• Caracas (Venezuela)

Hannia Gómez

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Arte Nuevo

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“Se siente una inquietud, y aunque las gentes no saben

a ciencia cierta de qué se trata, yo sí lo sé:

la transformación de la ciudad se impone, se echa encima.

Se siente ‘el aire que precede al alud en la montaña”.

Rafael Bergamín Gutiérrez. Urbanismo (1938). 1

1. El espíritu renovador

La modernidad en España fue cosa de capitales, Madrid, Barcelona, Sevilla. En Venezuela, Caracas no se quedó atrás. Sin embargo, nuestra ciudad no opuso la misma resistencia al cambio que vivieron las capitales españolas. La Caracas antañona estaba largamente deseosa de progreso y de modernidad. El espíritu renovador aquí fue bien recibido; fue contagioso y fulgurante, y desde que comenzó no hizo sino crecer exponencialmente. Aunque no fue, por otra parte, tampoco exactamente un “espíritu de vanguardia, de radical innovación”, sino que la ciudad fue adaptándose al cambio conviviendo con las tradiciones urbanas locales. Eso hizo que la modernidad caraqueña se matizara, se tropicalizara y produjera el lenguaje propio que la caracteriza, ciertamente muy nutrido de la influencia española.2

Los artífices del “Arte Nuevo”, como se conoce a la primera modernidad española, que vinieron a trabajar para Caracas, debieron abrirse camino en Madrid, por ejemplo, entre un océano de fábrica urbana decimonónica y ecléctica, para lograr insertar sus edificios racionalistas y sus modernos urbanismos. Aquí, su nueva arquitectura, su arte edilicio y planificador, funcional y cristalino, le vino de perlas a la efusión constructiva de la ciudad. Nada más observar el conjunto de las arquitecturas de época de las capitalinas avenida Bolívar, avenida Urdaneta, Calle Real de Sabana Grande y avenida Francisco de Mirandas, eran todas ellas como la madrileña Gran Vía: vitrinas para exhibir el recién estrenado cosmopolitanismo de la capital, aspirando a reflejar todas las formas y las ideas de la nueva arquitectura mundial. Una imagen clarísima de ello es la perspectiva que hiciera Manuel Mujica Millán en su “Proyecto de Avenida en Caracas” (c. 1930s), donde de lado y lado alinea la vía con arquitecturas donde figuran muchos de los lenguajes de la arquitectura moderna del momento. 

La capacidad técnica y constructiva y la maestría artesanal de los españoles se abre paso y se impone en la ciudad. La sobriedad y la fuerza de su nueva arquitectura, su espíritu marcadamente apegado a lo tectónico, sus formas claras, “sus mansiones horizontales y de ventanas diáfanas sin molduras”, su amor por la tipografía urbana (uno de cuyos paradigmas era el edificio Capitol, el gran “faro de la modernidad madrileña”), su misma austeridad racionalista, se expande con Caracas, y hoy es parte de su identidad como ciudad moderna. 3

Así, entra en la ciudad de la mano de Rafael Bergamín Gutiérrez el racionalismo madrileño, y muchas de las conexiones con las vanguardias europeas se establecerán a través de la serie de casas blancas de los años treinta de Mujica Millán. Bergamín, quien había sido el autor en Madrid de la llamada “culminación racionalista”, con sus colonias Residencia y El Viso, lega en Caracas un centro histórico repleto de esclarecidos proyectos, hechos junto a su socio venezolano el ingeniero Rafael Emilio Velutini, transformando el corazón de la ciudad en una ruta brillante y aleccionadora de arquitecturas urbanas. Sin olvidar tampoco que junto a la casa del Marqués de Villora, en Madrid, es quizás la Casa N. 39 de la Alta Florida la más importante y hermosa casa racionalista de Bergamín que queda en pie.

 2. Proyectos insignia

Pero hagamos memoria urbana. Otros hábiles diseñadores españoles de fértil imaginación, como Urbano de Manchobas Careaga, José Lino Vaamonde, Miguel Salvador Díaz, Fernando Salvador Carreras, Eduardo Robles Piquer, Joan Capdevila Elías, siembran también la ciudad de notables arquitecturas modernas, entre las mejores de su tiempo: el edificio Colimodio, el edificio La Estancia, el Mirador El Vigía, el Hospital de La Guaira, los jardines de la Universidad Simón Bolívar. Sin olvidar tampoco los proyectos insignia de los arquitectos con audaces obras estructurales como Valentín Beato Téllez, y de los grandes ingenieros, Félix Candela Outeriño y Eduardo Torroja Miret, quienes hicieron de Caracas una ciudad parabólica e hiperbólica: llena de bóvedas de arco catenario y de láminas de concreto. Otra característica que también al poco tiempo se convirtió en un invariante de su modernidad.

