• Caracas (Venezuela)

Gustavo Tovar

Al instante

¡No te equivoques!, Nicolás

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Yo me chupo lo que me tengo que chupar”

Nicolás Maduro

 

El arrepentimiento

Para comenzar el 2016 he decidido escribir un artículo sobrio como muestra

de arrepentimiento por mis desconsideraciones y actos. Es una manifestación

de buena voluntad y reconciliación con el chavismo. Se lo dirijo a su líder,

nuestro líder: Nicolás Maduro.

Creo que hemos sido injustos contigo Nicolás, muy injustos. Entre ellos yo,

que hasta te he llamado el “bobalicón del siglo XXI” en arrebatos de cólera e

impaciencia. Te pido que no prestes atención a mis sátiras, como se sabe yo no

tengo salvación ni la tendré jamás, soy un “bully” conspirador irremediable,

un blasfemo; pero estoy arrepentido. Reconozco que he sido un inepto en

interpretar tu verdadero valor como líder opositor. Sí, opositor. Nadie mejor

que tú para desmontar esta farsa. Ni López ni Capriles, ni Ramos ni Borges,

mucho menos María Corina. Eres único, eres el mejor antichavista que haya

existido.

¡No te equivoques!

¡Sigue!

 

Hablar con pajaritos

Fui uno de los incrédulos –hombre de poca fe– que en su momento no

entendió tu trinar divino con el pajarito; debo reconocerlo. Apóstata y nihilista

como suelo ser, no tuve la capacidad de entender ese milagroso diálogo con el

más allá, esa epifanía con la Primera Persona del Chavismo hecha ave

cantarina, y ridiculicé –yo pecador– tu portento.

Los venezolanos, entre ellos los chavistas, jodedores como son, no hicieron

otra cosa sino burlarse de ti y avergonzarte mundialmente; por nuestra

incomprensión te convertimos en el hazmerreír de Venezuela y el mundo.

¡Qué ciegos fuimos! Perdónanos, no sabíamos lo que hacíamos.

Si esa encarnación prodigiosa hubiese ocurrido en Judea hace 2.000 años, tú

hoy no serías el dictador de Venezuela –esa palabra te da carácter, no la tomes

a mal– sino un profeta, un iluminado. Pero ocurrió aquí y la joda ha sido

insoportable, así somos, ya entraremos en razón.

Por eso te ruego que, como hombre de Estado, mantengas diálogo permanente

con pajaritos. Puedes parlotear con muchos: Chávez, Lara, Serra. Por cierto,

hablando de Serra, qué te parece si como líder opositor en tu próxima

presentación ante la nueva Asamblea Nacional trinas unas cuantas horas con

él desde el hemiciclo. Sería una prueba más de tu lucidez y gallardía. Un

desafío a nuestra incredulidad y a nuestra mamadera –chupadera– de gallo.

Chávez, el Infinito, la Primera Persona de la Santísima Trinidad chavista, lo

agradecerá desde las alturas.

Mi recomendación sincera es que lo hagas.

¡No te equivoques!

¡Pía!

 

Baila que baila

En medio de nuestro apocalipsis de criminalidad, desabastecimiento, hambre,

enfermedad, peste y corrupción, otra cosa que en su momento no entendimos

los venezolanos fueron tus bailes y tus tamborileos. Ya entenderemos,

Nicolás. Te urjo a que –como líder opositor– sigas bailando en cada acto,

siempre que puedas, sea con Diosdi, Fidel, Cilia o quien sea. Pero baila: al mal

tiempo, mejor dicho, al apocalíptico tiempo, buena cara.

Y tú con tus cachetones abundantes y pletóricos, con tu gordura elefantesca

(signo de abundancia), cuando mueves tus patas así, con danzas muy grandes

y muy pesadas, es cuando mejor te pareces a ti.

