• Caracas (Venezuela)

Hannia Gómez

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Arqueología(s) de la modernidad (II): Caracas: selecciones fotográficas de Valerie Brathwaite

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1. Caracas (f. Mauricio-Villahermosa)

“Las ciudades solo pueden ser reconstruidas con los recuerdos de quienes las vivieron”.

Claudia Noguera Penso (1).

 

I. De una vez y para siempre

Muchas veces nos preguntan si en esta ciudad hemos avanzado algo. Que cuál es la diferencia –si acaso hay alguna– entre los tiempos actuales y esos tiempos pretéritos cuando Caracas era una sola desmemoria de sí misma, época aciaga lapidariamente ilustrada para la posteridad por el genial José Ignacio Cabrujas en su celebérrima máxima: “Mientras tanto y por si acaso”.

Para responder a la pregunta, hicimos memoria urbana. Y encontramos que por muchos años Caracas fue descrita solamente desde sus graves problemáticas. Sus tragedias, sus carencias, sus horrores. Su cara oscura era la fija de las crónicas periodísticas, de las fotografías de autor, de los análisis urbanos. Diríamos que la vorágine de la realidad avasallante de sus injusticias, del crimen, de la ignorancia, de la mala planificación y de sus muchas mediocres construcciones se repitieron en los medios por demasiado tiempo, haciéndonos creer que esa era su única verdad. Ay, nuestra ciudad, sin remedio. Ay, nuestra malquerida.

Siéntense a pensarlo. Hubo una época hasta hace apenas quizás unos ocho años, cuando ingresábamos la palabra “Caracas” en cualquier motor de búsqueda, y aquello daba dolor. Graficas reporteriles de la basura, de las cloacas vertidas en las calles, de las bandadas de zamuros, de la pobreza y del caos en general, amen de las interminables fotos del lastimoso río y de los barrios en los cerros rodeando la ciudad. Oh, desconsuelo, oh, miseria.

Se nos dijo que no, que aquel karma de no haber sido como los incas o como los aztecas o de no haber llegado siquiera a virreinato en la Colonia (fíjense qué repetido el argumento) siguió pesando en nuestra modernidad. Y que –como dentro de una arquitectónica Constitución– dentro de Villanueva, todo, pero fuera de Villanueva, nada. Que nuestra modernidad también era pobre, y deleznable. Y que más valía salir de todo eso rápido, a ver si con lo nuevo borrábamos tan triste pasado, y enmendábamos la plana.

Pues resulta que no. Las cosas han cambiado; de aquel tiempo a esta parte, hemos ciertamente avanzado. Llámenlo globalización, virus, contagio, revolución digital, empuje de las nuevas generaciones expuestas a los parajes mas bellos de la Tierra gracias a Internet. O si lo prefieren, como nosotros, llámenlo pura y simplemente, Zeigeist (2).

Para comprobarlo, basta hacer de nuevo el ejercicio. Ingresemos la palabra “Caracas” en Google. Lo reintentamos ahora, en este momento, al escribir, sábado 21 de noviembre de 2015 a las 4:37 pm CCS Time. Tras las consabidas panorámicas y vistas cenitales del valle, empiezan a asomarse (entre múltiples pics de guacamayas visitando amistosamente a sus nuevos amigos, los caraqueños) cosas maravillosas que nadie publicaba al cambiar el siglo: la salida de la Luna tras el pico Oriental; la vista canónica del Paseo de Los Precursores reflejado en su estanque; las ángulos inéditos de la ciudad tomados desde los barrios; los monumentos históricos en altísima resolución; las vistas nocturnas; las fotos viejas de todos los tiempos urbanos. Y, en cada vez mayor numero, los íntimos lugares personales, y, ¡al fin!: el arte, la arquitectura y los detalles.

Si esta lista nos la hubieran leído en 2000, hubiéramos dicho que se trataba del Search tras los nombres “Firenze”, o “Praga”. Pero la verdad es que en Caracas, la realidad es otra.

 

2. El otro realismo

Gracias a los ciudadanos armados de sus cámaras y celulares conectados todos en las redes sociales, y gracias también a una amplia comunidad de artistas que han hecho de lo urbano su tema favorito, ya los arquitectos vemos –con enorme felicidad, por cierto– cómo estamos empezando a perder la exclusividad de nuestros territorios acostumbrados. Aquella ciudad que se ocultaba del otro lado de la Luna en la demasiado larga noche caraqueña ahora empieza a despuntar con gloria. Una gloria que, ahora sí, emerge de una vez y para siempre.

Sin temor a exagerar, es el albor de una nueva era. Abriéndose camino fuera de los muros de las escuelas de arquitectura, saltando de los ámbitos académicos y del campo de la preservación del patrimonio, la gente está reencontrando la poesía en la ciudad. Prueba de ello es la muestra CARACAS. Selección Fotográfica de Valerie Brathwaite, que, como una nueva edición de las exposiciones en modo “Arqueología de la Modernidad”, inauguró el pasado 15 de noviembre en la Galería Mobel en Los Palos Grandes (3).

