacional, 23 julio (1962):http://www.assemblee-nationale.fr/histoire/Andre Malraux/discours/malraux_23juil1962.asp

4. Juan Decima, “A 100 años del nacimiento de la mujer que salvó Nueva York”, Arq ClarinX, 3 de mayo (2016):

http://arq.clarin.com/urbano/nacimiento-mujer-salvo-Nueva-York_0_1569443118.html

5. John D. Hirst, Op. Cit. (2016).

6. Fundación de la Memoria Urbana. Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas, Instituto del Patrimonio Cultural, Caracas (2006-2007): http://fundamemoria.blogspot.com/