Toda esta arquitectura racionalista empezó muy pronto a hibridarse y a mezclarse con los otros lenguajes españoles y estilos neohispanos por toda la fábrica urbana caraqueña. Es muy difícil decir en muchas obras qué es neovasco, qué es neohispano o qué es netamente moderno. Esa particularidad de los mestizajes veló por un tiempo la visibilidad de los autores españoles. A ello contribuyeron también, en el caso de muchos, las dificultades para firmar en tierra venezolana sus proyectos, y el hecho curioso de que los maestros artesanos herreros, graniteros y carpinteros venidos de España trabajaban de la misma manera en todos los proyectos, dejando huellas similares en las obras de autores paisanos distintos.

Muchos autores españoles hasta 1970 se quedaron en el tintero de la exposición Suite IBERIA; la arquitectura de influencia española en Caracas*, y deberán aún ser explorados. Como el pintor Manuel Cabré (hijo de Ángel Cabré i Magrinyà y nacido en 1890 en Barcelona); la Oficina Alayeto Bled (con proyectos como el Cine Broadway de 1951 y el Edificio y Teatro Imperial de 1952); el ingeniero Franco López (autor en 1907 del Hotel Klindt); el arquitecto Joaquín Ortiz García y el arquitecto catalán José Maria Deu Amat; la firma catalana Serra i Prat, autora de la Sinagoga Tiferet Israel de Maripérez; el arquitecto barcelonés Amadeo Quelart Arque (proyectista del Teatro Caracas, 1933); Juan Félix Quiroz (autor de la iglesia de la Inmaculada Concepción de El Recreo en 1900); Juan Navarro Gutiérrez (autor en 1950 del edificio Estoril, en la avenida Victoria); Ignacio Zuloaga Zuloaga, arquitecto vasco que participó en el Cine Hollywood y trabajó con Luis Malaussena en Los Próceres y en el Círculo Militar (donde hizo un mural cerámico para la entrada). O el escultor y constructor vasco Benjamín Etayo, autor del Pasaje Cantabria en Catia, del edificio Cabrini B en Maripérez y del Teatro El Pinar en 1947) y el caricaturista Eusebio Bordes, arquitecto de varias quintas muy personales y formalistas de los años cincuenta en Altamira y San Bernardino, como la Quinta Alova.

Finalmente, no estaría completa la lista de arquitecturas caraqueñas de influencia española sin mencionar a dos grandes arquitectos españoles que tuvieron enorme importancia para Caracas: el madrileño Secundino Suazo Ugarte (1887-1971) y el barcelonés José Luis Sert (1902-1983). El primero, por ser el autor hacia 1936 de un proyecto, el Plan de ensanche para Caracas, que nunca llegaría a realizarse.4 El segundo, amén de su gran influencia en la ciudad y su participación junto a con Robert Moses y Prost, Lambert & Rotival en el Plano regulador de Caracas (1951-1952), por haber sido el autor de una residencia unifamiliar en el Caracas Country Club, la Casa Carrillo (1952), la cual tampoco se realizó.5

Leyendas:

 1. Proyecto de Avenida en Caracas. Manuel Mujica Millán, 1930s

(f. Archivo Fundación de la Memoria Urbana).

 2.  Casa N. 39,  Alta Florida. Velutini & Bergamin, 1939

(f. 1953. Tomado de Velutini y Bergamín C.A. 1938-1953).

3. Vista de  la Iglesia Ntra. 

Sra. de Fátima. San Agustín del Norte, Caracas

(f.  Lápiz, 1959. Jose Benet Espuny).

Noas:

1              R. Bergamín Gutiérrez. “Urbanismo” (30 de agosto de 1938), en: 20 años en Caracas 1938-1958, Gráficas Reunidas, Madrid: 1960: p. 13.

2              Fernando Castillo Cáceres. Madrid y el arte nuevo: vanguardia y arquitectura 1925-1936, Ediciones La Librería, Madrid: 2011.

3        F. Castillo Cáceres. Op. Cit.: 2011.

4        Juan José Martín Frechilla y Carlos Sambricio (editores), “Proyectar y construir en Venezuela. El exilio republicano entre crisis política y bonanza económica, 1936-1958”. Arquitectura Española del Exilio, Lampreave 2014: p. 286.

5        Josep Lluis Sert, 1902-1983. The Josep Lluis Sert Collection: An Inventory. Harvard University Library: http://oasis.lib.harvard.edu/oasis/deliver/~des00010


* Suite IBERIA; la arquitectura de influencia española en Caracas. En la Sala TAC, Trasnocho Cultural, Caracas, hasta el 30 de agosto.