• Caracas (Venezuela)

Gustavo Roosen

Al instante

Del entusiasmo a la responsabilidad

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Nunca como hoy la instalación de la Asamblea Nacional venezolana ha despertado tanta ilusión, tantas expectativas -incluso con trascendencia internacional- y, simultáneamente, tantas exigencias e incluso temores. Los historiadores podrán seguramente establecer comparaciones con otros momentos de nuestra vida republicana, pero para el ciudadano de hoy, no cabe la menor duda de la importancia excepcional de algo que se pone a prueba a partir de mañana.

Si atendiéramos a los expertos constitucionalistas, no podríamos menos que coincidir con la opinión de Allan R. Brewer-Carías, cuando ve al parlamento como “uno de los órganos del Estado de mayor relevancia, si no el más relevante” o como el “órgano político por excelencia en un Estado de derecho”, cuya responsabilidad es, en este momento, la “reconstrucción de los dos principios básicos de la democracia: la legitimidad democrática de la elección de los gobernantes y el funcionamiento del Estado conforme al principio de la separación de poderes”. Cierto que esta importancia del parlamento choca con el presidencialismo que marca la vida política de Venezuela, pero cierto también que la deformación de las funciones que le son propias o la renuncia a ellas por acomodo político han negado al país, ya por tres lustros, las ventajas de una función legisladora y de control efectivas y provechosas para la mejor construcción del país.

Si, por otra parte, escucháramos el discurso de la nueva mayoría parlamentaria, podríamos esperar que se cumpla la “oferta legislativa para el cambio” presentada por la Mesa de la Unidad Democrática, MUD, y que se resume en una agenda de corto plazo tanto que incluye las principales leyes y actuaciones legislativas que puede impulsar esta mayoría para, como se señala en el documento, “lograr un cambio de rumbo sin demoras hacia una mejor calidad de vida”. Seríamos testigos entonces de la discusión de proyectos de ley o de reformas legales en nueve áreas claves: abastecimiento, protección al consumidor, descentralización de la seguridad ciudadana, salario, pensiones, servicios públicos, vivienda, corrupción y presos políticos. Veríamos también el desarrollo de iniciativas de investigación y control parlamentario sobre las acciones del Ejecutivo y constataríamos el valor del diálogo, de los contrapesos, de la transparencia y del legítimo juego político.

La gran pregunta que nos hacemos los venezolanos es hasta dónde puede la Asamblea impulsar un cambio profundo en las políticas y hasta dónde están dispuestos los asambleístas a hacerlo, a sabiendas de las dificultades reales –agigantadas por años de errores, exclusión, sectarismo e intransigencia- para un sólido y productivo diálogo institucional. También hasta dónde están preparados para asumir el costo político que puede derivarse tanto del enfrentamiento con los otros poderes –particularmente el Ejecutivo- como del hecho de estimular o compartir las graves decisiones que se han vuelto impostergables.

El país siempre agradecerá de sus dirigentes posiciones realistas, con visión nacional y con una clara orientación al bienestar colectivo. En este momento, sin embargo, esas condiciones se hacen más necesarias que nunca. Frente a la tentación revanchista u oportunista es de esperarse altura política y ciudadana, desde una posición más constructiva que electoral, más cercana a la aspiración nacional de salir de la crisis y de construir la posibilidad de un país con verdadera calidad democrática, con oportunidades, con seguridad legal, con espacio para el optimismo y la esperanza.

Hay que dar la razón a quienes insisten en promover un gran diálogo nacional. Los parlamentarios están en la obligación de hacer de la Asamblea el espacio privilegiado para debatir los problemas del país y para ofrecer salidas viables. Les corresponde hacer su parte para corregir el rumbo, propiciar acciones legislativas para mantener y animar la esperanza, para hacer sentir a los ciudadanos que el cambio es posible, que las promesas se cumplen. Es mucho lo que los venezolanos esperan de la Asamblea que debe instalarse mañana.

nesoor10@gmail.com