• Caracas (Venezuela)

Gustavo Tovar

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El fiscal Nieves y la perla negra de una nación

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“Yo sé de mil calles y todas llevan al mismo lugar”

Yordano

 

Está muy marcado el ambiente

Será un artículo conmovido, pero también un artículo convencido. Viene batallas muy rudas -ya se enterarán- y estamos preparándonos para darlas. Así como Leopoldo López ha desafiado, desenmascarado y vencido moralmente al régimen, muchos de nosotros nos sentimos comprometidos a hacerlo.

Y lo estamos haciendo, y lo seguiremos haciendo: el destino último es la libertad. No existe dictadura capaz, con sus luces de neón y metal, de enterrar los sueños de una nación.

Venezuela, ese país que somos tú y yo… nosotros, vale el sacrificio. No tengo la más mínima duda, la lepra chavista y su peste histórica llegan a su fin. Un fin que hemos alcanzado -literalmente- con sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.

Muchas lágrimas.

 

Entre paréntesis: La hora es la del puñal

(Asistí al concierto benéfico que un grupo de nobles artistas venezolanos ofrecieron en Orlando, Florida, para recaudar fondos para nuestro admiradísimo Yordano en su vital lucha contra el cáncer.

Fue desgarrador, por eso me permito un paréntesis íntimo, desconsolado, pronunciado con levedad ahogada a tu oído mientras me abrazo a ti que esto lees, mientras me sujeto a tus hombros para seguir juntos contra esta estridencia de ruidos y risas cínicas de chavistas que nos acosan, mientras dejo mi aliento en nuestros cuerpos cansados de tanto rodar y resistir la dictadura.

Ya me conocen, no me ando con vericuetos ni laberintos verbales para expresar mis emociones. No escribo “opiniones”, ya lo he dicho, escribo sentimientos, rabias, furores. Creo que es la hora de desgarrar nuestros pechos con un puñal de amor y ofrecerle, como los aztecas, nuestro corazón hirviente, húmedo y aún palpitante a nuestro país.

Y que nuestra herida histórica llegue al corazón, lata con nosotros y nos impulse a ir de una esquina a la otra, por estas calles sin mirar atrás, hasta alcanzar la libertad.

Venezuela merece…, urge, nuestro sacrificio.)

 

Solo quedó el vacío de un sueño que despertó

El concierto de solidaridad con Yordano fue tristísimo. La metáfora de un país desterrado y náufrago me apretó el alma de principio a fin. Lloré, lloré mucho, hubo momentos en los que la asfixia se apoderó de mí y sujeté fuerte, fortísimo, mi conmoción para no sacudir a la audiencia con una vociferación que urgiera a todos los venezolanos ahí reunidos: ¡Luchemos, carajo, luchemos juntos, por Yordano, por nosotros, por Venezuela!

De pronto sólo quedó el vacío de un sueño que despertó. 

Sujetar mi conmoción y mi rabia hinchó mi espíritu de una mayor e indoblegable convicción. Súbitamente me percaté de una verdad: los que estábamos ahí reunidos, artistas, espectadores, operadores y técnicos representamos -ya lo he dicho antes, pero insisto- una Venezuela noble, solidaria y compasiva que no se vence, que pervive, que no se cansa ni pierde, que siente y que lucha, sí, que está luchando y seguirá luchando hasta que la fantasía chavista sea alcanzada con una cachetada de conciencia crítica y de realidad.

La calle del futuro se abre a nuestros pasos.

¡Andémoslo!

 

Perla negra de vergüenza y horror

Una perla negra de vergüenza y horror se deslizó por la mejilla de Venezuela y a la almohada de las peores infamias de nuestra historia fue a parar, cuando escuchó -ya sin asombro- las declaraciones del fiscal Franklin Nieves sobre el forjamiento de pruebas y la perversa corrupción que acompañó el juicio que sentenció a Leopoldo López.

Se nota que para inculparlo -a López- habló el billete de Maduro y Cabello, y que la fiscal Ortega Díaz y la jueza Barreiros sacaron el jugo, recibieron el pago y se desentendieron de la verdad; la pervirtieron.

La vergüenza y horror, insisto, son unánimes. Todo venezolano noble, solidario y compasivo, como los que apoyan en esta difícil hora a Yordano, que sin duda somos y representamos la mayoría del país, está conmocionado y asqueado.

Se ve, se siente, falta poco para que Venezuela termine de vomitar la indigestión de inmoralidad que le causó el chavismo.

El pueblo siente una profunda náusea, se arquea.

 

El silencio de una mirada noviolenta se cuela

La lucha noviolenta de la cual un sector de la oposición es activista y que cuenta con el liderazgo ejemplar y sacrificio de Leopoldo López, no busca doblegar ni someter al prójimo, busca tan sólo transformar su maldad y conmoverlo para que cambie, para que se humanice.

Estamos claros que lo que hizo el fiscal Nieves, por más que haya sido presionado o chantajeado, no tiene justificación, fue abominable. Pero el hecho de que haya decidido desvincularse de la farsa y la haya denunciado es muy positivo, muestra que los niveles de atrocidad y perversión chavistas llegan a su límite. Están vomitándose a sí mismos.

No habrá flores, ni besos ni despedidas. Las deserciones chavistas crecerán y se necesitarán millones de celdas -hablar de “mil” es una nueva pendejada de Maduro- para apresarnos a todos los venezolanos.

Las cartas están echadas, Venezuela se liberará y lo hará por ti, por tu esfuerzo; por mí, por mis lágrimas; por nosotros, por nuestro sudor; por los caídos, por su sangre.

Y todos juntos, cuando alcancemos la liberación, dedicaremos a Yordano un canto nacional de agradecimiento que le permita recuperar la sonrisa, la música, la vida.

Y la metáfora de Venezuela no será más nunca un destierro o un naufragio, será un largo abrazo nacional en la apacible orilla de la libertad…