Como su nombre lo indica, la muestra trata sobre Caracas, pero vista con nuevos ojos. La artista Valerie Brathwaite, inspirada en la obra de Claudia Noguera Penso sobre esta ciudad, y continuando la saga de las muchas muestras de fotografía que organizara en el Hotel Paseo Las Mercedes, convoca a cuatro fotógrafos a dialogar: Yuri Liscano y Mauricio Villahermosa (propuestos por ella) y Bleiquer Colina y Tita Beaufrand (propuestos por Mobel). Con esta iniciativa, también, Mobel da el salto –que celebramos– de ser una tienda especializada en objetos de mitad del sigo XX, para convertirse en “un espacio expositivo en donde sobre todo se piensa y se quiere a Caracas” (4). Es la gente apropiándose finalmente, de manera natural y como era de esperarse, de la belleza de una de las grandes capitales modernas del mundo. Nada más ello ya da de que hablar.

Como explica Edmundo Hernández, “la idea de esta muestra es echar una mirada a esa época (los cincuenta, los sesenta), a través de una mirada actual y hacer un homenaje a Caracas”. Las obras, donde vemos retratados espacios urbanos, edificios, obras de arte urbano y arquitecturas de la modernidad, se confunden en el paisaje interior de objetos y mobiliario Midcentury Modern del lugar. Pero ellas no son Vintage: se trata de la mirada contemporánea, sensible, “intuitiva”, como bien lo dice Brathwaite, de Mauricio Villahermosa, arquitecto de nombre más que apropiado, “experto en los juegos de la luz de la Ciudad Universitaria” y en la expresión del espacio arquitectónico y de la escala humana. La foto con que abre la muestra es una foto suya, una panorámica de Caracas, donde encontramos un Ávila que se empequeñece por vez primera frente a una vasta y monumental fabrica urbana, un mar de texturas de edificios modernos (5). La foto, como una invitación, parece decirnos: “Escudríñame. Algo maravilloso está pasando aquí”.

En el caso de la obra de Yuri Liscano, convocada en 2003 por el artista y galerista Luis Romero R., con el ojo que le caracteriza, se nos presenta una serie de murales en mosaico vitrificado del artista italiano Ennio Tamiazzo “TAM” y otros murales abstractos instalados en varios edificios de la ciudad. Son fotos de registro, pioneras para su época, pero hechas “con corazón y sinceridad”, cuando nadie aún reparaba en ellos.

Más adelante está la obra de Bleiquer Colina y la de Tita Beaufrand. El, enamorado del Sistema de la Nacionalidad, de esos “Campos Eliseos” caraqueños, en sus vistas tomadas al amanecer del Monumento a Los Próceres y del  Paseo de Los Precursores, fotos tan prístinas que parecen del mismísimo año de 1953. Solo la altura enorme de los árboles nos saca del engaño.

Entretanto Tita, con la fineza y la atención al detalle que le caracterizan, nos recibe con dos imágenes bellísimas, colocadas una junto a la otra. El Parque de Este en una de sus vistas canónicas, desde el Lago N, 9 y el Hipódromo La Rinconada, tomada bajo la gran cubierta de la Tribuna central, ambas tomas con la montaña al fondo, y mostrando sus paisajismos de Burle Marx en la distancia (aunque no demasiado, para que no se les note el deterioro). Y es que la artista, como nosotros, no deja de preguntarse: “¿Cómo sería esta arquitectura en su época de gloria?” (6). Porque su interés, como el nuestro desde siempre, es mostrar la otra realidad de Caracas: su belleza.

Todos aquellos interesados en adentrarse por los fantásticos territorios de este nuevo realismo caraqueño están cordialmente invitados el próximo sábado 28 de noviembre a las 6:00 pm a una conversación con el profesor Rafael Pereira y los arquitectos Frank Alcock y Hannia Gómez. Invitan Mobel y Docomomo Venezuela. Dirección: Tienda Mobel, edificio Everi, Local 2, Avenida Andrés Bello entre Primera y Segunda transversal, Los Palos Grandes, Caracas.

2. Serie Edificios de Caracas (f. Yuri Liscano)

3. Parque del Este e Hipódromo de La Rinconada (f. Tita Beaufrand)

4. Los Próceres (f. Bleiquel Colina)

NOTAS:

1. Claudia Noguera Penso. Caracas Mortal, Oscar Todtmann editores, 2015.

2. Zeitgeist: espiritu de los tiempos.

3. CARACAS. Selección Fotográfica de Valerie Brathwaite y Mobel.: https://www.facebook.com/events/1631507873790623/

4, Team Complot. “Caracas, buscando desesperadamente la capital moderna del siglo XX”, Complot magazine, Caracas, 11 noviembre, 2015:

http://complotmagazine.com/caracas-desesperadamente-a-la-capital-moderna-del-siglo-xx/

5. (Sic) Frank Alcock.

6. Hannia Gomez. “Entrevista a Valerie Brathwaite, Yuri Liscano, Mauricio Villahermosa, Bleiquer Colina y Tita Beaufrand en Mobel”, Caracas, 20 de noviembre de 2015.