• Caracas (Venezuela)

Gustavo Tovar

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EL NACIONAL desafía a la dictadura

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Desafiar, resistir y vencer

Venezuela ha sufrido todo tipo de dictaduras: feroces, criminales, corruptas, asesinas, pervertidas y hasta disparatadas. La única dictadura que ha exhibido todas estas características juntas y algunas más, como el cinismo regordete y nuevo rico de sus enchufados, es la chavista.

Eso explica el caos, la oscuridad epidémica y el largo invierno moral que está viviendo el país bajo su hegemonía; eso explica nuestra precipitada autodestrucción.

En este suelto no redundare sobre el desquiciado estado de las cosas en Venezuela en este. No hace falta. Lo estamos viviendo por igual todos los venezolanos, incluso hasta los más enfurecidos chavistas están hartos.

En este escrito pretendo reconocer -y exaltar- el coraje con que El Nacional ha sabido desafiar, resistir y vencer a la más disparatada y perversa de todas las dictaduras que ha conocido Venezuela.

A los trabajadores y directores de El Nacional mi respeto, agradecimiento y admiración. Por ustedes, por su ejemplo y devoción, yo sigo luchando, muchos seguimos haciéndolo, nuestro destino último y conjunto es la libertad.

La estamos alcanzando.

 

La arrechera lúcida

El chavismo nos convirtió en una nación de pordioseros y mendigos no sólo de comida o medicina, sino de algo infinitamente más grave: limosneros de valor.

Sólo unos pocos, poquísimos, se han atrevido a desafiar al régimen con honor, con coraje espiritual y virtuosismo. Se cuentan con la mano los venezolanos que han arriesgado todo, su estabilidad, sus empresas, su libertad, su patrimonio y hasta a su familia por no doblegarse, por no someterse y humillarse ante la dictadura.

Es arrebatadoramente inspirador observar que en Venezuela existan espíritus como los de María Corina Machado, María Lourdes Afiuni, Inesita “la terrible”, Marcel Granier, Teodoro Petkoff, Alberto Ravell, David Morán, Leopoldo López, Iván Simonovis, Antonio Ledezma, Daniel Ceballos o Miguel Henrique Otero.

Espíritus que luchan, que no se rinden, que no doblegan sus valores ni los negocian. Que permanecen intactos y siguen. Que no se acobardan en el momento crucial ni reculan la voluntad sagrada del pueblo.

Espíritus cuya arrechera lúcida no sólo se está batiendo de tú a tú con el chavismo, sino que lo está derrotando y ridiculizando frente al mundo.

Espíritus que con su ejemplo nos motivan a creer, y mucho…

 

El Nacional desafía a la dictadura

No puedo ocultar mi entrañable admiración y respeto por el periódico El Nacional. Recuerdo que la primera vez que publicaron uno de mis artículos en sus páginas no sentí felicidad ni me enorgullecí, sentí un aterrorizado compromiso por intentar honrar la memoria de Otero Silva, Arráiz, Picón Salas, Uslar Pietri, Nuño, Liscano, Garmendia, Cabrujas y ese largo etcétera de brillantez que han iluminado no sólo sus planas, sino algo más importante: la conciencia crítica de Venezuela.

Porque El Nacional, a diferencia de El Universal, es compromiso, lucidez (“arrechera lúcida”) y desafío; es conciencia crítica y libertad.

Ese compromiso lúcido y desafiante, esa conciencia crítica ha hecho que le pinte una paloma a la más desternillante, pero desgarradora, dictadura de la historia de Venezuela.

Y El Nacional no es una directiva o sus trabajadores, es una fuerza intelectual y crítica imposible de someter, imposible de esclavizar. Es una fuerza libre que se expresa.

Ser parte de El Nacional no implica un orgullo fatuo, todo lo contrario, implica una singular pasión por ofrecer una noticia o recrearla.

Conocer a los periodistas de El Nacional es respetarlos y admirarlos al instante. Ana María Matute, Edgar López, Javier Mayorca, Cenovia Casas, entre otros son las razones vivas que honran con su talento y profesionalismo la memoria de Otero Silva, Picón Salas y de Uslar Pietri, y lo seguirán haciendo.

Son invitaciones formidables a seguir creyendo.

 

¿Prohibición de enajenar o gravar? 

Diosdi Cabello ha impuesto una “prohibición de enajenar o gravar” a El Nacional; como si la lucidez, el compromiso o la pasión por informar fuesen confiscables.

Debo reconocer que Diosdi no deja de impresionarme. Si existiese un reconocimiento mundial que premiara a los dos dictadores más despiadados del planeta, Diosdi se ganaría uno de los premios; el otro, el dictador norcoreano Kim Jong-un.

Prohibir la venta del edificio de El Nacional -como si en las actuales circunstancias alguien fuese a comprarlo- es tan cinematográficamente estúpido como pensar que eso va a impedir que la lucidez y el compromiso de sus trabajadores y de sus directivos cesen.

 

Posdata admirada a un amigo

Dicen que en guerras o naufragios -como el venezolano- surgen las amistades más entrañables, como en mi caso surgió la de Miguel Henrique Otero.

Agradezco a Miguel el haber estado siempre presente en momentos de máxima dificultad, por ejemplo, como cuando Diosdi y sus secuaces lanzaron bombas o dispararon contra mi casa o cuando amenazaron con secuestrar a mis hijos; pero agradezco a Miguel más que su amistad, su tenacidad y convicción por luchar por la libertad y la restitución de la democracia en Venezuela. Admirable.

Ha sido indoblegable. No sólo ha mostrado coraje e independencia, ha sido ejemplar negándose a hincarle la rodilla a la dictadura (como otros).

Su arrechera lúcida, como la de El Nacional en general, ha desenmascarado a Cabello y a la dictadura. En su resistencia, Miguel Henrique no sólo ha mostrado valor, ha mostrado además que no toda Venezuela se vende o se negocia, que no todos los venezolanos tienen precio.

Gracias Miguel por desafiar, resistir y vencer a la perversión chavista. Ahora hay que sacarlos del poder, Venezuela urge libertad, democracia y justicia.

Sigamos luchando juntos por lograrlo, lo estamos haciendo.

Seguimos…