¡No te equivoques, Nicolás!, no es ira lo que produces con tu danza, es risa; y

el pueblo necesita menos pan y más circo. Tu liderazgo –como profeta– se

afianza porque lo supiste entender. Además, bailar sublima al Comandante

Supremo, para algo te eligió como sucesor. Eres un auténtico revolucionario,

el animal –¿elefante?– de galaxia, el elegido.

¡Baila!

 

La familia unida jamás será vencida

Considero que someterte, humillarte y arrastrarte ante Cilia y Diosdi como la

haces también es una labor encomiable como líder opositor. Los valores ante

todo: la familia unida jamás será vencida.

Contrario a lo que muchos opinan, apoyar a los narcotraficantes y a los

corruptos que te rodean enaltece tu espíritu. Muestra tu nobleza. ¿Quién más

se atrevería? ¡Ni Chávez! El pueblo no lo ve mal, a fin de cuentas, como

descollante líder de la oposición que eres, simplemente estás poniendo en

evidencia cuáles son los intereses criminales del chavismo. Tu solidaridad con

esos delincuentes es pedagógica, muestra la verdadera calaña histórica de los

enchufados chavistas. Síguelo haciendo.

Cilia y Diosdi, como tú, también son líderes opositores, están destruyendo con

su malandraje al chavismo. Los narcosobrinos, por ejemplo, son una

anunciación divina (como la del pajarito). Apóyalos, bendícelos, híncate

–como acostumbras– ante ellos. Es una prueba de coherencia.

El que le pega a su familia se arruina y es mejor que se arruine Venezuela que

el narcoestado corrupto. El pueblo entenderá tu abnegación.

¡No te equivoques! ¡Defiéndelos más! ¡Que Pdvsa pague sus abogados!

 

El reciclaje ministerial

Si en algo has sido exitoso y sabio como líder opositor es en el reciclaje que

has hecho de tu gabinete ejecutivo. No te equivoques, Nicolás, tienes que

persistir (el que se cansa pierde). Además, el gigantismo burocrático como

buen elefante de galaxia que eres –el “elegido”– debe seguir, hay que crear

más ministerios y vicepresidencias, la elefantiasis estatal debe mantenerse

hasta que estallemos no de ira, sino de risa. Recuerda la premisa: menos pan

para el pueblo, más circo.

¿No quería el país que dejaras de imitar a Chávez? Ahora que por primera vez

has constituido un gabinete propio (tuyo, tuyito) y que has escogido como

titular de economía y producción a alguien que sin duda el Infinito jamás

hubiese escogido: Luis Salas, hasta el chavismo te critica. ¿Quién los

comprende?

La elección del honorable amigo de los narcosobrinos ha sido uno de tus

mayores aciertos. Estoy convencido, después de leer su genialidad como

economista, que hasta un Nobel de economía ganará. No hay duda. Su

reconocimiento mundial indicará: “Por habernos mostrado lo que no se debe

hacer para rescatar la economía de un país, por descubrir lo que se hace para

arruinar aún más a una nación, la Academia premia a Luis Salas”.

Y aunque no quede piedra sobre piedra, Venezuela habrá recibido el codiciado

laurel. Millones y millonas celebrarán entre ruinas, pero celebrarán. Muchos

libros y libras reconocerán la hazaña.

Todo por ti, Nicolás, flamante líder opositor: el elegido del pajarito.

 

¡Chúpatelo!

He escrito este artículo comedido como un acto de contrición y de voluntad

reconciliatoria con el chavismo. Es un ejercicio de conciencia ante la

recuperación de la política como plataforma de diálogo, debate y acuerdo en

Venezuela.

A buen “chupador”, pocas palabras. Espero que tú como buen chupador de

gallo que eres, Nicolás, lo recibas con aprecio y lo entiendas. ¡No te

equivoques! No es una afrenta, es un reconocimiento a tu extraordinaria labor

como líder opositor. Lograste lo inimaginable, sigue.

¡Y chúpatelo!


@tovarr